Durante la jornada ‘Salud con perspectiva de género’, organizada por el Consorci de Salut i Social de Catalunya (CSC) en colaboración con Organon, se ha puesto de manifiesto que la falta de investigación y docencia con perspectiva de género es una de las principales causas de desigualdad en la atención sanitaria.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres catalanas pueden esperar vivir, de media, un poco más de 86 años. Sin embargo, los hombres tienen una esperanza de vida de 80 años y medio. Aun así, a causa de las diferencias biológicas, sociales y otras propias del sistema sanitario, la autopercepción de la salud de las mujeres es peor que la de los hombres

No obstante, la mayoría de los estudios clínicos están basados en población masculina. Por tanto, no contemplan las diferencias entre hombres y mujeres. Además, los diferentes roles sociales del hombre y la mujer tienen un impacto directo en la salud física y mental de mujeres y hombres.

Impacto de la perspectiva de género

Sobre la importancia de la perspectiva de género  en salud se manifestó Ana Juanes, farmacéutica adjunta del Servicio de Farmacia del Hospital de Santa Creu y Sant Pau (Barcelona). Así, puso de ejemplo que las reacciones adversas de los medicamentos son mucho más prevalentes en mujeres. Explicó que el hecho de que los estudios farmacológicos se basen en la población masculina hace que las dosis estén pensadas, mayoritariamente, para hombres. “Las diferencias de género existen y necesitamos pasar a la acción y empezar a tratar de manera diferente la enfermedad”, sentenció. “Que los laboratorios tengan dosis diferentes según el género puede ser un primer paso”.

Por su parte, Diego Palao, director de Salud Mental de la Corporació Sanitària Parc Taulí aportó que los roles de género tienen mucha influencia en las desigualdades en salud. Puso como ejemplo el hecho de que a ellas se les prescriba más antidepresivos y ansiolíticos. “Las mujeres no tienen los estereotipos para expresar sus emociones; van al médico y dicen que están tristes”, aseguró. Palao explicó, asimismo, que no se han encontrado diferencias genéticas o bilógicas en la depresión, pero sí en las hormonas que responden a los estímulos estresantes: “Estos estímulos son diferentes en hombres y mujeres, y también tienen que ver con los roles sociales”, concluía.