Ante el aumento constante de la población mayor, entidades especializadas en la atención sociosanitaria, como el grupo IMQ Igurco, se plantean la importancia de potenciar el buen trato en la atención a las personas mayores. Especialmente como conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.

Cabe recordar que la Asamblea General de las Naciones Unidas define al maltrato en las personas mayores como un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad. Pero también a la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza.  Este maltrato puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas. También puede ser resultado de una negligencia, sea esta intencional o no.

Según explica Ainara Castaños, neuropsicóloga de la residencia IMQ Igurco José M.ª Azkuna, “la forma de trabajar de las organizaciones y sus profesionales está evolucionando hacia un modelo de atención potenciador del buen trato”. Según la experta, este valora que cada persona es única independientemente de su estado de salud y edad. Por lo tanto, debe ser tratada desde su singularidad con intervenciones flexibles. Es decir, que se adapten a su bienestar subjetivo. Para ello es imprescindible conocer su trayectoria vital y vida cotidiana.

Potenciar el buen trato

De esta forma, desde IMQ Igurco insisten en la importancia de apostar por un nuevo modelo de atención a las personas mayores. Esta forma de potenciar el buen trato pone a éstas y a sus familiares en el centro. Así, sin ambos quienes elaboran el plan de atención y vida de acuerdo con el equipo interdisciplinar de la residencia y su profesional de referencia. Por otro lado, destaca la adopción de protocolos de prevención del maltrato y de cuidados centrados en la persona que garanticen su dignidad.

Así, estos potenciadores del buen trato pueden llegar a protocolizarse, como ocurre en el caso de la residencia IMQ Igurco Zorrozgoiti.  Tal y como explica María Urroz, directora de este centro, se trata de un  modelo de cuidado creado en torno a la dignidad de la persona cuidada. El mismo es válido para todos los niveles asistenciales y de intervención en el cuidado, y todas las especialidades, así como para todos los perfiles de personas dependientes cuidadas. “Permite identificar, cuantificar y valorar los indicadores que la organización puede alcanzar mediante herramientas que la acercan a la atención o planificación centrada en la persona y sus relaciones, además del cuidado sin sujeciones, ni químicas ni físicas”, concluye.