Uno de los lugares de esparcimiento más solicitados y por tanto más concurridos en verano son las piscinas, pero su uso inadecuado puede entrañar importantes riesgos para la salud. Algunos de dichos riesgos se derivan del diseño inadecuado de las instalaciones, lo que inevitablemente conlleva accidentes, ya sea por lesiones traumáticas o por inmersión; y otros son fruto de la deficiente calidad del agua y del estado higiénicosanitario de las instalaciones, lo cual desemboca en infecciones.

Los accidentes en las piscinas por ahogamiento o traumatismos más o menos graves es un tema preocupante, que por fortuna suelen tener muy en cuenta los responsables de las piscinas y las autoridades sanitarias. No obstante, y sobre todo si hay niños de por medio, conviene siempre observar si hay socorristas, señalizaciones, salvavidas, pavimentos antideslizantes, desagües protegidos, botiquín, etc.

En cualquier caso, el titular de la piscina tiene que elaborar las normas de régimen interno de acuerdo con las características de la instalación. Y en este punto, los usuarios tienen la responsabilidad cívica de respetar esas normas y evitar acciones como tirar objetos cortantes, empujar al agua a personas desprevenidas, no respetar un tiempo suficiente desde la última comida, zambullirse después de haber tomado el sol durante mucho rato, no vigilar a los niños, etc.

Vallas protectoras

En el caso de las piscinas particulares, es recomendable que estén rodeadas de una valla protectora que impida el libre acceso de los niños, especialmente si son muy pequeños, evitando de esta manera una caída accidental. Además, nunca se deben dejar las llaves de acceso a la vista o al alcance de los menores.

Asimismo -siempre pensando en los niños- es prudente que no haya juguetes de montar cerca de la piscina. Las colchonetas inflables o los flotadores se vuelcan con facilidad, por lo que no deben sustituir a los chalecos salvavidas. Conviene procurar, igualmente, que el entorno de la piscina sea antideslizante para prevenir resbalones, mantenerlo limpio de excrementos de animales, hojas u otros objetos y no tener cerca ningún aparato eléctrico.

Infecciones

La presencia de microorganismos patógenos en el agua de la piscina y en otros elementos anexos puede originar la transmisión de determinadas infecciones a los usuarios.

Según la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, los procesos más frecuentemente relacionados con el uso de piscinas son las infecciones dérmicas, de mucosas y gástricas. Entre las dérmicas las más frecuentes son las infecciones por hongos, causantes de enfermedades como el pie de atleta, y estafilococos que son origen de forúnculos. En mucosas, las infecciones se localizan en la rinofaringe, ojos y oídos, provocando rinitis, conjuntivitis y otitis. La infección gástrica más habitual causada por los gérmenes que se encuentran en el agua de las piscinas es la gastroenteritis.

Asimismo, los residuos químicos en el agua de la piscina, procedentes principalmente de los desinfectantes como el cloro, pueden provocar irritaciones de piel y mucosas, especialmente de ojos. Por esta razón es importante mantener el nivel adecuado de desinfectante.

PREVENCIÓN DE INFECCIONES

» Ducharse antes del baño, para no introducir en el agua elementos contaminantes, y después del baño, para evitar la sequedad de la piel y mucosas empleando un jabón de pH similar al de la piel o sin jabón.

» Es aconsejable emplear cremas emolientes. Las personas con las mucosas excesivamente sensibles deberán, además, protegerse con gafas, tapones de oídos y evitar, en lo posible, la inmersión de la cabeza.

» Se deberán usar zapatillas de baño cuando se utilicen las duchas de los aseos o vestuarios.

» Conviene utilizar toallas distintas para el descanso en el césped y para el aseo personal.

» Las personas que padezcan alguna enfermedad infectocontagiosa deberán evitar el uso de las piscinas.

Última hora

Las contrataciones de viajes de última hora, sin tiempo apenas para los trámites de vacunación, han hecho aumentar la demanda de información sanitaria sobre los viajes internacionales. Tal es así que el Hospital Carlos III de la Comunidad de Madrid ha abierto una nueva consulta dentro de su Unidad del Viajero que dará servicio en horario de tarde. En la consulta, que funciona de lunes a jueves, el paciente recibirá consejos para sus vacaciones, los tratamientos indicados y las vacunas necesarias, todo en el mismo día. La nueva consulta se suma así a las tres que ya funcionan en el centro y que atienden a los pacientes en horario de mañana.

Asimismo, dicho hospital ha puesto en marcha una nueva línea de atención telefónica de información y citaciones, 91 453 27 80, la cual se suma a la que ya estaba funcionando y que continúa a través del 91 453 26 72.

Es esencial que la población sepa que se tiene que vacunarse al menos un mes antes de viajar y que no se pueden contratar los viajes sin tener en cuenta el tiempo que se necesita para adoptar las medidas higiénico-sanitarias necesarias.

FUENTE: Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.