Los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico metastásico con mutación positiva del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) y T790M tienen una opción terapéutica. Se trata de osimertinib, comercializado con el nombre de Tagrisso, un inhibidor de la tirosina kinasa (TKI, por sus siglas en inglés) de 3ª generación que es el primer y único tratamiento para estas personas.

Este tipo de tumor con mutación EGFR tiene la particularidad de que, al aplicarse el tratamiento de primera línea, con TKI, progresa al cabo de 10,3 meses de promedio. En aproximadamente el 60 por ciento de los casos, este avance de la enfermedad es debido a la mutación T790M adquirida tras esta primera terapia. De aquí la relevancia de disponer de un tratamiento dirigido, según expresó hoy en la presentación del fármaco Luis Paz-Ares, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre en Madrid y jefe del grupo de Investigación en cáncer de pulmón del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Su nuevo mecanismo de acción logra una clara ventaja en eficacia, puesto que, según los resultados del estudio Fase III AURA3, la supervivencia libre de progresión alcanza los 10,1 meses, frente a los 4,4 meses de la quimioterapia de platino-peretrexed. La tasa de respuesta objetiva fue del 71% en osimertinib, mientras que con la terapia convencional es del 31%.

Para Mariano Provencio, jefe del departamento de Oncología Médica del Hospital Puerta de Hierro en Madrid y presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón, el hecho de que duplique la supervivencia respecto a la quimioterapia hace que pueda considerarse un “salto espectacular” en la perspectiva de los afectados.

Entre 1.000 y 1.500 españoles se pueden ver beneficiados de osimertinib, es decir, aquellos con mutación de resistencia T790M, que representan aproximadamente el 15 por ciento de los que padecen cáncer de pulmón no microcítico. Cabe recordar que en torno al 80-85 por ciento de los casos de cáncer de pulmón son no microcíticos.

De este fármaco oral también destaca su seguridad y baja toxicidad, afirmaron los expertos reunidos en el acto. De hecho, según Provencio, la calidad de vida del paciente se ve escasamente afectada.

Beneficio ante metástasis cerebral

Una de las mayores aportaciones de este fármaco es su beneficio en pacientes con metástasis cerebral, puesto que este tumor tiende a progresar hacia el Sistema Nervioso Central. En este sentido, los datos de AURA muestran una mejoría en la supervivencia libre de progresión en pacientes con metástasis cerebral de 11,7 meses frente 5,6 meses de quimioterapia con platino-pemetrexed.

A la hora de aplicar este tipo de alternativas terapéuticas dirigidas, es crucial el análisis genético del tumor, ya sea a través de muestras de tejido o de la biopsia líquida, para conocer las mutaciones, según Provencio. “Identificar la mutación T790M del EGFR es esencial para determinar si un paciente es candidato a recibir tratamiento con osimertinib y este debe realizarse nada más detectada la progresión de la enfermedad, tras el fracaso de una primera línea con TKI”, señaló.

Tal y como apuntó en la presentación de osimertinib Mariluz Amador, directora de la Unidad de Negocio de Oncología de AstraZeneca España, este nuevo medicamento muestra que la ambición de esta compañía es “cambiar el paradigma del tratamiento de la enfermedad oncológica con fármacos innovadores”.