La piel, además de su función barrera, tiene otras a nivel estético y social. Por eso, las lesiones en este órgano, además de consecuencias funcionales, pueden originar repercusiones psicológicas. En este contexto, diversos especialistas coinciden en afirmar que es importante tratar y prevenir las cicatrices buscando la mejor terapéutica en cada caso.

Esta es una de las conclusiones que han salido del webinar ‘Lesiones por desgarro de la piel’, organizado por Stada, y que ha contado con la participación de una pediatra, un médico de Atención Primaria, una ginecóloga y un dermatólogo.

Analizando las diferentes agresiones que puede tener la piel, cada profesional sanitario ha destacado aquellas que ven con más frecuencia en sus consultas y los diferentes tratamientos orientados al mejor manejo terapéutico.

Cuidado de la piel en Atención Primaria

Las lesiones en la piel son consulta frecuente en los centros de salud, al igual que las cicatrices resultantes de éstas como incisiones quirúrgicas, quemaduras, vacunas, lesiones infectadas, piercing, etcétera. No obstante, pese al problema físico y psicológico que suponen, “cabe recordar que también puede provocar un daño funcional en el propio tejido de la piel”, destaca el doctor Darío Fernández, médico de familia en el Centro de Salud Los Ángeles, en Madrid.

Entre las cicatrices más vistas en las consultas de Atención Primaria (AP), el especialista señala las provocadas por cirugías como la apendicitis, las hernias inguinales, toracotomías, colescitectomías, diástasis o intervenciones por el síndrome del túnel carpiano. Cicatrices que pueden limitar la funcionalidad de la piel y exigen un trato muy específico.

En lo que se refiere al tratamiento, el doctor Fernández lamenta que los médicos de AP tienen una visión finalista ya que se mira que la herida no se infecte, que cicatrice bien y “a veces no pensamos en posibles complicaciones como la formación de cicatrices hipertróficas o queloides”. En ambos casos, aconseja el uso de parches de poliuretano, como Trofolastin, que han evidenciado su eficacia en el tratamiento y prevención de las cicatrices.

Lesiones de la piel en ginecología

Respecto de las cirugías más frecuentes que se ven en el ámbito ginecológico, la doctora Matilde Gómez, ha reseñado las que ven en el abdomen, bien por cesáreas, cirugías urgentes o programadas, en el pecho, así como las del periné.

La ginecóloga y directora médica del Gabinete médico-ginecológico, en Santa Cruz de Tenerife, también habla de consecuencias estéticas, funcionales y psicológicas que terminan afectando a la calidad de vida de la paciente.

Para su manejo, la especialista ha destacado que es importante tener en cuenta la fase en la que se encuentra la cicatriz para un mejor abordaje. En el caso de la fase inflamatoria hay que limpiar bien la herida; y en la proliferativa lo más importante es mantener una correcta humedad y presión sobre la cicatriz. En esta etapa también son eficaces los parches de poliuretano que “se pueden empezar a utilizar desde el momento en el que la cicatriz esté bien cerrada y no tenga puntos”.

Finalmente, en la fase reparadora se pueden encontrar cicatrices ya hipertrofiadas “en las que su manejo pasa por utilizar infiltraciones de corticoides o láseres”, indica la ginecóloga.

Uso del láser en la piel

En este sentido, el doctor Daniel Nieto, dermatólogo en el Hospital Universitario La Paz, en Madrid, ha hablado sobre el uso del láser en las cicatrices. El tipo de cicatriz será la que marque si se debe elegir un láser u otro. “Para las cicatrices más enrojecidas son más útiles los láseres vasculares; en las pigmentadas se usarán los láseres de pigmento; y en los fraccionados: ablativos y no ablativos, cuando buscamos remodelar el colágeno”, explica.

Lesiones en una piel inmadura

En la etapa infantil, la piel aún se encuentra en evolución y tiene un espesor un 20% inferior por tanto tiene un mayor riesgo de deshidratación. Esto implica que una menor función de barrera y una mayor permeabilidad a las infecciones.

Durante la niñez, las heridas son habituales y la cara suele ser la parte del cuerpo que acumula más lesiones incisas que precisan sutura, reseña la doctora Amalia Arce, pediatra en el Hospital HM Nens y Món Pediàtric, en Barcelona. En el caso de los adolescentes, uno de los problemas cutáneos que puede ocasionar cicatrices, es el acné.

Mitos alrededor de las cicatrices

Otro aspecto abordado en el webinar han sido los mitos que hay alrededor de la piel. En este contexto, el doctor Darío Fernández ha querido señalar que uno muy frecuente es que el sol es bueno para curar las cicatrices, algo que es falso ya que lo que hace es hiperpigmentar la piel. “Por ello, hay que buscar un parche que la cubra y mejor si es fotoprotector”, indica.

Otro mito es dejar la cicatriz al aire para su mejor tratamiento. “Lo normal es que, en la fase de hemostasia, las cicatrices se pongan rojas y piquen ligeramente. Es el momento de cubrirlas con apósitos para que estén ocluidas y tengan cierto grado de humedad”.

Por su parte, la doctora Arce añade que un mito muy extendido es que las cicatrices durante la infancia desaparecen. “Pese a que en esta época hay una mayor regeneración cutánea, no es cierto que las cicatrices se eliminen por completo por lo que no se deben dejar de tratar excepto en bebés o niños pequeños”, asegura.