El deterioro cognitivo, en sus fases más graves, se asocia a una importante pérdida de autonomía personal, así como a un elevado coste social sanitario y familiar, pero aún en sus fases más leves, puede tener consecuencias en una sociedad que se define a sí misma como del conocimiento y la información, por ello, es incesante la búsqueda de apoyos terapéuticos que consigan detener los procesos de deterioro incrementando la memoria y las demás funciones cerebrales.

Según se pone de manifiesto en un artículo firmado por el profesor asociado de Farmacología de la UCM, Enrique Granda Vega, esta búsqueda se ha abordado desde el punto de vista farmacológico principalmente por dos vías: el incremento de la circulación cerebral y la activación de mecanismos específicos que incluye en algunos casos la protección de las estructuras nerviosas. Dentro de este último grupo se encuadra la Vinpocetina, con precedentes en actividad vasoactiva pero con diferencias fundamentales frente a las moléculas de origen natural o sintético que la han precedido como Vincamina, Vinburnina, Cetovinca, etc. y ello, por haberse podido demostrar un conjunto de acciones específicas sobre neurotransmisores y otras actividades enzimáticas, fundamentalmente sobre la fosfodiesterasa 1, que provoca vasorrelajación localizada en el cerebro e incremento de metabolismo neuronal.

Las propiedades que se han podido determinar en Vinpocetina, tal y como se recoge en el citado artículo, se pueden englobar en dos grupos: la activación del metabolismo cerebral y la protección neuronal lo que sitúa a esta molécula en una posición diferenciada incluso de otras que se encuentran en su mismo grupo de clasificación. La activación del metabolismo cerebral se debe a un efecto localizado de vasorrelajación1 y aumento del flujo sanguíneo, la consecuencia más inmediata de estas dos acciones es el incremento de oxigenación cerebral. La mayor utilización de glucosa por la neurona se ha determinado in vitro e in vivo mediante técnicas electroencefalográficas.

También existe un incremento de ciertos neurotransmisores, fundamentalmente, noradrenalina, serotonina, dopamina y acetilcolina. La acción protectora sobre las neuronas se produce por acciones de carácter físico-químico, como un incremento de la resistencia del cerebro a la hipoxia y a la isquemia, una reducción de la agregabilidad plaquetaria y mejora de la deformidad de los hematíes y finalmente una acción antirradicales libres.

Este conjunto de acciones farmacológicas, continua el Dr. Enrique Granda, son una buena tarjeta de presentación del producto, teniendo en cuenta además que se trata de una sustancia de toxicidad prácticamente nula y con efectos secundarios raros, pero esto no bastaría para llegar a una amplia aceptación, que solo se ha podido demostrar tras un extendido uso terapéutico, al que ahora se incorpora nuestro país. Contrasta, sin embargo, la elevada utilización de Vinpocetina en el mundo con el escaso conocimiento de este producto en España.

Existen más de 100 ensayos clínicos publicados sobre esta sustancia en los que han intervenido más de 30.000 pacientes, pero sobre todo, existe una amplia experiencia desde que se lanza al mercado la primera Vinpocetina y se comercializa en los principales mercados.

Vinpocetina ha obtenido un destacado éxito en el tratamiento de cualquier forma de deterioro cognitivo en USA, Japón, Rusia, República China, Alemania, Portugal y otros muchos países. Los resultados de los ensayos clínicos indican que se produce un incremento de la atención, la concentración y sobre todo el recuerdo y la memoria. Además, según señala el profesor de Farmacología, Vinpocetina tiene una abundante clínica, "no solo ensayos clínicos", sino experiencia en varios millones de pacientes, que avalan su capacidad para mejorar el deterioro cognitivo y, fundamentalmente como parte integrante del mismo, el componente de facilitación de los recuerdos y activación de la memoria.