Redacción, Madrid.- La presidenta de la Asociación Española de Síndrome de Sjögren (AEES), Jenny Inga, ha señalado que el diagnóstico de esta enfermedad puede tardar de 8 a 10 años en realizarse y durante el tiempo que tarda en diagnosticarse “el paciente va de un especialista a otro sin saber que enfermedad es la que realmente padece”. El síndrome de Sjögren afecta a nueve mujeres por cada hombre, suele aparecer a partir de los 40-50 años y su prevalencia se calcula entre el 1 y el 3 por ciento de la población, según se puso de manifiesto en el Primer Congreso Nacional de Pacientes con esta enfermedad celebrado recientemente en Madrid.

 

“No obstante”, aseguró Jenny Inga, “es muy importante diagnosticar y tratar cuanto antes la enfermedad, no sólo para mejorar la calidad de vida de los pacientes, sino también para prevenir y controlar la aparición de complicaciones asociadas más graves y la existencia de otras patologías”. El Congreso contó por este motivo con la participación de expertos en los distintos apartados de la salud que se ven afectados por la enfermedad: Reumatología, Ginecología, Neurología, Oftalmología, Odontología, Psicología, etc.

 

Uno de los objetivos del Congreso fue, según la asociación, poder ofrecer a los pacientes información y educación sanitaria complementaria a la que reciben en las consultas. La enfermedad daña de forma crónica las glándulas de secreción externa, especialmente las salivares (productoras de saliva) y las lagrimales (productoras de lágrimas). Las complicaciones causadas por este síndrome, aseguraron los especialistas, aumentan con el tiempo de forma lenta y progresiva.

 

 

Reumatólogos y odontólogos

Según los datos ofrecidos en e Congreso, se estima que el 90 por ciento de los pacientes diagnosticados de síndrome de Sjögren presenta sequedad oral. “Su duración en el tiempo”, explicó la presidenta de AESS, “provoca dolor, ardor bucal, peor sustentación de las prótesis dentales, más riesgo de caries y pérdidas de piezas dentarias, enfermedad periodontal e infecciones en las mucosas, como candidiasis, muguet o rágades”. Esta situación, dijo, hace que el papel del odontólogo, además del reumatólogo, “también sea muy importante en el manejo de la enfermedad”.

 

Según Jenny Inga, además de la sequedad vaginal, la mujer con Síndrome de Sjögren puede tener otras complicaciones, como problemas cardiacos durante el embarazo, que pueden aparecer también en el feto. En cualquier caso, añadió la presidenta de AESS, “toda persona con Síndrome de Sjögren puede y debe tener una vida normal dentro de sus limitaciones, llevando a cabo de forma periódica una serie de revisiones y controles médicos”.

 

Calidad de vida

Las manifestaciones más frecuentes y típicas de la enfermedad son la sequedad bucal y ocular, por la falta de saliva, lágrimas y sus consecuencias. Puede presentar, además, sequedad nasal, de piel, vagina y sistema respiratorio, entre otros. Al ser una enfermedad sistémica, puede afectar cualquier parte u órgano del cuerpo, causando, entre otros, dolores articulares e inflamación de las articulaciones, fatiga, afecciones endocrinas, digestivas, hematológicas, musculares, neurológicas, pulmonares, renales, vesicales, etc., que si no son tratadas a tiempo pueden derivar en casos realmente graves.

 

Según la presidenta de AESS, debido a estos síntomas, el síndrome de Sjögren es una enfermedad que afecta progresivamente y de forma importante la calidad de vida de los pacientes, ya que tiene un efecto negativo sobre el estado físico, social y psicológico, lo que se traduce en sufrimientos inútiles, viajes constantes a urgencias y visitas hospitalarias, gasto farmacéutico, familias y matrimonios rotos, abortos, incomprensión social y médico producido por la falta de información”.

 

Además de las manifestaciones descritas, con menos frecuencia, pueden surgir complicaciones en órganos internos como el pulmón, las articulaciones, el sistema nervioso etc., pudiendo predisponer en algunos pacientes a la aparición de alguno tipo de linfoma, aunque es una complicación poco frecuente, ésta es una de las razones por la que se recomiendan los controles periódicos con el especialista.