E.P.- Los neumólogos poseen cada día mayores evidencias de la asociación del asma con síntomas como el estrés, la ansiedad o la depresión, hasta el punto de afirmar que el componente emocional de los afectados juega un papel "clave" en la evolución y en el pronóstico de la enfermedad, según ha manifestado la doctora Isabel Otero, miembro del Área de Trabajo sobre Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Así, esta experta cifra la prevalencia de depresión entre los afectados con asma moderado o grave entre el 15 y el 20 por ciento, mientras que los transtornos de ansiedad llegan a afectar a un porcentaje que oscila entre el 35 y el 40 por ciento de los afectados.

Además, esta miembro de la SEPAR perteneciente al Servicio de Neumología del Hospital Juan Canalejo de La Coruña señala que los niños asmáticos que experimentan crisis más severas o intensas son aquellos que presentan unos índices más altos de ambos cuadros emocionales, por lo que considera necesario que en los equipos asistenciales haya psiquiatras especializados en dichas patologías.

Utilización de cuestionarios para detectar estos trastornos

A su juicio, el profesional sanitario debe identificar ese subgrupo de pacientes en los que las emociones pueden estar jugando un papel "reactivo", a fin de facilitarle una ayuda complementaria que incida en la evolución positiva de su enfermedad. "Como norma general el profesional debe pensar que puede ser precisa esa actuación extra cuando se encuentra con asmáticos que se siguen encontrando mal y cuya calidad de vida no se corresponde con lo que cabría esperar tras el tratamiento prescrito", subraya la doctora Otero.

Por ello, ha señalado esta experta que la utilización por el médico de cuestionarios relativos a poner de manifiesto la presencia o no de ansiedad y depresión, cuya aplicación no suele rebasar los diez minutos, estaría justificada en tales casos.