La Constitución Española dispone que los poderes públicos han de velar tanto por la seguridad como por las condiciones de higiene en el trabajo. Todo empleador, ya sea público o privado, ha de orientar las políticas de su organización hacia el cumplimiento de este precepto. El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, SESCAM, asume el compromiso de crear las condiciones positivas que tiendan a la prevención y control de los factores de riesgo laboral, proporcionando a sus profesionales, empleados y trabajadores un adecuado nivel de prevención y protección.

En las actuales condiciones laborales de los empleados públicos ha aparecido, con una tendencia creciente, un fenómeno que es el de la violencia contra los propios trabajadores y recursos de las Administraciones públicas.

En primer lugar, debemos dejar claro cuál es el concepto de violencia. Según la terminología utilizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se considera violencia toda acción, incidente o comportamiento que se aparta de lo razonable, mediante el cual una persona es amenazada, humillada o lesionada por otra en el ejercicio de su actividad profesional o como consecuencia directa de la misma.

De acuerdo con esta definición, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo distingue entre la violencia que puede sufrir un trabajador por parte de sus propios compañeros, de aquélla que proviene del exterior. No obstante, ambas alteran las condiciones laborales de nuestros trabajadores y han de ser objeto de actuación.

La violencia ha ido extendiéndose paulatinamente desde las empresas que manejan bienes de un alto valor económico a todo tipo de organizaciones, incluidas las públicas. Tal y como indica la OIT, las profesiones relacionadas con las organizaciones públicas del sector servicios «entre ellas las organizaciones sanitarias» son las que presentan un mayor riesgo de sufrir agresiones o actos violentos, entre ellas las organizaciones sanitarias.

El análisis de las razones por las que se producen dichos episodios violentos es complejo. En el ámbito sanitario, la relación entre los profesionales y ciudadanos es más estrecha que en otras organizaciones públicas. Asistimos a un cambio paulatino de la relación sanitaria: el paciente se considera así mismo como usuario, adoptando cada vez más una posición de cliente.

Pero éstos no son los únicos factores a tener en cuenta, pues la violencia, en general, tiene un origen multifactorial.

El SESCAM, teniendo como marco el Plan General de Prevención, ha elaborado el Plan PERSEO, de Seguridad Corporativa y de Protección del Patrimonio. Al denominar así este Plan recordamos al héroe de la mitología griega que se enfrentó al mostruo Medusa que tenía el poder de convertir en piedra a todos quienes la miraban. Perseo, gracias a su brillante escudo Aegis, de bruñido y brillante metal, pudo ver el reflejo de Medusa a través de la parte posterior del mismo. Así pudo cortarla la cabeza sin mirarla directamente.

Este Plan pretende, como Perseo con su escudo, prevenir, proteger y actuar frente al fenómeno de la violencia hacia los trabajadores, bienes y usuarios del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha sin perder la perspectiva y la visión de la realidad y de nuestro entorno. Somos conscientes de que los actos concretos de violencia pueden ser en algunos casos imprevisibles, por ello no podemos pretender quimeras.

Una de las peculiaridades de este Plan es el abordaje de las situaciones conflictivas y de la violencia. Éstas no pueden afrontarse con medidas parciales, sino con una base científica, de una forma integral, a todos los niveles, e integradora, contando con todas las áreas y servicios en que se estructura el SESCAM. Para ello, se ha creado una Comisión Gestora de Seguridad en la que se aglutinan dichas áreas y servicios. Esta Comisión se configura como el órgano encargado del estudio, valoración y aprobación de las políticas y acciones referentes a las agresiones producidas en el SESCAM. Considerando que el abordaje de la violencia en el lugar de trabajo ha de ser global, este Plan va dirigido tanto a los trabajadores como a los usuarios y bienes del SESCAM, porque todos ellos son piezas clave para una correcta y adecuada asistencia sanitaria, objetivo que toda institución sanitaria persigue.

Este Plan se desarrolla en base a tres ejes fundamentales, teniendo como principio general el rechazo explícito por parte del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha y de sus máximos responsables de cualquier acto de violencia de la naturaleza que sea y el de la tutela de las víctimas.

El primero de ellos es la prevención, pues las situaciones que pueden generar violencia son, muchas veces, predecibles. Dentro de este campo de actuación, damos gran importancia a la formación de nuestros trabajadores, ofreciéndoles cursos con los que adquirir conocimientos que ayuden a controlar las situaciones que, potencialmente, pueden derivar en actos violentos, como control del estrés, prevención de riesgos psicosociales, habilidades de comunicación, sin olvidar otras medidas tales como la gestión de las listas de espera a través de la Ley de Garantías en Atención Sanitaria Especializada.

Otro de los ejes es la protección de los profesionales, de los usuarios y de los bienes e instalacion. Los episodios de violencia que ocurren en el ámbito sanitario son, en muchos casos, impredecibles, al contrario que las situaciones que pueden generarlos. Por ello, debemos contar con un sistema y estructura de seguridad que nos permita protegernos si ocurre algún acto de violencia, cobrando gran importancia las medidas de seguridad física y los planes de autoprotección.

Por último, no podemos olvidar a las víctimas de estos ataques. Para ello, el SESCAM les garantiza asistencia. Esta asistencia comprende la atención sanitaria, tanto física como psíquica, la asistencia letrada y el estudio del incidente a través del Servicio de Prevención y de Atención al Usuario.

Desde el SESCAM se han desarrollado diferentes procedimientos para conseguir los objetivos anteriormente expuestos. Entre los procedimientos más destacados figuran el procedimiento de resolución de conflictos, de actuación ante una situación de violencia o la regulación de la asistencia letrada. Además, se están desarrollando otras acciones tales como la creación de un registro de episodios violentos, con el que poder elaborar un mapa de riesgos de agresiones, o la constitución de un observatorio frente a la violencia en el que estén representados la Administración y los trabajadores a través de sus representantes sindicales, y los usuarios mediante sus asociaciones. Es decir, el SESCAM ya ha iniciado un plan de actuaciones frente a la violencia, y no se trata sólo, por tanto, de un modelo teórico, sino de acciones y actuaciones concretas, medibles y cuantificables.

Todas las acciones, tanto las iniciadas como las que configuran el Plan PERSEO pretenden establecer un sistema de prevención, protección y respuesta que permita optimizar la utilización de los recursos técnicos y humanos disponibles para prevenir, proteger y controlar con rapidez y eficacia cualquier situación o acto de violencia, minimizando sus efectos y garantizando la continuidad de la asistencia sanitaria en condiciones de seguridad, a la par de fomentar una cultura de prevención y seguridad no sólo entre nuestros trabajadores sino también entre nuestros usuarios. Todo con un único objetivo que es el de mejorar y favorecer la mejor relación ciudadano-profesional sanitario para de esta forma conseguir una mejor comunicación, imprescindible en cualquier acto sanitario y elemento clave para lograr la resolución de los problemas de salud de los ciudadanos castellano-manchegos.

Si somos eficaces en la resolución de los problemas estamos contribuyendo a la mejora de la salud de nuestros ciudadanos y, por tanto, cumpliendo con la finalidad para la que el estado del bienestar ha desarrollado los sistemas sanitarios públicos.