La enfermedad de Chagas se ha extendido fuera de Latinoamérica y ha llegado a Estados Unidos, como ha alertado la Asociación Estadounidense del Corazón, que ha redactado una declaración para advertir de los peligros que conlleva esta patología, que puede provocar un alto riesgo de enfermedades del corazón.

María Carmo Pereira, cardióloga de la Universidad Federal de Minas Gerais en Belo Horizonte (Brasil) y copresidenta del Comité, explica que esta declaración tiene como objetivo “aumentar la conciencia global entre los médicos que manejan pacientes con la enfermedad de Chagas fuera de los entornos tradicionalmente endémicos”. “Este documento ayudará a los proveedores de servicios de salud y sistemas de salud fuera de América Latina a reconocer, diagnosticar y tratar la enfermedad de Chagas y prevenir la transmisión de otras enfermedades”, añade.

Los cardiólogos estadounidenses explican el modo en que la enfermedad, causada por infección del parásito Trypanosoma cruzi, se diagnostica, detiene y se trata. En este sentido, la infección ocurre cuando las heces del insecto que chupa la sangre, que se encuentra en América Central y América del Sur, se inyectan en la piel, bien a través de una mordedura o en el ojo.

El 60-70 por ciento de las personas infectadas con Trypanosoma cruzi seguramente nunca desarrollarán ningún síntoma, pero el resto podrían sufrir enfermedades del corazón, como insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular, arritmias ventriculares potencialmente mortales (anomalías del ritmo cardiaco) y paro cardiaco.

Esta enfermedad también se puede transmitir a través de alimentos o bebidas contaminadas, desde madres embarazadas hasta sus bebés, y mediante transfusiones de sangre y trasplantes de órganos.

Detección temprana

En América la enfermedad de Chagas es responsable de más de siete veces más años de vida ajustados por discapacidad que la malaria. Sin embargo, si se detecta temprano, una infección se puede curar con medicamentos que tienen una tasa de éxito del 60 al 90 por ciento, dependiendo la fase de la infección en que se trata al paciente.