En cada temporada invernal, se presenta un incremento en las enfermedades respiratorias agudas. Por ello, es importante reforzar medidas de prevención básicas como el lavado de manos frecuente, el uso de cubrebocas en lugares cerrados y la vacunación.

En México durante esta temporada de influenza estacional se han reportado más de 5 mil 554 casos positivos de este virus, según la Dirección General de Epidemiología. Lo anterior contribuye a un incremento en el número de casos de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) del 4.5 por ciento con respecto a semanas anteriores.

En este contexto, las posibilidades de contagiarse son altas, incluso los niños con asma tienen cuatro veces más posibilidades de infecciones virales que los niños sin esta afección.

Sin un plan de control, puede afectar a niños y niñas

Si bien la mayoría de las personas se recupera satisfactoriamente de estos cuadros virales agudos, los pacientes con asma se presentan como un grupo poblacional de alto riesgo.

Los virus respiratorios como el de la influenza causan exacerbaciones de asma en el 80 por ciento de la población pediátrica, mientras que en adultos es del 50 por ciento.

Estas evidencias demuestran una asociación temporal entre las infecciones virales y las crisis asmáticas, por lo que es importante mantener un plan de control en estos pacientes.

El doctor Said Arablin Oropeza, gerente médico de inmunología de Sanofi, explica que el asma es una enfermedad crónica que afecta las vías respiratorias inferiores.

Además, presenta síntomas como:

  • Tos.
  • Sibilancias.
  • Opresión en el pecho o dificultad para respirar.

 

Estos signos aparecen como una respuesta exagerada del propio sistema inmunológico a cosas que normalmente se encuentran en el ambiente, pero el cuerpo las reconoce como dañinas y producen inflamación a nivel bronquial.

Precisamente, virus como el de la influenza pueden desencadenar síntomas más graves en las personas con asma. “Este virus altera la respuesta inmunitaria y el patrón normal de funcionamiento pulmonar”, aclaró el doctor Arablin.

Añade que si no se logra controlar, este puede ser el responsable de provocar mayor inflamación y desencadenar una crisis asmática, además de aumentar la probabilidad de desarrollar neumonía. “Por ello el tratamiento de control del asma a largo plazo y la vacunación son puntos clave para disminuir estos riesgos”, mencionó el también alergólogo e inmunólogo pediatra.

Diagnóstico y tratamiento adecuado

Los medicamentos comúnmente utilizados en el manejo del asma son los corticoides inhalados y los broncodilatadores.

En los casos más graves se encuentran disponibles otros tratamientos que disminuyen la inflamación de forma específica, como es la terapia biológica con anticuerpos monoclonales. Esta terapia permite un control a largo plazo, evita la pérdida de la función pulmonar y disminuye el riesgo de crisis fatales.

El especialista recordó que la manera más efectiva de prevenir el asma es la vacunación. Sin embargo, recordó que el número de pacientes asmáticos que reciben la vacuna de la influenza no supera el 30 por ciento, lo que los coloca en una situación de mayor riesgo. Esto se debe a que no son diagnosticados oportunamente y no reciben un tratamiento apropiado.