Un total de 120 parejas de la Unión Europea han empezado a utilizar un nuevo método anticonceptivo: la píldora masculina. Se trata de un método aún experimental que las 120 parejas "ninguna de ellas en España" están ensayando voluntariamente para comprobar su eficacia. Si se confirma que es eficaz y que no tiene efectos secundarios intolerables, el producto podría comercializarse en un plazo de cinco a siete años, según han informado las compañías farmacéuticas Organon y Schering, según recoge el diario LA VANGUARDIA.

La píldora masculina se basa en el mismo principio que la femenina: engañar al cere-bro con hormonas para que detenga la producción de óvulos o espermatozoides. Sin embargo, la anticoncepción masculina es más difícil de conseguir que la femenina, ya que a priori es más fácil parar un óvulo al mes que decenas de millones de espermatozoides al día. Esto ha hecho que, hasta la década de los 90, las compañías farmacéuticas vieran la píldora masculina como "misión imposible".

Quien hizo cambiar de opinión a las multinacionales farmacéuticas fue la Organización Mundial de la Salud (OMS). En dos estudios iniciados en 1986 y 1992, la OMS demostró que la anticoncepción hormonal masculina era viable. Aquellos dos estudios "nos enseñaron que no era preciso llegar a cero espermatozoides para conseguir una anticoncepción eficaz", explica Xavier Mira, director médico de Organon en España. "Por debajo de tres millones de espermatozoides por centímetro cúbico, un hombre puede estar tan tranquilo como una mujer que toma correctamente la píldora."

Pero si los estudios de la OMS pasaron el examen de la eficacia, no pasaron el de la seguridad. El problema fue que, para conseguir la anticoncepción, se utilizó testosterona. Fue eficaz porque el cerebro interpretó que circulaba una gran cantidad de testosterona en la sangre, lo que bloqueó la cascada hormonal que lleva a la producción de más testosterona y de espermatozoides. Pero las consecuencias a largo plazo del exceso de testosterona están poco investigadas y son probablemente graves: se sabe que reduce el colesterol HDL (o colesterol bueno), que puede dañar el hígado, afectar a la próstata…

Tras aquellos dos estudios pioneros, un reducido número de compañías farmacéuticas empezaron a buscar una nueva estrategia para engañar al cerebro masculino igual que la testosterona, pero sin sus efectos secundarios. El resultado ha sido una segunda generación de anticonceptivos hormonales masculinos que es la que se está investigando actualmente y que probablemente la primera que se comercializará.

En esta nueva estrategia, la anticoncepción se consigue con un progestágeno "el mismo tipo de hormona que forma parte de las píldoras femeninas". Y como el progestágeno inhibe la producción de testosterona, se dan suplementos de esta hormona con el fin de evitar que decaiga.

En los estudios realizados tanto por Organon como por Schering, la combinación de progestágeno y testosterona no ha tenido efectos secundarios relevantes en los voluntarios que la han tomado "aunque no se descarta que aparezan efectos secundarios en investigaciones a más largo plazo". En estos primeros estudios, "el nivel de espermatozoides bajó por debajo de un millón por centímetro cúbico en el 100% de los participantes en ocho semanas", informa Xavier Mira, de Organon.

La llamada píldora masculina, paradójicamente, no será necesariamente una píldora. Aunque en los primeros estudios Organon ha administrado el progestágeno en forma de píldora, en el estudio que realiza ahora con 120 parejas europeas ha apostado por implantes subdérmicos que liberan la hormona bajo la piel. En cuanto a la testosterona, no puede ser una píldora ya que dañaría el hígado, y se administra por ahora en forma de una inyección cada cuatro a doce semanas "el intervalo óptimo entre inyecciones no está establecido".

Organon y Schering, que en noviembre se asociaron para desarrollar de la píldora masculina, calculan que el producto puede estar comercializado en un plazo de cinco a siete años. No está claro si, cuando se comercialice, aún combinará un implante con inyecciones. Una de las líneas actuales de investigación es precisamente el desarrollo de nuevos métodos de administración.

El mercado potencial de la píldora masculina, aún más que el de la femenina, está formado mayoritariamente por parejas estables. Al no proteger frente a enfermedades de transmisión sexual, los médicos no la consideran la mejor opción para relaciones esporádicas. Y además, "¿cómo reaccionaría una mujer ante un hombre que le dijera "no te preocupes, ya tomo la píldora""?, se pregunta Xavier Mira. Pero para parejas estables, si los estudios confirman que la píldora masculina es eficaz e inocua, "será un anticonceptivo fiable, cómodo y reversible?.