La mitad de los pacientes con asma grave están mal controlados, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Se calcula que un 5-10 % de los españoles sufren asma, y de ellos, hasta un 10 % puede tener asma grave. Precisamente para mejorar las estadísticas y el abordaje de estos pacientes, SEPAR ha publicado un nuevo documento de consenso que actualiza las medidas que se deben tomar para prevenir las agudizaciones y la falta de control del asma.

Las seis recomendaciones principales son:

  1. Evitar el tabaquismo activo y pasivo, también de los cigarrillos electrónicos.
  2. Reducir la contaminación ambiental y los factores que condicionan el cambio climático.
  3. Comprobar y eliminar, en su caso, el uso de fármacos antiinflamatorios no esteroideos y otros medicamentos que podrían causar agudizaciones del asma.
  4. Evitar, si es posible en pacientes alérgicos, aquellos alérgenos que provocan incremento de síntomas como el epitelio de los animales, humedad, moho, ciertos alimentos u otros irritantes inhalados.
  5. Favorecer la vacunación antigripal, antineumocócica y contra la COVID-19.
  6. Adherencia terapéutica: cumplir las dosis y realizar una correcta administración de los fármacos inhalados, así como de todas las recomendaciones incluidas en los informes clínicos de los especialistas.

 

Calidad de vida del paciente

En la elaboración del documento de consenso han participado cuatro especialistas, así como un grupo elaborador de recomendaciones con 11 expertos, y finalmente, un grupo validador de recomendaciones de 78 especialistas.

El objetivo de este documento, publicado en la revista científica de SEPAR Open Respiratory Archives, es mejorar el tratamiento de estos pacientes y su calidad de vida, disminuir la tasa de mortalidad y reducir los gastos en sanidad que los pacientes con asma grave generan, y que son de 11,703 euros anuales.

Francisco Javier Álvarez-Gutiérrez, neumólogo de SEPAR y coordinador del documento, ha recordado que “las personas que sufren asma grave requieren un abordaje multidisciplinar y secuencial”. “Es fundamental realizar pruebas complementarias, que nos ayuden a confirmar el diagnóstico, pero también es necesario analizar los factores que pueden contribuir al mal control de estos pacientes, como el mal uso de los inhaladores o ciertos factores ambientales. Una de las claves importantes a considerar son la identificación de los fenotipos o subtipos de esta enfermedad, que pueden variar a lo largo del tiempo”.

Unidades especializadas en asma grave

La SEPAR ha recomendado la creación de unidades especializadas en el tratamiento del asma grave. Marina Blanco, neumóloga y miembro de SEPAR, ha indicado que “el seguimiento de esta patología es un proceso continuo que exige dedicación y preparación”. “Debemos dar respuestas coherentes, planificadas y personalizadas a nuestros pacientes. La creación de unidades especializadas de asma dotadas de medios y personal sanitario experto es una opción muy razonable. Mejoraría la salud de nuestros pacientes”.

Uno de los pilares de estas unidades especializadas son el personal de Enfermería. “Pueden fomentar la autonomía de los pacientes, su mayor automanejo y su empoderamiento. Esto es posible gracias a tratamientos individualizados, progresivos, dinámicos y continuos”, han señalado desde la SEPAR.