Redacción, Santiago de Compostela.-El "día a día del médico rural" ha sido objeto de debate en una mesa redonda durante el VI Congreso Mundial de Salud Rural de la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA). Durante la misma, se han analizado las diferencias que se dan entre países en materia de formación, investigación, recursos, horarios, cargas asistencias, etc. No obstante, en una cosa parecen coincidir todos los médicos rurales: la confianza es la palabra que mejor define la relación entre el facultativo y el paciente.

El médico rural está obligado a resolver más del 90 por ciento de los problemas de salud de su población. "Eso requiere -en opinión del doctor Alcántara, uno de los vicepresidentes de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC)- unos recursos mínimos y, sobre todo, unos sólidos conocimientos y habilidades que permitan afrontar las distintas patologías. De ahí la importancia, que los médicos rurales le conceden tanto a la formación en pregrado como en postgrado. Disponer de un residente puede ser igualmente un estímulo para el profesional en este medio".

Diferencias con la asistencia en la ciudad

Si se trata de destacar una diferencia con la labor del médico urbano, el vicepresidente de semFYC subraya el hecho de que en las ciudades la asistencia de las urgencias está descentralizada. "Cuentan con equipos especiales que atienden estos casos. Por el contrario, en el ámbito rural es el propio médico del centro de salud el que asume la atención del imprevisto. Por el contrario, los médicos urbanos disponen de menor tiempo en la consulta pero también de mejores medios diagnósticos. Otra diferencia se encuentra en que para el médico rural resulta más complicado encontrar a otro profesional que le remplace, que, por norma, tiende a ir a hacer la sustitución a zonas lo más cercanas posible a su lugar de residencia. En materia de investigación, un factor que nos acerca a médicos rurales y urbanos es internet, un elemento que, sin duda, facilita la participación en trabajos de investigación sin necesidad de desplazarse".

Violencia doméstica y atención al inmigrante

La Medicina rural no es ajena a realidades que cobran cada vez mayor protagonismo en la sociedad actual. Es el caso de la violencia doméstica o la atención a la población inmigrante. En ambos casos, el médico de familia cuenta con las mismas ventajas: la accesibilidad y la confianza que aporta una relación continuada. "No obstante -matiza el doctor Alcántara- un porcentaje importante de inmigrantes suele cambiar asiduamente de lugar de asentamiento; cuando no es así terminas conociendo su entorno y aprovechando ese conocimiento, que, por ejemplo, nunca podrá tener un médico que trabaje en un servicio de urgencias en el hospital".

Por su parte, el doctor Luis García Burriel, coordinador del Grupo Rural de la semFYC, ha asegurado que aunque un poco más tarde que en las grandes ciudades, empieza a ser también cada vez más frecuente, en líneas generales, la presencia de población inmigrante en la consulta del médico de área rural. "Dentro de este ámbito -precisa el doctor García Burriel- conviene subrayar que hay zonas donde la atención al inmigrante es más frecuente, como es el caso del Levante y el sur del país".

Respecto a la violencia doméstica y al papel que puede desempeñar en este sentido el médico de familia en la identificación de un problema de malos tratos, el doctor García Burriel destaca ventajas e inconvenientes. "En un pueblo todo el mundo se conoce y es más fácil detectar al posible agresor. Por el contrario, los temas tabúes en este medio son más fuertes que en la ciudad. En general, las víctimas tardan más en denunciar su situación que en el medio urbano".

Estas ventajas e inconvenientes que refiere el coordinador del Grupo Rural de semFYC se deben entender teniendo en cuenta que en el hábitat rural generalmente el médico lo es de todo el pueblo. Su mayor conocimiento de la comunidad le permite intervenir con mayor eficacia. Además, la población rural suele presentar un mayor nivel de confianza y seguimiento de las recomendaciones de su médico frente a lo que sucede en las grandes ciudades. Sin embargo, la confianza puede provoca conflicto cuando empieza difuminarse la frontera que separa la vida privada de la labor profesional. Cuando eso sucede, el paciente puede acabar demandando asistencia no urgente fuera del horario establecido.

La atención global

En opinión de los expertos, el medio rural ofrece a los profesionales sanitarios la oportunidad de dar una atención global al individuo en su entorno familiar y social, así como de desarrollar más fácilmente otros principios básicos de la Medicina de Familia. Cuando elementos como la continuidad de la asistencia o la accesibilidad física al médico están presentes en dicha atención, los pacientes son los primeros que lo valoran. La satisfacción entre los pacientes rurales es mayor en general, según la encuesta de satisfacción llevada a cabo por el Insalud en 1996, (94 por ciento declaran estar satisfechos o muy satisfechos frente al 88,9 por ciento del medio urbano).