Laura Fonseca. Gijón.- Satisfecho por la autorización del uso de embriones congelados para investigación con células madre, pero crítico con el endurecimiento de las técnicas de fecundación asistida. Así se ha mostrado el "padre" de la Ley de Reproducción Humana, el asturiano Marcelo Palacios, al ser consultado por el borrador avanzado por el Ministerio de Sanidad mediante el cual se prevé dar el visto bueno a la tan demandada utilización de embriones congelados. Para el presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), el proyecto contiene aspectos de los que "recela" y no ha dudado en calificar de "error" la limitación a tres del número máximo de ovocitos que podrán ser empleados en cada ciclo de reproducción.

Y es que la decisión del Ministerio de Sanidad de incluir en dicho borrador modificaciones que limitan las actuales técnicas de reproducción asistida no han encontrado la misma receptividad en la comunidad médico-científica que la utilización de embriones congelados. Según el documento avanzado por Sanidad, sólo se podrán fecundar e implantar en la mujer tres embriones por ciclo con el fin de reducir la generación de embriones sobrantes y de evitar, a su vez, riesgos de partos múltiples. Pero las limitaciones no sólo se refieren a estas transferencias embrionarias sino también a la cantidad de ovocitos que se pueden emplear, que se fijan también en un máximo de tres.

"No es acertado", ha declarado Marcelo Palacios a EL MEDICO INTERACTIVO, porque "cabe la posibilidad de que ninguno de los tres ovocitos acabe fertilizando y convirtiéndose en embrión", lo que obligaría a las clínicas a solicitar una autorización expresa para un segundo tratamiento, además de suponer un trastorno para la mujer sometida a este procedimiento. El presidente de la SIBI ha recordado que "las técnicas de fecundación asistida no planteaban ningún problema", ya que existe un acuerdo tácito de la comunidad científica de no transferir más de tres embriones por ciclo. "No entiendo esta modificación", ha indicado.En cualquier caso, dicho experto se ha mostrado confiado en que el borrador de Sanidad "pueda ser modificado", ya que, según ha apuntado, "las restricciones en materia de reproducción chocan con la reciente autorización del Ministerio para el uso de óvulos congelados en técnicas de fecundación"

Junto a las observaciones realizadas en materia de reproducción, Palacios no quiso dejar escapar otros aspectos del proyecto de Ley que en su opinión "son revisables, ya que plantean dudas". Y es que el documento de Sanidad indica que el uso de embriones congelados será permitido, además de cuando la pareja dé su consentimiento informado, cuándo ésta satisfaga su interés de reproducción o bien en el momento en que la mujer alcance la edad fértil o cuándo los embriones sean dados en "adopción". Sobre estos requisitos Palacios señaló que "no establecen un tiempo límite, por lo que se podrá volver a repetir la situación actual y que los embriones se mantengan almacenados durante años".

También el presidente de la SIBI ha echado en falta en el texto del proyecto referencias a la clonación terapéutica, ya autorizada por la Convención de Bioética de Asturias y empleada en varios países de la Unión Europea."Creo que la pretensión de Sanidad es echar balones fuera, lo que sería un grave error".

Enormes expectativas, pero no inmediatas

Sobre el resto de la reforma, la referida a la autorización de embriones congelados para investigación, Marcelo Palacios no dudó en asegurar que "abre enormes expectativas, aunque no inmediatas". En cualquier caso, dicho experto se ha mostrado "satisfecho" porque en su opinión "ya no perderá el tren de la ciencia" y se "incorporará el resto de países de la Unión Europea" que ya investigaban con células madre embrionarias.

En cualquier caso, Palacios ha pedido "prudencia" para no generar "falsas expectativas" en los pacientes. "Ofrecer perspectivas excesivamente prometedoras a enfermos que no pueden beneficiarse inmediatamente de estas técnicas, sólo generará frustración", dijo. También abogó porque la nueva Ley, una vez aprobada, sea revisada cada tres o cinco años, ya que "la ciencia avanza de forma muy rápida".