Los pacientes reclaman cohesión territorial asistencial para que puedan acceder sin limitaciones a la atención sanitaria que requieran y a tratamientos fuera del lugar donde residen. Así se desprende del estudio EsCrónicos elaborado por la POP. El mismo aborda los problemas que deben enfrentar los pacientes crónicos en vacaciones.

La presidenta de la POP, Carina Escobar, ha explicado que son diversas las situaciones que enfrentan los pacientes crónicos en vacaciones. Por ejemplo, muchas personas con enfermedad crónica deben solicitar medicación suficiente para su periodo vacacional y trasportarla hacia su lugar de destino. Algo que, en ocasiones, puede conllevar ciertos riesgos ya que, a veces, no se pueden garantizar las condiciones idóneas para trasportar esa medicación. Por lo tanto, se está poniendo en peligro la salud del paciente.

Así, en este escenario, desde la POP han reclamado a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y a las comunidades autónomas, que aseguren la cohesión territorial del Sistema Nacional de Salud. Todo ello para eliminar las dificultades actuales que tienen los pacientes crónicos en vacaciones a la hora de acceder a una atención sanitaria y a su tratamiento con todas las garantías.

Los miedos de los pacientes crónicos en vacaciones

En otros casos, personas que necesitan continuar con sus tratamientos se encuentran problemas a la hora de gestionarlos en el lugar de vacaciones. Esto lleva a que los pacientes decidan no viajar por miedo a que puedan tener alguna complicación de su patología. Así, tienen miedo a a tener problemas por la falta de acceso a su información clínica. Todo ello limita su movilidad y el disfrute del tiempo de ocio en igualdad de condiciones.

De hecho, el estudio de la POP muestra que el 71 por ciento de los pacientes que necesitaron atención sanitaria fuera de su comunidad autónoma manifestaron que los profesionales sanitarios no pudieron acceder a su historia clínica. El 25 por ciento necesitaron tratamiento en otra CC. AA., pero no pudieron acceder a él.

Debido a estas situaciones, el 25 por ciento de las personas con enfermedad crónica renuncian a sus vacaciones fuera de su lugar de origen. Todo por el miedo a no recibir la atención sanitaria necesaria en otra CC. AA.