En la actualidad, el cáncer de mama ha dejado de verse como una enfermedad mortal, pues mientras sea detectado a tiempo hay probabilidades de curación y de sobrevida de más de 10 años, dependiendo el caso, esto le da una segunda oportunidad a las mujeres sobrevivientes que realizarse como madres, si es que desean hacerlo.

La doctora Gabriela García Jiménez, directora de la Clínica de IVINSEMER, señala que es importante comunicar a las mujeres recientemente diagnosticadas con cáncer de mama que tienen opciones como la preservación de óvulos antes de que inicien con los tratamientos oncológicos como la quimioterapia o radioterapia.

Cada año suma en México 20,444 nuevos casos de cáncer de mama y 13,960 nuevos casos de tumor en cuello uterino, según cifras de la Secretaría de Salud, estudios internacionales refieren que de las mujeres que tienen cáncer de mama en edad reproductiva, el 30 por ciento no ha tenido hijos en el momento de su diagnóstico y se sabe que a más del 80 por ciento les preocupa el riesgo de quedar infértiles luego de sus tratamientos contra el cáncer.

En el caso de Laura fueron sus médicos tratantes del MILC (Médicos e Investigadores en la Lucha contra el Cáncer de mama) en el INCAN quienes le informaron sobre la opción de congelar sus óvulos para más adelante continuar con su maternidad y tener la familia que siempre soñó; aunque sus planes se detendrían por un tiempo, más adelante podría tener otro bebé.

“La idea de poder tener hijos después del cáncer me dio fuerza para afrontar mi enfermedad. Espero que mi caso ayude a otras mujeres que atraviesan por la misma situación. Tener cáncer no es el final, siempre hay esperanza cuando tienes la ilusión de tener un bebé”, señala Laura, una joven mujer que se dedica a la optometría y madre de una niña de 13 años.

Los médicos deben explicar a las pacientes oncológicas que entre los efectos secundarios más conocidos de los tratamientos contra el cáncer se encuentra la desaparición de la ovulación y las mutaciones genéticas en los ovocitos; sin embargo, es posible lograr un embarazo si antes se preserva la fertilidad.

El tratamiento para la preservación de óvulos tiene una duración entre 10 y 12 días, tiempo en que la paciente se somete a un esquema de tratamiento para madurar sus células reproductivas y, posteriormente extraerlas y preservarlas con técnicas de criopreservación o vitrificación, técnica que permite a los óvulos maduros conseguidos tras la estimulación ovárica sean criopreservados para usarlos posteriormente cuando la paciente decida y es posible conservar  el pronóstico de éxito del momento de la vitrificación.

Debido a la ausencia de formación de cristales de hielo, las tasas de supervivencia de los ovocitos son elevadas, permitiendo retrasar la maternidad con garantías razonables.

“Es un alivio saber que tengo mis óvulos sanos, después de la espera, me sentí feliz con la preservación de óvulos. Espero que mi historia les sirva a otras personas que estén en el mismo caso que yo, las pacientes pueden sentirse seguras y luchar por ello”, comentó Laura, paciente oncológica.