A lo largo de los últimos años se han producido numerosos avances en el tratamiento de la diabetes. Aún así, su manejo, la atención socio-sanitaria y la calidad de vida del paciente está condicionada a la Comunidad Autónomas donde resida el paciente. Una situación que genera enormes desigualdades y un mal control de la enfermedad que, cada vez, afecta a un mayor número de personas.

Ante esta situación, la Federación Española de Diabetes (FEDE) y la Sociedad Española de Diabetes (SED), con la colaboración de Novo Nordisk, han elaborado un decálogo para que sirva de hoja de ruta a todos los agentes involucrados en el manejo de la diabetes. El objetivo es revertir la actual situación optimizando los recursos, mejorando la atención socio-sanitaria, garantizando el acceso a la innovación e invirtiendo en medidas de prevención.

En la actualidad, una de cada siete personas sufre diabetes en nuestro país. Se calcula que de seguir la actual tendencia, en 2045 podría haber 700 millones de personas con diabetes en todo el mundo. En palabras del doctor Antonio Pérez, presidente de la SED: “Si el número de pacientes sigue creciendo, quiere decir que hemos fracasado en algo tan sencillo como la prevención”.

Pérez asegura que los principales factores de riesgo de la diabetes son modificables: un estilo de vida insalubre y sedentario y la obesidad. Por ello, reclama la inversión en campaña públicas de concienciación que garanticen unos buenos hábitos de vida de la población. Pérez considera que es esencial exigir y favorecer el desarrollo de políticas globales de promoción del estilo de vida saludable y lucha contra la obesidad.

Acceso equitativo y ágil

A partir de ahí, se debe caminar hacia la mejora del modelo para tratar la diabetes. A su juicio, la atención de la diabetes en España, a día de hoy, está muy fraccionada y en silos, lo que hace que la atención que se da “es muy pobre”. “No puede ser que en cada zona se tenga un modelo de abordaje diferente. Hay que establecer uno, el más eficiente y medirlo para irlo optimizando. Así mejoraríamos enormemente la atención”, asegura.

Otro de los problemas con los que se encuentran las personas con diabetes a la hora de controlar la enfermedad es la desigualdad en la atención. Juan Francisco Perán, presidente de la FEDE, subraya que se necesita un acceso real a la innovación. De este modo, “se van a reducir las complicaciones asociadas y el gasto público que genera su mal control, y mejorar la calidad de vida del paciente”, dice.

Equidad y agilidad a la hora de acceder a la innovación, a los tratamientos y a la formación. En ese escenario, Perán manifiesta que es importante que los representantes de los pacientes participen en la toma de decisiones que les afectan. Sus aportaciones servirán, -asegura- “a la puesta en marcha de medidas más acertadas en función de las necesidades reales del colectivo”.

Participación activa del paciente

En el contexto del acceso y la participación del paciente, el doctor Pérez ha subrayado que un paciente con diabetes debe tomar numerosas decisiones al día para el control de la enfermedad, decisiones que repercuten mucho en su calidad de vida y con altas probabilidades de equivocarse y fracasar. “En la medida en  que ayudemos al paciente a controlar la diabetes, todo va a mejorar”, incide.

A su juicio, hoy en día contamos con diversos recursos que se deben integrar para que funcione. “Debemos desarrollar estrategias realmente equitativas, con intercomunicación entre niveles asistenciales y con herramientas de medición que nos ayuden a ver los resultados en comparación con otros modelos para irnos adaptando y llegar a ser verdaderamente eficientes”.

El punto ocho del decálogo presentado especifica que es preciso contar con centros de salud con una unidad básica para la atención de la diabetes. Dicha unidad, debe contar con un médico de Atención Primaria y un profesional de Enfermería. Ambos en directa comunicación con la Unidad de Diabetes del hospital de referencia que le corresponda.

Reducción del gasto público

En la “Hoja de ruta para el cuidado de la diabetes”, nombre del decálogo presentado, se recoge que el 15% del gasto público que genera la diabetes se corresponde con el coste de los tratamientos. Por su parte, las complicaciones asociadas son las responsables del 85% restante de este gasto.

Como medida para controlarlo, propone favorecer el desarrollo de estrategias de autocontrol y vigilancia que impulsen la participación activa del paciente y sus familiares en la toma de decisiones sobre el tratamiento farmacológico.

Formación diabetológica de calidad

Precisamente, ese aspecto está íntimamente ligado con otra de las demandas que vienen reclamando desde hace tiempo los pacientes: la existencia de una formación diabetológica de calidad y duradera, prolongada en el tiempo. Perán sostiene que, según un estudio interno de la Federación, el 55% de las personas con diabetes no ha recibido nunca educación sobre esta enfermedad. El 45% que dijo haberla recibido asegura que nunca ha sido individualizada.

“Reclamamos una formación de calidad para pacientes y familiares liderada por profesionales sanitarios. Así vamos a empoderar al paciente en el control de su enfermedad y va a garantizar el autocuidado”, subraya.

La “Hoja de ruta para el cuidado de la diabetes” que recoge estas 10 medidas para mejorar el manejo de esta enfermedad se ha basado en el informe Blueprint for Change sobre el estado de la diabetes. Un documento elaborado por Novo Nordisk que analiza los retos pendientes y los nuevos desafíos en diabetes.