Que las patologías prostáticas condicionan la aparición de la disfunción eréctil es un hecho claro, pero no se conoce bien el mecanismo fisiopatológico. Puede que muchos pacientes que sufren de problemas prostáticos (hiperplasia benigna, cáncer de próstata) sean más añosos y, por tanto, aumente la incidencia de ambas condiciones.

La HBP tiene un efecto secundario debido a los tratamientos empleados, sobre todo los inhibidores de la 5alfa reductasa, que están directamente implicados en un posible descenso de la libido y, en menor modo, de empeoramiento de la calidad de las erecciones, debido a una disminución de los niveles de dehidrotestosterona (metabolito activo de la testosterona (DHT)).

En cuanto a la enfermedad de Peyronie, se considera que el mecanismo fisiopatológico de la disfunción eréctil es una alteración de la estructura normal del pene, evitando que el mecanismo veno-oclusivo funcione correctamente y la ocasione por fuga venosa. Sin embargo, cuando se realizan estudios vasculares del pene se encuentran hallazgos más variados. Es frecuente, por ejemplo, que los pacientes que sufran de enfermedad de Peyronie presenten previamente patologías que predispongan al desarrollo de una disfunción eréctil por falta de aporte arterial.

Al plantearse un tratamiento quirúrgico, es importante evaluar el grado de disfunción eréctil que tiene el paciente, dado que el éxito o fracaso de la intervención van a depender en gran medida de esta evaluación.

Priapismo

Tras el priapismo (erección intensa, prolongada de más de 4 horas) isquémico, se produce una falta de aporte de oxígeno a los cuerpos cavernosos, provocando un proceso inflamatorio y una posible fibrosis de los mismos, que resulte en una disfunción eréctil de muy difícil tratamiento.

En priapismos isquémicos refractarios al tratamiento se ha postulado la colocación temprana de una prótesis de pene precoz para tratar la consecuente disfunción eréctil que se producirá y el priapismo de forma definitiva, con resultados exitosos.

Un caso muy particular es el priapismo recurrente, que se puede tratar con inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (fármacos utilizados para la disfunción eréctil), dado que al parecer favorecen el correcto flujo de los hematíes a través de los vasos.

La insuficiencia renal y la diálisis son dos situaciones en las que se produce un daño vascular generalizado, conduciendo a una situación de disfunción eréctil por falta de aporte vascular. Además, en muchos casos la insuficiencia renal coexiste con una diabetes que, al igual que la diálisis, pueden provocar una disfunción eréctil de origen neurógeno. Estos casos de disfunción eréctil tienen mala respuesta a los tratamientos habituales.

Riesgo cardiovascular

Cualquier factor de riesgo cardiovascular es factor de riesgo para la disfunción eréctil. Así, la diabetes, hipercolesterolemia, … la pueden causar. De hecho, en pacientes que presentan disfunción eréctil hay que hacer despistaje de patología coronaria. El diámetro de las arterias peneanas es discretamente inferior al de las coronarias. Por ello, cuando aparece la disfunción eréctil se sabe que las siguientes en obstruirse son las coronarias, poniendo en riesgo la vida del paciente.

En cuanto a la hipertensión arterial, hay que comentar que tras la diabetes es el factor más importante responsable de la disfunción eréctil, no tanto por la HTA en sí misma, sino por los tratamientos utilizados, como son los betabloqueantes o diuréticos tiazídicos, que pueden producir problemas en la función eréctil por su mecanismo de acción intrínseco.

Las modificaciones en el estilo de vida para mejorar los factores de riesgo cardiovascular ayudan en la mejoría de la función sexual.

El hipogonadismo es causa directa de disfunción eréctil. En estos casos, la sustitución con testosterona exógena sirve para aliviar no solo la disfunción eréctil sino el resto de síntomas causados, así como para restablecer los niveles séricos de la misma y evitar las complicaciones derivadas de su déficit a largo plazo.

Consumo de sustancias tóxicas

El consumo de cualquier tipo de estupefaciente altera la función eréctil. Los canabinoides se relacionan con hipogonadismo, que de forma secundaria puede provocar disfunción eréctil. Otras drogas, como la cocaína, constituyen poderosos vascoconstrictores que pueden provocar, en su consumo continuado, una disfunción eréctil por falta de aporte vascular. Es muy común que pacientes jóvenes, acostumbrados al sexo con drogas (“chem-sex”) precisen contrarrestar los efectos de la cocaína con otros fármacos vasodilatadores para conseguir mantener una relación sexual.

En cuando al alcohol, mientras que cantidades moderadas siempre han sido consideradas cardiosaludables, su consumo excesivo puede conllevar una degeneración nerviosa periférica que conduzca a la aparición de una disfunción eréctil de tipo neurógeno, de difícil tratamiento con las terapias más conservadoras.

Alteraciones en el SNC

Por su parte, los pacientes con daño medular, esclerosis múltiple, secuelas de accidentes cerebrovasculares agudos pueden tener alterada la regulación a nivel de SNC, lo que favorece la aparición de disfunción eréctil de origen neurológico; es decir, el estímulo sexual no se transmite y no se produce erección.

Sin embargo, pueden aparecer erecciones reflejas. En estos casos, el tratamiento debe basarse en PGE, intrauretral de inicio. En el caso de que sea secundario a ACVA, puede tener añadido factor vascular como origen de la DE.

Tanto la depresión como entidad patológica como su tratamiento, se han identificado como factores de riesgo independientes en la disfunción eréctil. Además, un estado de depresión o ansiedad favorecen la falta de libido y la ansiedad anticipatoria, favoreciendo el desarrollo de disfunción eréctil de origen psicógeno, además de la medicamentosa, así como otros trastornos sexuales como la eyaculación precoz.

Los tratamientos con inhibidores de la 5PDE o la PGE suelen ser efectivos, pero hay que manejar el cuadro depresivo, ya que es fundamental para que el paciente tenga una actividad sexual satisfactoria.