1. Comer sin prisas, en un ambiente relajado.

2. Tener en cuenta que el apetito de los niños

cambia de unos a otros y en cada

etapa de su desarrollo.

3. Educar la conducta alimentaria del que

come mal y del que come demasiado,

pero sin amenazas ni discusiones.

4. No insistir en exceso para que el niño

coma.

5. Disminuir las raciones.

6. Diversificar los alimentos para que coma

de todo.

7. Limitar el consumo de ‘comida basura’ a,

por ejemplo, una vez al mes.

8. Emplear técnicas culinarias adecuadas. Se

ha de recurrir más a la comida tradicional

y menos a las frituras.

9. Procurar que el niño haga más ejercicio

en vez de ver la televisión o jugar con videojuegos.

Se ha de intentar evitar o retrasar

el uso de las videoconsolas y ordenadores

y limitarlos en el tiempo.

10. Hay que saber comer de una forma saludable,

eliminando del vocabulario la palabra

dieta o régimen.

FUENTE: Clínica Universitaria de Navarra.