La pandemia ha hecho necesaria la adaptación para que los trabajadores de la salud puedan continuar con la atención a pacientes de manera eficaz y segura, por lo que la utilización del Equipo de Protección Personal (EPP) es una herramienta obligatoria para el tratamiento de los pacientes que son atendidos en el área de COVID-19.

Elizabeth Arteaga Rojas, licenciada en Enfermería que se desempeña como Jefe de Piso en el Hospital Centro Médico S.XXI, asegura que aunque hay diferentes tipos de complicaciones en los pacientes, aquellos que están intubados o deben ser colocados en pronación son propensos a generar lesiones en la piel.

Un paciente intubado podría estar en esa condición desde días hasta meses, sin embargo, con una estadía de ese tiempo, el médico debe considerar otras opciones terapéuticas para que el paciente presente mejoría.

El tiempo que los pacientes pueden estar intubados es muy variable, no solo en el área de COVID-19, pues en estas áreas pueden estar desde uno hasta tres meses, dependiendo de la mejoría del paciente, sin embargo, esto puede ocasionar otras complicaciones, explicó.

La falta de actividad muscular provoca una baja de defensas y una disminución considerable de la masa muscular, además de las lesiones o llagas, esto provoca alteraciones en el sistema músculo-esquelético como en las rodillas y talones si es que el tratamiento no avanza de manera óptima o rápida. Los pacientes en el área de COVID-19 al ser tratados con problemas respiratorios se ponen en práctica diferentes técnicas para mejorar su función alveolar como es la técnica de pronación.

La técnica de posición prona se utiliza para mejorar la oxigenación mecánica pulmonar en los pacientes con síndrome de dificultad respiratoria como es el caso de muchos de los pacientes con COVID-19, que consiste en colocar al paciente boca abajo y cuya postura debe mantenerse por al menos 18 horas, después 12 horas boca arriba, más 2 horas en decúbito derecho y 2 horas más en decúbito izquierdo en un proceso cíclico, dependiendo de la indicación y observaciones del médico tratante.

En área de atención a pacientes con COVID-19, lo que se observa de manera regular son las úlceras por decúbito en grado 1, 2 y 3 en el mentón, mejilla, frente, rodillas y pecho a causa de la posición prona, de igual manera se pueden observar algunas contracturas, afirmó la licenciada en Enfermería.

En estos pacientes se observa la aparición de pápulas parecidas a las que se presentan en las quemaduras. Estas pápulas se abren o se revientan lesionando la dermis, si continúa la laceración, pueden continuar en otras capas de la piel, estas lesiones pueden infectarse.

El peor panorama de estas lesiones, si no son encontradas o atendidas a tiempo, es el shock séptico que puede manifestarse con hipotermia o hipertermia, sin embargo, es difícil que quienes atienden a los pacientes no se den cuenta de estas lesiones, pues es su responsabilidad mover al pacientes, lubricarlo de manera constante y revisarlos al momento del baño.

Para los pacientes que desarrollan este tipo de lesiones, les ayudan activos que ayuden a la regeneración tisular, es decir, que ayuden a acelerar el proceso de cicatrización. En el hospital, tanto en pacientes como en el personal médico se administra ácido acexámico, gracias a la donación de Laboratorios Armstrong, con Recoverón que ayuda a reducir la inflamación y, en caso de heridas abiertas, evita la retracción en la piel.