La risa cura. Y lo dice no sólo un payaso, que al fin y al cabo es su trabajo, sino que lo refrenda la ciencia. Así al menos lo avalan los estudios presentados con motivo de la jornada ‘Humor x Health Day’, organizada por la entidad Pallapupas, cuyas conclusiones podrían resumirse de una manera sencilla: ponga un payaso en su hospital y las cosas mejorarán para los pacientes (especialmente niños, pero también adultos), los familiares e incluso los profesionales sanitarios.

Uno de estos trabajos, ‘El impacto de la risa y el humor en pacientes adultos de Oncología’, resalta que los payasos de hospital ayudan a reducir el estrés y otros síntomas psicológicos en estos pacientes y sus familiares, además de que propician una mejora del ambiente laboral en el centro. Dirigido por la doctora Anna Casellas-Grau, coordinadora del Observatorio de Atención Psicosocial en Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), el estudio se ha publicado en la revista Arts & Health y uno de sus principales valores es que se centra en pacientes adultos que padecen una enfermedad tan grave como el cáncer.

En su análisis, se verificó que pacientes y familiares presentan altos niveles de malestar emocional y sobre todo de estrés, problema este último que también sufren los profesionales. En contraste, esta investigadora reivindica el “rol terapéutico del humor en el ambiente del hospital”, ya que aporta “un amplio rango de emociones positivas, conductas activas y de superación en pacientes y familiares”, además de mejorar también el estado emocional de los profesionales.

Mejoras psicológicas

La expresión de humor más conocida en el ámbito sanitario la aportan los payasos de hospital, que con su actuación refuerzan aspectos psicológicos de pacientes que están en una sala de espera de consultas externas o de oncología radioterápica. El estudio observó mejoras en 11 de las 15 áreas analizadas, como una reducción del miedo del 32%, de la ansiedad (39%) o la sensación de enojo (40%). Los efectos fueron incluso más elevados en los acompañantes.

Con respecto a los profesionales, se obtuvieron mejores resultados en campos como la ansiedad, el aburrimiento, el bienestar y las ganas de reír. “La opinión es altamente positiva en los tres grupos”, subrayó la doctora Casellas-Grau, que aboga por la presencia permanente en los centros sanitarios de estos profesionales del humor con formación específica.

El otro estudio presentado durante la jornada fue ‘El impacto de la risa y el humor en pacientes pediátricos’, desarrollado por las investigadoras Gemma Rovira y Gemma Mestres y que también concluye que “el estado emocional es muy positivo tras una actuación” de los payasos de hospital. Se aprecian reducciones de los niveles de estrés y ansiedad, incluso en el propio quirófano momentos antes de una operación, de ahí que “el personal sanitario considera que son de utilidad”, aunque incidiendo en que es imprescindible que tengan formación médica y psicológica.

Ambas investigaciones forman parte de los Estudios VIDA, impulsados por Pallapupas para evaluar el impacto de la actividad de los payasos de hospital. La principal novedad la aporta el ensayo en pacientes adultos oncológicos, ya que la mayoría de este tipo de estudios se centran en la población infantil o, en el caso de los adultos, en pacientes geriátricos en edad muy avanzada, pacientes psiquiátricos y padres de niños hospitalizados.

Beneficios fisiológicos

Durante toda la jornada se incidió en los beneficios físicos, psíquicos y emocionales del humor, “un mecanismo fundamental de la naturaleza humana” que produce importantes beneficios en el organismo: incremento de endorfinas y de la producción de hemoglobina, ayuda y estimula la circulación y estabiliza la presión sanguínea, multiplicando los beneficios fisiológicos. Asimismo, se puso como referencia el modelo de Israel, en el que los payasos de hospital están integrados al cien por cien en el sistema sanitario.

“Los payasos tienen que estar sí o sí”, afirmaba rotundo Juan José Làzaro, jefe del Servicio de Anestesiología Infantil del Hospital Sant Joan de Déu, quien reconocía que en su primera aparición en su centro provocaron el rechazo de los profesionales, aunque poco después eran ellos mismos los que avalaban la importancia de su papel. “Los payasos aportan un gran valor”, insistía, al tiempo que se marcaba como objetivo que “formen parte directa del staff del hospital”.

La fundadora de Pallapupas, Angie Rosales, recordaba por su parte el impacto que le supuso descubrir “cómo son capaces de convivir el humor y el dolor en un mismo espacio”, un choque propiciado porque “culturalmente no nos han enseñado que en un momento de máximo dolor el humor puede tener un papel terapéutico muy importante”. “Hay un prejuicio cultural y da cierto pudor a la hora de intervenir”, reconocía, por la sensación de que se pueda estar molestando en un momento delicado, pero en la actualidad está convencida de que los payasos de hospital se han convertido en “una demanda de los pacientes”.