El volcán situado en la zona de Cumbre Vieja de La Palma, en Canarias, entró en erupción el pasado domingo. Desde entonces, son centenares las viviendas destruidas y miles de personas que han sido evacuadas.

Los expertos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) calculan que el volcán emite hasta 10.665 toneladas de dióxido de azufre diarias. Desde la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud advierten de la importancia de no respirar el aire para evitar problemas de salud.

La afectación pulmonar depende de diversos factores, como es la cantidad de dióxido de azufre que se inspira y del tiempo que dura la exposición. Al respirar un aire que contiene dióxido de azufre este pasa al interior del cuerpo por la nariz, y los pulmones son el primer órgano que entra en contacto con él.

“En el interior, el dióxido de azufre se convierte en un gas irritante de las vías respiratorias que puede provocar desde edema pulmonar a taquicardias, palpitaciones, etc. Cuando las concentraciones son cada vez más altas, estas favorecen la infección de las vías respiratorias“, explica el doctor José Miguel Rodriguez, jefe de la Unidad de Neumología de Vithas Arturo Soria y Vithas Madrid.

Expulsión de gases del volcán

Las consecuencias que puedan tener sobre la salud los gases tóxicos que se producirán cuando la lava llegue al mar preocupan especialmente en estos momentos.

“Cuando el magma entra en contacto con el mar se crearán reacciones químicas que potenciarán el efecto tóxico ya de por si producido por la lava y el humo del volcán. Este contacto entre agua fría y lava caliente lanza al ambiente un número de partículas muy finas de ácido clorhídrico que tiene un carácter irritante para la piel, los ojos y sobre todo para las vías respiratorias“, explica el doctor. Y añade: “Por ello, recomendamos llevar cuidado con estas nubes tóxicas en esos momentos sobre todo porque los vientos pueden arrastrarlas varios kilómetros”.

Volcán y salud

Entre las personas más susceptibles a estos gases están los niños y los ancianos. “Los niños porque tienen un pulmón inmaduro con pocas defensas y los mayores porque tienen un pulmón senil y envejecido y cualquier agente tóxico tiene tendencia a dañarles”, puntualiza Rodriguez.

Además de la edad, otro factor que influye son las enfermedades respiratorias persistentes como puede ser el asma. “La agudización del asma es una de las situaciones más preocupantes cuando hay mucho dióxido de azufre en el ambiente. En este sentido, los asmáticos y los que padecen EPOC son los pacientes que más precauciones deben de tomar”, recuerda el doctor.

Cenizas del volcán

Las cenizas, o lo que se llaman flujos u oleadas piroclásticas, que son una especie de mezcla de gases con materiales sólidos y calientes, que se pueden mover, incluso, un poco a ras de suelo, en ciertas erupciones, lo que provocan, fundamentalmente, es irritación en la piel.

“Sus contenidos con azufre y con otros materiales pueden provocar eccemas por irritación”, según Jose Gregorio Alvarez, dermatólogo en Vithas Madrid Aravaca.

Además, según el tipo de materiales, “puede ocasionar pequeñas quemaduras, lógicamente, si estamos muy cercanos a las zonas de exposición a estas cenizas o estos flujos”.

“Las personas más sensibles, lógicamente, son las que tienen las pieles más delicadas. Es decir, niños pequeños y pacientes con patología sobre todo eccematosa de base, como pueden ser los pacientes con dermatitis atópica“, añade el dermatólogo.

Recomendaciones

La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud recuerda que lo más importante es no acercarse al volcán, permanecer en casa y mantener cerradas puertas y ventanas, sellando con trapos húmedos las rendijas y ventanillas. Si es necesario salir de casa, hay que proteger nariz y boca, usar gafas para los ojos y usar ropa de manga larga para cubrir brazos y piernas.

Respecto a la ceniza, dado que no se elimina, las autoridades recomiendan no dejar los alimentos a la intemperie y tapar todos los recipientes de agua para evitar su contaminación.