¿En qué medida las políticas públicas han evolucionado hacia la medición de coste-eficiencia más que a la búsqueda del ahorro? ¿Cuál es la valoración de la dificultad a la hora de gestionar la situación de contención del gasto público en los últimos años? Destacados representantes del ámbito político, empresarial y sociedades médicas han analizado estas y otras cuestiones durante la mesa redonda “La innovación, ¿coste o inversión?”, celebrada hoy en Madrid en el marco de la Jornada “La innovación, en el ADN de un sistema sanitario eficaz y sostenible”, organizada por la Cámara de Comercio de EE.UU. en España.

En su planteamiento, Carlos Lens, subdirector general de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios, se ha remontado a las actuaciones derivadas del Real Decreto-ley 16/2012, cuyos resultados se tradujeron en una bajada de casi un 20% del medicamento de receta, principalmente mediante la actualización de los copagos. “Al principio hubo unas medidas de corrección, lo exigía la situación, y no ha habido que aplicar más, aunque estamos continuamente perfeccionando y mejorando las herramientas para medir la eficiencia de los distintos segmentos”. “Donde se trabajó en firme y se sigue trabajando es en el análisis de coste-efectividad, análisis de impacto presupuestario y contribución al PIB”.

La visión de las sociedades científicas la ha aportado Inmaculada Alfageme, Presidenta de la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica), quien ha abogado por potenciar registros nacionales en los que se refleje la eficacia de las nuevas incorporaciones tecnológicas y de fármacos. “Hay que dar paso a nuevos medicamentos, pero comprobando si su comportamiento es el mismo en los ensayos clínicos que en la vida real”.

En opinión del portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso de los Diputados, José Martínez Olmos, al SNS le falta planificación estratégica; “ese es el principal desafío que tenemos”. Considera que el sistema tiene que ser capaz de incorporar innovación, pero sin que se resienta la equidad, sin que se resientan otras prestaciones. A su juicio, el principal enemigo de la innovación es en este momento la manera de financiar la sanidad pública, cuyo resultado será una insuficiencia presupuestaria en torno al 15%.

Para Sergio Rodríguez, director general de Pfizer, durante los últimos años ha sido posible incorporar innovación y al mismo tiempo reducir el gasto sanitario. “Desde 2009 a 2016, el gasto farmacéutico se ha reducido en un 4,3% y a la vez se han incorporado casi 200 principios activos nuevos”.

Por su parte, Eduardo Sánchez, presidente de la Asociación Española de Economía de la Salud, ha insistido en la necesidad de llevar a cabo una evaluación económica. Manifiesta que, de los 25 países del entorno europeo,  en 21 se toman decisiones con valoraciones económicas realizadas previamente; “sin embargo, nosotros llevamos años predicando en el desierto su necesidad y no se hacen…luego, algo ha fallado”. Según él, a la Administración le puede salir gratis si se lo pide a la industria con un compromiso entre ambas y poniéndose de acuerdo en que esa valoración se va a realizar en datos reales. “La innovación se puede introducir más rápidamente si se llevan a cabo este tipo de contratos”.