Una nueva calculadora permite calcular el riesgo de mortalidad en pacientes con endocarditis infecciosa sometidos a cirugía cardíaca. En concreto, permite predecir con mayor precisión las posibles complicaciones después de la operación. Esta nueva herramienta ya está disponible en una plataforma online gracias a un trabajo de investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP). Todo ello en colaboración con de la Unidad de Bioestadística Clínica del Hospital Universitario Ramón y Cajal (IRYCIS).

Los investigadores de este estudio desarrollaron un metamodelo. Para ello aplicaron técnicas de regresión que permiten agregar los resultados de los modelos existentes. En concreto,  usando los datos del registro nacional de endocarditis GAMES (Grupo de Apoyo al Manejo de la Endocarditis infecciosa en España). Para el presente estudio, se seleccionaron los 1.453 episodios infecciosos de pacientes adultos sometidos a cirugía cardíaca con diagnóstico preoperatorio de endocarditis infecciosa activa. Estos provenían de 34 hospitales españoles durante el período 2008 a 2018.  El estudio sobre esta calculadora de riesgo está publicado en la revista Clinical Microbiology and Infection (CMI).

Interés por la endocarditis infecciosa

El meta-modelo propuesto usa información que puede ser recogida de forma rutinaria. Entre los datos algunos como edad o sexo. También patologías previas como insuficiencia renal, cirugía cardíaca previa, enfermedad pulmonar crónica, hipertensión pulmonar o fracción de eyección del ventrículo izquierdo. Igualmente, se analizaba el estado preoperatorio crítico, urgencia del procedimiento, número de válvulas/prótesis tratadas, etc. Esta información se emplea para estimar la probabilidad de que un paciente con endocarditis infecciosa fallezca en los 30 días posteriores a la cirugía o en el periodo que dura el ingreso.

Actualmente, existe un gran interés en conocer el pronóstico de los pacientes que pueden ser sometidos a una cirugía por endocarditis infecciosa. Esta es una enfermedad poco frecuente pero asociada con una alta morbilidad y mortalidad. Además, su manejo es a menudo complejo. El tratamiento de elección para un porcentaje elevado, entre 20 y 50 por ciento, de los pacientes con esta patología es quirúrgico. Sin embargo, la mortalidad asociada a la cirugía cardiaca continúa siendo alta.