Dos estudios publicados en la revista ‘PLOS Pathogens’ aportan nuevas pruebas que apoyan un importante papel del sistema inmunitario en la evolución del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

Para el primer estudio, Rachel Eguia, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle (Estados Unidos), trató de comprender mejor el SARS-CoV-2 investigando un virus estrechamente relacionado que ha circulado ampliamente durante un periodo de tiempo mucho más largo: el virus del resfriado común 229E.

Tanto el 229E como el SARS-CoV-2 pertenecen a la familia de los coronavirus, que cuentan con una ‘proteína de punta’ que permite la infección de las células humanas. Una persona infectada por el 229E desarrolla una respuesta inmunitaria contra la proteína de la espiga que la protege de la reinfección, pero sólo durante unos años.

Descubrieron que las antiguas proteínas de punta eran vulnerables a los sueros más antiguos. Sin embargo, las modernas fueron capaces de eludir los sueros más antiguos mientras que seguían siendo vulnerables a los sueros de los pacientes modernos.

Este análisis sugiere que las cepas modernas del 229E han acumulado mutaciones en las proteínas de punta que les permiten evadir los sueros más antiguos. Estos hallazgos plantean la posibilidad de que el SARS-CoV-2 y otros coronavirus puedan sufrir una evolución similar, y que las vacunas COVID-19 puedan requerir actualizaciones periódicas para seguir siendo eficaces contra las nuevas cepas.

Los autores añaden: “El coronavirus humano del resfriado común evoluciona a lo largo de años o décadas para erosionar la neutralización por parte de los anticuerpos policlonales del suero humano. Este trabajo sugiere que los coronavirus humanos experimentan una importante evolución antigénica que puede contribuir a eventuales reinfecciones”.

Resultados del segundo estudio

Para el segundo estudio, Sung Hee Ko, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Bethesda (Estados Unidos), y sus colegas desarrollaron una nueva tecnología para la secuenciación genética de la proteína de punta del SARS-CoV-2, lo que permite la detección de múltiples cepas de SARS-CoV-2 que pueden estar presentes al mismo tiempo en un mismo paciente infectado.

La nueva tecnología pone de manifiesto la diversidad del virus dentro de cada paciente y permite seguir la evolución de nuevas cepas de SARS-CoV-2 durante la infección aguda.

Las mutaciones precisas de estas variantes sugieren que surgieron en respuesta a la presión selectiva del sistema inmunitario.

La aplicación futura de la nueva tecnología podría mejorar la comprensión de cómo la evolución de las nuevas variantes del SARS-CoV-2 dentro de un mismo paciente influye en sus resultados. Los resultados también sugieren que los pacientes podrían obtener mayores beneficios de un tratamiento temprano con fármacos antivirales capaces de atacar múltiples cepas, que de un tratamiento tardío con un único fármaco antiviral.