El parto vaginal después de una cesárea anterior se asocia con un mayor riesgo de cirugía del suelo pélvico en comparación con la planificación de otra cesárea. Son los resultados de una investigación publicada en la revista ‘PLOS Medicine’.

Los resultados proporcionan información útil para ayudar a las mujeres que han tenido una cesárea anterior a la hora de planificar cómo dar a luz en su próximo embarazo.

Los partos por cesárea han aumentado considerablemente en todo el mundo. Las directrices recomiendan que se asesore a las mujeres embarazadas sobre los riesgos y beneficios asociados a los siguientes partos tras una cesárea en comparación con la planificación de un parto vaginal, para que puedan tomar una decisión informada sobre esta elección.

Sin embargo, hay pocas pruebas sobre cómo esta elección afecta al riesgo de las mujeres de sufrir trastornos del suelo pélvico, como el prolapso de órganos pélvicos, la incontinencia urinaria, el prolapso rectal y la incontinencia fecal.

Resultados

La doctora Kathryn Fitzpatrick, de Oxford Population Health, Universidad de Oxford (Reino Unido), y sus colegas realizaron un estudio de cohorte de 47.414 nacimientos en Escocia de mujeres con una o más cesáreas previas. Todos los partos tuvieron lugar entre enero de 1983 y diciembre de 1996, llegaron a término y fueron de un solo bebé. Casi el 67 % tenía previsto un parto vaginal después de una cesárea y el 33 % tenía prevista otra cesárea.

Tras el seguimiento de las mujeres durante una media de algo más de 22 años, 1.159 se sometieron a cirugía del suelo pélvico, y esto fue más del doble de probable en las mujeres que planificaron un parto vaginal: en 1.000 personas-año, la tasa fue de 1,75 en el grupo de parto vaginal planificado y de 0,66 en las mujeres que planificaron otra cesárea.

Más probable en parto vaginal

El riesgo de intervención quirúrgica por prolapso de órganos pélvicos era tres veces más probable y la incontinencia urinaria era dos veces más probable en las que planificaron un parto vaginal (cocientes de riesgo de 3,17 y 2,26 respectivamente).

La doctora Fitzpatrick, que dirigió el estudio, destaca que el estudio "muestra que, en el caso de las embarazadas que han tenido un parto por cesárea en el pasado, las que tienen un parto vaginal en lugar de planificar otra cesárea tienen más probabilidades de someterse a una operación por algún tipo de trastorno del suelo pélvico, como la incontinencia urinaria".