La OMS / Europa ha publicado una guía provisional sobre cómo tratar la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en las cárceles y otros lugares de detención, titulada “Preparación, prevención y control del COVID-19 en las cárceles y otros lugares de detención”.

La guía proporciona información útil para el personal y los proveedores de atención médica que trabajan en las cárceles, y para las autoridades penitenciarias. Explica cómo prevenir y abordar un posible brote de enfermedad y destaca elementos importantes de derechos humanos que deben respetarse en la respuesta al COVID-19 en las cárceles y otros lugares de detención. El acceso a la información y la provisión adecuada de atención médica, incluidos los trastornos mentales, son aspectos esenciales para preservar los derechos humanos en dichos lugares.

Controlar la propagación de la infección en estos entornos es esencial para prevenir grandes brotes de COVID-19. La orientación tiene como objetivo proteger la salud y el bienestar de todos aquellos que viven, trabajan y visitan estos entornos y la población en general. Es probable que las personas privadas de libertad, y aquellas que viven o trabajan en entornos cerrados en sus proximidades, sean más vulnerables a la enfermedad COVID-19 que la población en general. Además, las instalaciones correccionales pueden amplificar y mejorar la transmisión de COVID-19 más allá de sus paredes. Según la guía recientemente publicada de la OMS, el esfuerzo global para abordar la propagación de la enfermedad puede fallar sin la atención adecuada a las medidas de control de infecciones dentro de las cárceles.

El riesgo de introducir COVID-19 en las cárceles u otros lugares de detención varía de un país a otro. Sin embargo, es crucial minimizar la aparición de la enfermedad en estos entornos. Tratar los brotes de infección en los entornos de detención, con personas que se quedan cerca, nunca ha sido fácil. Con COVID-19, la tarea es desafiante porque, en muchos casos, la enfermedad puede manifestarse como una enfermedad respiratoria leve y comenzar gradualmente.

Esta guía presenta la evidencia más reciente sobre los signos y síntomas de COVID-19 y las medidas de prevención y manejo que deben implementarse en casos de infección sospechosos, probables y confirmados, considerando las especificidades de una prisión.

Para abordar eficazmente un brote de la enfermedad COVID-19 en las cárceles, las autoridades estatales deben establecer un sistema de coordinación actualizado que reúna a los sectores de salud y justicia, mantenga al personal de la prisión bien informado y garantice que todos los derechos humanos en las instalaciones respetado. Una emergencia de salud pública de interés internacional requiere una respuesta global que incluya medidas tomadas dentro de las cárceles y otros entornos cerrados.

El brote de COVID-19 se detectó por primera vez en Wuhan, China, y ahora está evolucionando rápidamente en varios países de la Región de Europa y otras regiones del mundo. El 30 de enero de 2020, el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que el brote actual era una emergencia de salud pública de interés internacional.