Apostar de manera sólida y sostenida por la investigación básica, garantizar la capacidad nacional de producción de medicamentos estratégicos, y buscar nuevas fórmulas que agilicen el acceso a las innovaciones de forma sostenible son los pilares sobre los que debe sustentarse el Plan Estratégico de la Industria Farmacéutica anunciado para el primer semestre de 2022, según las propuestas de Farmaindustria.

Además, se deben aumentar los fondos europeos, desarrollar un plan de digitalización del sistema y crear un marco de cooperación público-privado que asegure la defensa de las patentes y reconozca el valor de la innovación. Así lo ha puesto de manifiesto el presidente de la patronal de la industria farmacéutica de nuestro país, Juan López Belmonte, en el seminario con medios de comunicación organizado por Farmaindustria.

“Es esencial que este Plan contemple la innovación en salud como una inversión, no como un gasto, y que se tenga una visión a largo plazo, en un marco predecible. De este modo, podremos fortalecer el sistema sanitario, recuperar la inversión perdida y dotarlo de los recursos necesarios para adaptarlo a las nuevas necesidades”, ha subrayado.

López Belmonte ha recordado que la pandemia ha evidenciado la estrecha relación entre la salud, la economía y el bienestar y que “la inversión en salud y en investigación son claves para el futuro de la sociedad”. En ese contexto, la industria farmacéutica tiene una posición estratégica tanto sanitaria, como económica y social que se debe aprovechar para convertirnos en un país puntero.

Capacidad de producción estratégica

Para ello, desde Farmaindustria apuntan tres líneas de trabajo para ese futuro Plan Estratégico que el Gobierno ha recogido en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Por un lado, en el ámbito de la producción, han planteado a la Administración el proyecto MedEst. Su objetivo es recuperar la capacidad productiva de medicamentos estratégicos que, en los últimos años, se ha desplazado a países asiáticos, India y China fundamentalmente.

MedEst, acrónimo de Medicamentos Esenciales y Capacidades Industriales Estratégicas, contempla los programas de 40 compañías tanto de fabricantes de medicamentos como de materias primas, en los que se prevé una inversión de 1.700 millones de euros. De este modo, “podremos contar con más garantías en el abastecimiento de medicamentos estratégicos para nuestro país y mejorar la competitividad productiva de la industria farmacéutica”, ha destacado el presidente de la patronal.

“No se trata de convertirnos en un gran país productor, sino de tener la capacidad de fabricar medicamentos esenciales si fuera necesario y no depender de otros países”, ha apuntado el subdirector general de Farmaindustria, Javier Urzay.

“Esta inversión en producción reforzará el tejido industrial farmacéutico asegurando las capacidades estratégicas de interés nacional”, añade. Actualmente, España cuenta con 82 plantas de fabricación de medicamentos que “de no impulsar pueden verse reducidas a menos de la mitad en unos años”, concluye López-Belmonte.

Agilizar los procesos de acceso

Otro de los pilares fundamentales sobre los que se debe basar el Plan Estratégico es asegurar el acceso rápido a la innovación y garantizar la financiación del sistema sanitario. A juicio de Urzay, “tenemos la oportunidad de proporcionar un mejor y más rápido acceso a las terapias innovadoras y hacerlo de forma sostenible, y no debemos desaprovecharla”.

Para ello, desde Farmaindustria señalan la necesidad de trabajar conjuntamente con la Administración para desatascar los medicamentos que se quedan retrasados y agilizar los plazos. Humberto Arnés, director general de Farmaindustria, ha admitido que durante la pandemia se produjo un retraso en la evaluación de los precios, sin embargo “subyace un problema estructural de fondo que dificulta este acceso”.

Según los datos de la patronal europea expuesto por López-Belmonte, solo el 52% de los medicamentos aprobados por la EMA están disponibles en nuestro país, cuando los países de nuestro entorno están cerca del 80%.

Los casos de Francia y Reino Unido

Para cambiar esta situación, Arnés ha destacado la necesidad de trabajar en protocolos estructurales que permitan una mayor agilidad. Procesos como los Fast Track, revisiones por el procedimiento de urgencia para medicamentos que aporten un beneficio incremental, podrían ser una opción. “Debemos introducir criterios de evaluación similares a los de otros países que tienen unos procesos más rápidos”.

En este sentido, Urzay ha comentado los ejemplos de Francia y Reino Unido donde ya han iniciado planes estratégicos para adaptarse a la nueva realidad postpandemia. En el caso de Francia, han definido un nuevo marco  en el que han creado una plataforma “Coalición de Innovación en Salud” en la que están representados emprendedores y usuarios.

Por su parte, los británicos han creado un mecanismo de coordinación de todos los actores sanitarios, y una plataforma específica para reducir los tiempos de aprobación y mejorar el acceso a la innovación. De hecho, los ingleses consiguieron aprobar la primera vacuna frente a la COVID-19 antes que la propia agencia europea del medicamento.

Aprovechar el impulso investigador

En cuanto a la tercera pata que debe contener el Plan Estratégico, desde Farmaindustria plantean potenciar la investigación farmacéutica nacional para convertirnos en un país puntero en I+D biomédica. “Debemos aprovechar el potencial de la investigación clínica de medicamentos y nuestra fortaleza en la realización de ensayos clínicos para mantenernos como referencia internacional”, indica López-Belmonte.

En España, en la actualidad, hay 3.500 ensayos clínicos en marcha en los que participan 145.000 pacientes. Según un informe del Real Instituto Elcano, este sector puede atraer mayor inversión internacional en investigación.

“Podemos convertir a España en una potencia farmacéutica en investigación incrementando los recursos destinados, atrayendo y reteniendo el talento, y definiendo un marco de colaboración público-privada que aumenten aumentar el atractivo internacional de nuestro país”, asegura Urzay.