Los pescados y mariscos son productos muy consumidos en estas fiestas y muy recomendables, además, por ser alimentos ricos en vitaminas, proteínas y minerales y pobres en grasas, pero en algunos casos pueden albergar toxinas, bacterias o virus y ser, por tanto, fuente de riesgo para la salud.

Nos queda la tranquilidad de saber que el sistema encargado de velar por la salud pública de nuestro país es bastante eficiente a la hora de vigilar y controlar los productos que llegan al mercado. Pero, en cualquier caso, no está demás ser precavido a la hora de comprarlos.

El anisakis

Mención aparte merece el riesgo de origen parasitario asociado a los productos del mar, y en este sentido uno de los parásitos más conocido es el anisakis, un gusano de aproximadamente 2 centímetros de largo cuyas larvas viven en el músculo y en la cavidad abdominal de especies como la merluza, el bacalao, el atún, los cefalópodos (calamar, sepia y pulpo) y los crustáceos (cangrejos, langostas…), entre otros.

Si se ingiere el pescado crudo, ahumado, en salazón, marinado, en escabeche o poco cocinado y que esté contaminado con anisakis, el parásito se introduce en el organismo humano. Hay personas sensibles a estos parásitos, que pueden producirles una alergia, en ocasiones grave, cuyos síntomas más frecuentes son picor, erupción y dificultad respiratoria. Además de causar una reacción alérgica, el anisakis puede dar lugar a una parasitación gástrica, es decir, puede enclavarse en el estómago, producir inflamación y, en los casos más graves, perforar el estómago y el intestino o desplazarse a otros órganos.

La manera de eliminar el parásito y sus larvas es a través de la congelación antes de consumirlo o mediante un cocinado profundo.

CONSEJOS ÚTILES

» Busque siempre el producto más fresco. Un pescado en buenas condiciones debe tener los ojos claros y brillantes, las agallas de un color rojo o rosa vivo, sin mucosidad, con una carne dura y elástica y una piel brillante. Los filetes también deben ser duros y de apariencia húmeda, sin bordes amarronados.

» El pescado debe estar frío y no debe oler ‘a pescado’.

» Pida que le sirvan el pescado o el marisco en una bolsa aparte y transpórtela encima de todos los alimentos o con otros alimentos refrigerados. Si el viaje a casa dura más de una hora, es recomendable transportarlo en una bolsa térmica.

» En casa, conserve el pescado o el marisco en la parte más fría de la nevera. Recuerde que para evitar la intoxicación por anisakis muchos pescados precisan congelarse al menos 24 horas antes del consumo.

» No use tablas de madera para cortar el pescado crudo, pollo o carne. Las tablillas de plástico se limpian e higienizan mejor. Lave perfectamente todos los utensilios de cocina después de su uso.

» No reutilice ninguna bandeja de embalaje del pescado hasta que se haya lavado debidamente.

» El tiempo de conservación del pescado varía en función de su variedad y de su calidad. Como norma general, consuma el pescado antes de dos días de haberlo comprado.

» Descongele el pescado o el marisco siempre dentro de la nevera. Si no es posible, descongélelo bajo un chorro de agua fría.

» El pescado marinado debe mantenerse en el refrigerador y nunca a temperatura ambiente.

» Cocine el pescado convenientemente, intentando alcanzar 60 °C en toda la pieza, durante al menos 10 minutos.

» Lo que sobre, póngalo en frío y consúmalo antes de dos días.