Redacción, Bilbao.- Los pacientes con artritis reumatoide han estado de baja laboral una media de 39 días en los últimos seis meses y los enfermos de espondilitis anquilosante no pudieron acudir al trabajo un total de 46 días durante el mismo semestre. Estas son algunas de las conclusiones del Estudio sobre Calidad de Vida, realizado en España por 242 reumatólogos de 96 hospitales, con una muestra de 1.760 pacientes afectados por ambas enfermedades, que han sido presentadas durante el XXIX Congreso de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se celebra en Bilbao.

El estudio, coordinado por el jefe del Servicio de Reumatología del Hospital La Paz de Madrid, Emilio Martín Mola, nació con el objetivo de definir el estado de salud y la capacidad funcional de los pacientes con artritis reumatoide y espondilitis anquilosante – utilizando cuestionarios de autoevaluación-, determinar si las evaluaciones del médico se corresponden con las de los pacientes, entre otros aspectos.

Estas enfermedades reumáticas implican una limitación de las actividades diarias, ya que síntomas como el dolor agudo de espalda, la rigidez de las articulaciones y de la espalda, la pérdida de movilidad, las deformaciones e incluso la incapacidad, implican una pérdida de autonomía en los pacientes y obligan a recurrir a terceras personas para realizar las tareas cotidianas. En este sentido, el estudio COP-QoL, realizado con la colaboración de Schering Plough, evidencia que el 43 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide precisan algunas veces ayuda de otra persona y el 14 por ciento la mayoría de las veces o todo el tiempo. En los que sufren espondilitis estos porcentajes se reducen hasta el 37 por ciento en los que precisan ayuda algunas veces y uno de cada diez la mayoría de las veces o todo el tiempo.

Tres de cada diez enfermos está de baja o jubilado

Si se analiza la frecuencia con que pueden realizar sus actividades completamente solos, el 51 por ciento de los pacientes con artritis únicamente las ha podido realizar en una parte o nunca, mientras que si el paciente tiene espondilitis, esta cifra se reduce hasta el 36 por ciento. Esta pérdida de capacidad afecta a la situación laboral de los pacientes, ya que la mayoría realizan un trabajo asalariado. En este sentido, tres de cada diez pacientes con artritis o con espondilitis está de baja o jubilado a causa de estas enfermedades reumáticas.

De media, los pacientes con artritis reumatoide han tenido que reducir o limitar su actividad 46 días en los últimos seis meses. 18 días en el último mes y han estado 39 días incapacitados. Los pacientes con espondilitis, por su parte, han reducido o limitado su actividad 17 días en los últimos seis meses y han estado incapacitados 46 días. Por otro lado, más del 60 por ciento de los pacientes con artritis y con espondilitis han acudido entre una y cuatro veces al especialista en los últimos seis meses y casi el 15 por ciento han acudido entre cinco y ocho ocasiones para controlar la evolución de su enfermedad y los dolores asociados.

Por otra parte, las respuestas obtenidas en el estudio han permitido determinar el perfil tipo de los pacientes con estas dos enfermedades reumáticas. Mientras que el 76 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide son mujeres y el 24 por ciento son hombres y cuatro de cada diez llevan entre 4 y 10 años de tratamiento, en el caso de la espondilitis anquilosante estos porcentajes se invierten: el 71 por ciento de los enfermos son varones, y el 29 por ciento restante son mujeres y seis de cada diez pacientes afirman que llevan tratándose más de diez años.

En líneas generales, el estudio establece que el paciente con artritis reumatoide es una mujer de 57 años, sin problemas de sobrepeso, casada y no fumadora. Por otra parte, el perfil del paciente con espondilitis anquilosante se corresponde al de un hombre de 45 años, sin problemas de sobrepeso, casado y no fumador.

Relación médico- paciente

Una de las hipótesis de trabajo del estudio se basó en medir las diferencias existentes entre las evaluaciones realizadas por los médicos y las manifestadas por los pacientes sobre el desarrollo de la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante. Así, si se contrastan las respuestas de médico y paciente en torno a qué grado de actividad ha tenido la enfermedad en los últimos seis meses y grado de actividad que tiene actualmente (tomando como referencia el dolor e inflamación de las articulaciones), la valoración del paciente siempre es sensiblemente superior tanto en lo referente a la artritis reumatoide como a la espondilitis, a la valoración que hace el médico (la media de puntuación del médico es de 3,78 " en una escala 0/10- frente a la media manifestada por el paciente establecida en 4,57).