El Sindicato Médico de Navarra ha iniciado una campaña de movilizaciones en centros sanitarios con carencia de médicos. El deterioro asistencial en Navarra es evidente, así como la ausencia de acciones y medidas por parte de los actuales responsables de Salud para mejorar y revertir esta situación que, si no se corrige urgentemente, va a suponer el final del sistema sanitario público de Navarra que hemos conocido.

La falta de iniciativa de nuestros gestores es decepcionante, y no parecen darse cuenta de que se necesitan de forma urgente acciones explícitas y efectivas para mejorar la actual situación de la Atención Primaria de Navarra.

El actual sistema tiene graves carencias que van desde la gestión de personal, a la falta de medios físicos y dotaciones, creación de circuitos de atención eficaces, falta de definición de funciones de cada estamento, un triaje preciso realizado por sanitarios, una realista gestión de consultas no presenciales y atención telefónica, un cumplimiento de los programas de prevención (screening de patologías prevalentes, exámenes de salud en pediatría..), una atención precoz de la demanda, un seguimiento de crónicos y atención domiciliaria, mejoras en la hospitalización domiciliaria, una correcta organización de las agendas, limitaciones en la citación, una atención y seguimiento por los mismos profesionales, realización de campañas poblacionales de uso de los recursos sanitarios, una agilización de las interconsultas entre Atención Primaria y Hospitalaria…en fin, ¡una lista interminable!

La falta de médicos es una realidad desde hace años, especialmente en Atención Primaria, donde está sin cubrir un 15% de las plazas (pediatras y Médicos de Familia). Esto supone que el resto de médicos de este ámbito tiene que atender, además de sus consultas, las correspondientes a las plazas no cubiertas, por no hablar de las ausencias (vacaciones, bajas, permisos…) que tampoco se cubren.

El Servicio de Riesgos Laborales ha constatado hace meses la existencia de una importante afectación psicosocial de los médicos, debida a una sobrecarga continua que va progresando año a año. A pesar de ello, la Administración Sanitaria, que es la que tiene la obligación de proteger la salud de sus trabajadores, no ha acometido ninguna de las acciones propuestas por el Servicio de Riesgos Laborales ni por nosotros, y solo hace promesas para no cumplirlas. Como resultado de ello se está produciendo un empeoramiento de la salud de los facultativos y un aumento de las bajas por patologías relacionadas con el estrés y la sobrecarga laboral. Cada vez son más los médicos que están solicitando jubilarse anticipadamente, a la vez que los residentes que finalizan no quieren incorporarse a estos puestos, emigrando a otras CC. AA. o a otros países donde les ofrecen mejores condiciones laborales. En estas condiciones el relevo generacional de los médicos en Navarra no está garantizada y conlleva ineludiblemente una merma en la calidad asistencial que prestamos a la población.

Esta situación de afectación de la salud por sobrecarga laboral se ha puesto de manifiesto en la encuesta realizada por el Sindicato Médico de Navarra en los meses de mayo y junio pasados. También se ha podido comprobar la preocupante desmotivación profesional que, en una carrera vocacional como la nuestra, debería obligar a nuestros gestores a intervenir de forma rápida y resolutiva. Sin embargo, los responsables siguen ausentes y nosotros seguimos activos.

Hace un año elaboramos otro estudio que analizaba la situación de la Atención Primaria, y en el que se detectaron los principales problemas existentes, proponiendo soluciones concretas. A día de hoy ninguna de nuestras propuestas ha sido tenida en cuenta por la consejería y la gerencia de Atención Primaria.

A todo ello hay que sumar el estrés generado desde el 2019 por la pandemia, con un endurecimiento de las condiciones de trabajo y mala gestión de las agendas de citación de enfermos, que han llevado a denegar vacaciones, modificar o ampliar las jornadas laborales, reducir descansos, etc.

Pese a todo y en un acto de responsabilidad, hemos alentado, solicitado y asistido a todas las reuniones convocadas por el Departamento de Salud, que sin embargo han sido poco fructíferas a pesar de nuestro trabajo y empeño.

El contenido y los plazos fijados en el acuerdo firmado el 23 de diciembre de 2019 han sido reiteradamente incumplidos por la Consejería de Salud. De hecho, la propia Consejera, Santos Induráin, según se desprende de sus declaraciones en el Parlamento de Navarra el pasado jueves 9 de septiembre, el acuerdo tan sólo fue un papel mojado sin ella tuviera ninguna intención real de cumplir lo firmado.

Por todo lo anterior hemos iniciado un programa de actos de protesta, invitando a la población, que es la principal afectada, a exigir medidas que sean eficaces, que mejoren la calidad asistencial y las condiciones laborales.  Reiteramos que por ser el médico el centro de la gestión asistencial, el que ostenta el liderazgo clínico por su formación y responsabilidad, toda acción que no cuente con su participación está abocada al fracaso.

El Sindicato Médico de Navarra encabezará estas protestas, a las que esperamos se sumen todos aquellos ciudadanos que se sientan involucrados en la defensa de la Sanidad Pública de Navarra, más allá de ideologías políticas. Las concentraciones realizadas el 16 y 23 de septiembre van a repetirse en las próximas semanas en otros centros asistenciales de toda la Comunidad Foral.