Redacción. Madrid.- La ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, ha subrayado la importancia de fomentar la formación de los profesionales sanitarios y la investigación en Salud Laboral, durante la inauguración del I Congreso Europeo de Prevención de Riesgos Laborales, Nuevas Formas de Gestión y Perspectivas en Psicología Laboral en el siglo XXI.

Pastor ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar los procedimientos de notificación y registro de las enfermedades profesionales en nuestro país y armonizarlos con Europa. "Este será una tarea que desarrollaremos en los próximos meses, haciendo especial énfasis en la recopilación de datos, en la investigación, formulación de estrategias y recomendaciones para la prevención y control de riesgos, así como en la capacitación de los recursos humanos, contribuyendo a la adecuada formación de las nuevas generaciones de prevencionistas", ha explicado la ministra.

Ana Pastor ha recordado que estas actuaciones incluyen la coordinación en materia de Salud Laboral que desarrollan las Comunidades Autónomas, a través de un grupo de trabajo de la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS.

La titular de Sanidad ha subrayado la amplísima reforma legislativa que se ha llevado a cabo en el ámbito de la Salud Laboral, cuyos principales novedades han sido la creación de nuevas figuras tales como el Delegado de Prevención, Trabajadores Designados, Servicios de Prevención, Propios y Mancomunados, y los Servicios de Prevención Ajenos, "las cuales están llamadas a tener un papel preponderante en los objetivos planteados".

En esta línea se enmarca la Estrategia Comunitaria de Seguridad y Salud en el Trabajo 2002-2006, en la que se destaca que la experiencia adquirida en el ámbito de problemas importantes de Salud Pública "en particular, las adicciones- debería inspirar la adopción de medidas preventivas en el lugar de trabajo.

Atención preferente

Pastor ha indicado, en este sentido, que la salud laboral es una condición esencial para el desarrollo sostenible de los ámbitos económico, social y del medio ambiente, y constituye un área de atención preferente de los estados. "Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales reducen la efectiva contribución de las personas a su propio bienestar, al de su familia, comunidad o país", ha añadido.

Las negativas condiciones en el trabajo también perjudican a las personas y se incrementan los riesgos físicos, químicos, biológicos y psicosociales. Este último -ha puntualizado Ana Pastor- ha suscitado un interés creciente en los últimos años, debido al papel cada vez más relevante de los aspectos psicológicos.