La Sociedad Española del Dolor (SED) lleva ya más de veinticinco años de andadura en la sociedad española. ¿Cuál es la “salud” actual de la asociación y qué perspectivas a corto plazo se le presentan?

La SED se encuentra en una etapa de pleno crecimiento y, por lo tanto, goza de muy buena salud. En cuanto al número de socios, actualmente cuenta con más de mil asociados activos que se caracterizan por su dinamismo, apertura, multidisciplinariedad y transversalidad.

A pesar de no existir todavía una especialidad en Medicina del Dolor, la SED ha trabajado estos años y trabaja para mejorar la formación médica en este área de conocimiento y la atención a los pacientes con dolor, así como trasmitir a las instituciones la necesidad de una asistencia de calidad contra el dolor. Esto ha permitido llegar a un nivel de competencia profesional cada vez más extenso, homogéneo, multidisciplinar, incorporando habilidades y medios técnicos avanzados en el abordaje del dolor, tanto agudo como crónico.

Además, la SED ha actualizado su plan estratégico y su perspectiva es convertirse en el referente de dolor de cualquier causa y ser pionera en investigación, formación, prevención, comunicación (no sólo a los profesionales, sino también a autoridades sanitarias, pacientes y demás entes implicados y/o interesados).

Debo apuntar que la SED es una Sociedad Científica, no es una asociación, aunque pueda parecer lo mismo en algunos casos. La SED está regida por una Junta Directiva de muy reciente renovación con vocales según áreas de especialización y que trabajan conjuntamente para alcanzar los objetivos estratégicos. De hecho, esta entrevista ha sido consultada con todos ellos y todos han aportado sus criterios según su especialización. Lo que aquí digo, por tanto, son opiniones vertidas por mí y por todos ellos.

¿Cómo son las relaciones de la SED con otras asociaciones internacionales para el estudio del dolor y con la Organización Mundial de la Salud?

La SED es en la actualidad una sociedad con peso y prestigio dentro de la Sociedad Internacional para el Estudio del Dolor a nivel mundial (IASP). Colaboramos con ella en todos los planteamientos que supongan mejorar el estudio y tratamiento del dolor y participamos en sus comisiones y comités tanto como en las iniciativas que de ella emanan. Algunos ejemplos prácticos: junto con la IASP celebramos el Día del Dolor como responsables en España, y colaboramos en aspectos científicos, como por ejemplo los Grupos de Trabajo y somos consultados para temas y ponencias en los congresos bianuales. También estamos dentro de FEDELAT (la asociación de la comunidad latinoamericana y de la península ibérica) y dentro de la EFIC (European Pain Federation). Una muestra de esta relevancia es, por ejemplo, el hecho de que la primera edición de la Acreditación Europea en Dolor (Diploma Europeo) se vaya a realizar en Madrid y varios de sus profesores y examinadores sean de la SED. Con la OMS colaboramos cuando se nos solicita, somos su referente para ofrecer orientaciones, por ejemplo, sobre guías terapéuticas o diagnósticas. Algunas de ellas dirigidas al Tercer Mundo.

Igualmente nos acercamos a los diez años del nacimiento de los grupos de trabajo de la Sociedad Española del Dolor (GTSED). ¿Cómo se encuentran en la actualidad las respectivas actividades de dichos grupos?

Los GTSED son el motor de la SED. En permanente actualización, están formados por expertos como lugar de encuentro y foro idóneo para que todos los socios de la SED puedan trabajar en equipo y avanzar de forma eficaz y cooperativa en el estudio y tratamiento del dolor. Esta estructura organizativa ha facilitado el desarrollo de las diferentes áreas de conocimiento dentro de la Medicina del Dolor. El número de grupos ha ido aumentando paulatinamente en función de las necesidades de nuestra Sociedad y el nivel de competencia de nuestros socios, algunos se han renovado e incluso hay otros de nueva creación, como por ejemplo el Grupo de Dolor Infantil o el de Bioética. Creemos que estamos contribuyendo así al avance en diferentes dominios, tanto docentes como de investigación y clínico. En la actualidad contamos con 12 GTSED, cuya misión es crear y añadir valor a SED, ya sea de forma de reuniones, de trabajos de investigación, guías, acreditaciones o cursos -entre otros- y colaborar en el progreso científico a favor de los socios y los pacientes. Su importancia es cada vez mayor, por la propia complejidad de la Medicina del Dolor.

Igualmente la SED participó en la puesta en marcha de las llamadas Unidades del Dolor. A fecha de hoy y según su opinión, ¿cuál ha sido el balance de las Unidades del Dolor en España?

