Los pacientes anticoagulados quieren que se les equipare con los diabéticos y se les facilite de manera gratuita el material necesario para medir sus niveles de coagulación en sangre, un aspecto que tienen que tener controlado de manera muy rigurosa para evitar complicaciones graves como las hemorragias o los trombos; y que se extiendan las prestaciones que ya existen en algunas autonomías al resto de comunidades autónomas. Así lo pidió Mariano Hernanz de las Heras, presidente de la Asociación de Pacientes Coronarios (APACOR) durante su reciente intervención en la mesa redonda “Calidad de vida de los pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales” del Congreso Europeo de Pacientes, Innovación y Tecnologías, que se celebró recientemente en Madrid.

En su opinión, si los pacientes pudieran realizar sin coste económico los controles en el domicilio, muchos optarían por esa vía en lugar de acudir a un centro sanitario para comprobar los niveles de INR, que indican la relación entre el tiempo de coagulación de la sangre del paciente y los valores considerados normales. Si el INR se descompensa, el paciente puede tener riesgo de hemorragias al estar anticoagulado en exceso o, por el contrario, crearse un trombo si su INR es inferior al necesario. Está demostrado que con el autocontrol los pacientes tienen menos complicaciones y, por lo tanto, ocasionan menos costes sanitarios al evitar hemorragias y trombosis.

En la actualidad, se estima que casi un millón de personas en España toman medicación anticoagulante. Su uso aumenta exponencialmente con la edad: el porcentaje de pacientes que lo necesitan se multiplica por cuatro entre los 60 y los 80 años. Hay muchas situaciones que pueden llevar a una persona a tomar estos fármacos: haber padecido una trombosis o una embolia, padecer una enfermedad cardiovascular, ser portador de una prótesis cardiaca o tener antecedentes familiares, entre otras.