Ha sido una labor de difícil desarrollo, que en parte ha nacido de los propios profesionales en cada hospital. Sin embargo, a pesar de haber progresado, aún estamos muy lejos de una unidad de dolor por hospital y de una unidad de dolor multidisciplinar y de alta complejidad por millón de habitantes. Es evidente que hay que seguir demostrando la rentabilidad y eficacia del tratamiento del dolor y seguir trabajando con instituciones, consejerías y pacientes para lograr cubrir esta necesidad.

La SED ha contribuido con diferentes acciones, tales como programas de formación continuada, congresos nacionales y la coordinación científica del documento marco para el abordaje del dolor en el Sistema Nacional de Salud, así como los programas estratégicos de cada Sociedad Científica en cada comunidad. Se ha realizado un estudio de las características de esta Unidades, lo que nos está permitiendo diseñar los planes de acción adecuados a su desarrollo e implantación.

Asimismo, en el entorno sanitario en el que nos movemos, son las Unidades de Tratamiento del Dolor (UTD) las encargadas de su actuación sanitaria y las de mejor eficacia diagnóstica y terapéutica para llevar esa misión a cabo. En los últimos años se han puesto en marcha múltiples UTD en las distintas comunidades autónomas. Ahora corresponde a los gestores políticos, sociales y sanitarios el asumir el esfuerzo que supone la dotación de recursos humanos y materiales a las Unidades de Dolor para conseguir optimizar los procesos clínicos adecuados a cada patología dolorosa.

El objetivo es preparar los profesionales precisos para la creación de tantas UTD como centros hospitalarios existan en cada comunidad.

En términos generales, ¿cómo evalúa el abordaje del dolor en España y la utilización del arsenal terapéutico en los respectivos centros sanitarios?

Dada la función multidimensional del dolor y su complejo manejo, es desde el abordaje de profesionales de diferentes áreas de la Salud (anestesiólogos, rehabilitadores, psicólogos, farmacólogos, médicos de familia, fisioterapeutas y un largo etcétera de especialidades),  donde la calidad asistencial del ciudadano puede afrontarse con mejores garantías de eficiencia y excelencia.

Por ello, debemos abordar de forma conjunta con todas las sociedades relacionadas con el estudio y tratamiento del dolor, y con las comunidades autónomas, documentos de consenso como “guías de posicionamiento terapéutico en dolor” para el uso racional y eficiente del arsenal terapéutico que disponemos.

Se han hecho muchos esfuerzos y logrado objetivos en campos del dolor oncológico y cuidados paliativos, pero todavía queda mucho por hacer, porque hay una percepción del dolor como síntoma, más que como proceso neurosensorial complejo y multidimensional que en muchos casos es una enfermedad en sí misma.

El dolor en general está mal evaluado, infratratado o no específicamente tratado, en muchos casos. Los estudios epidemiológicos lo demuestran, un gran porcentaje de la población sigue sufriendo dolor a pesar de diferentes tratamientos. Además, los fármacos analgésicos están en entredicho, los AINEs por sus posibles efectos secundarios, los opioides por los miedos que genera su uso y otros analgésicos por su dudosa relación eficacia/eficiencia. Asimismo, las técnicas intervencionistas, no farmacológicas, son un medio terapéutico y de gran valor en muchos tipos de dolor, pero no son bien conocidos por los médicos en general, ni tampoco por los pacientes. Además, el acceso a las Unidades del dolor para estas técnicas es restringido.

Es importante reseñar el esfuerzo del Ministerio de Sanidad con la elaboración de un consenso para el abordaje del dolor crónico en España, en el que hemos participado de forma relevante juntos con otras sociedades científicas.

Así que, resumiendo, debemos celebrar el importante avance en el tratamiento del dolor, sin olvidar que aún nos queda mucho camino por recorrer. Sería necesario que todo profesional sanitario estuviese formado en dolor, ya que es algo que sí o sí se van a encontrar a lo largo de su andadura profesional. Esto implica una formación tanto en el pregrado, con la introducción de una asignatura específica como en el postgrado.

Evidentemente esto mejoraría la utilización adecuada y segura de todo el arsenal terapéutico del dolor, tanto en materia de fármacos como de intervencionismo.

Bajo su punto de vista ¿Qué se vislumbra a corto o medio plazo en el importante tema de los avances en la lucha contra el dolor?

Lo fundamental es implementar planes de actuación por objetivos en el control del dolor a través de la investigación, la formación y la dotación asistencial adecuadas. Y la SED tiene la visión y misión de contribuir a ello.

¿Le gustaría añadir algo?

Respecto al papel de la SED en la investigación preclínica en dolor, me gustaría decir que la SED está esforzándose por atraer a los jóvenes investigadores en ciencias básicas en dolor que son muchos y buenos en España. Reconocidos a nivel internacional. Desde no hace mucho tienen presencia activa en nuestros congresos como antes ya la tenían en los congresos internacionales de prestigio y la tienen cada vez más.