La Sociedad Española de Biotecnología (SEBIOT) se constituyó formalmente en el año 1989, siendo su finalidad: “Promover en España el desarrollo de la Biotecnología en todas sus ramas y actividades”. Entre sus objetivos se encuentra la promoción y organización de reuniones científicas. favorecer el contacto entre biotecnólogos y otros científicos y técnicos. potenciar la investigación y facilitar la transmisión de conocimientos en Biotecnología. canalizar las relaciones de colaboración con entidades científicas públicas y privadas. fomentar el intercambio con otros países, especialmente en el marco de la U.E.. y patrocinar publicaciones científicas. Por su parte, Ingenasa fue creada como empresa de Biotecnología aplicada a la Sanidad animal y humana. Fue una de las primeras empresas españolas en participar en un proyecto europeo (“Evaluation of new bioreactor performance with selected biological models” y “Development of second generations vaccines against parvoviruses”) que ha sido germen de proyectos posteriores. Al frente de ambas instituciones se encuentra Carmen Vela, una experta que repasa para la Revista EL MÉDICO temas de interés en torno a la Biotecnología.

¿Qué aporta la Biotecnología a la Medicina?

Aporta muchísimo. aporta lo que podíamos denominar “nueva Medicina”, que va desde los nuevos fármacos, utilizando productos nunca pensados, hasta la Medicina personalizada que está prácticamente aquí y que llegará al gran público en un plazo relativamente corto.

Se ha referido al desarrollo de nuevos fármacos…

Desde el punto de vista terapéutico, la Biotecnología tiene ahora mismo en el mercado los nuevos anticuerpos monoclonales con capacidades terapéuticas muy amplias y con nuevas aplicaciones que cada día se están definiendo. También hay que citar el desarrollo de nuevas vacunas, y desde el punto de vista del diagnóstico, no hay producto o servicio diagnóstico ahora mismo que no esté basado de una u otra manera en Biotecnología.

En este sentido, ¿qué ventajas añadidas aportan esos fármacos de origen biotecnológico?

Por la propia definición del fármaco, son más seguros y más eficaces. Por ejemplo, si en una vacuna estamos utilizando, en un procedimiento convencional, un virus inactivado completo, hay unas partes de ese virus que son muy relevantes para inducir protección, pero hay otras que no tienen nada que hacer. La Biotecnología elimina las partes no relevantes que pueden inducir efectos secundarios y reacciones adversas y se centra en ese fragmento del virus, en esa proteína o en ese péptido, que es capaz de inducir la respuesta deseada. Si a esto le añadimos que los procesos regulatorios son muchísimo más estrictos con los procesos biotecnológicos que con los convencionales estamos añadiendo un factor extra de seguridad.

Habla de las vacunas, ¿puede profundizar sobre cuál es el papel que juega la Biotecnología en este sentido?

Las vacunas son la gran apuesta biotecnológica, productos que a día de hoy están en el mercado, para el abordaje de hepatitis B o papilomavirus, que son procedimientos puramente biotecnológicos donde se ha seleccionado, en el caso de hepatitis, un solo antígeno, el de superficie, que es capaz de proteger y no utiliza otros fragmentos del virus que no tienen ninguna relevancia.  Algunas vacunas biotecnológicas además permiten poder distinguir entre pacientes infectados o vacunados, simplemente por procedimientos serológicos, sin necesidad de tener que ir a procedimientos de Biología Molecular. al inmunizar con una sola proteína, luego se pueden detectar otras proteínas del virus que van a servir de marcador de infección. Esto es muy relevante en Sanidad animal ya que necesitamos de una manera casi trascendente poder distinguir entre vacunados e infectados, lo que nos permitirá tener una cabaña muy sana y poder separar y distinguir sin necesidad de sacrificar a todos los animales cuando se da un caso positivo de infección. También hay muchas otras cosas que están todavía en evaluación, como por ejemplo, las vacunas comestibles, el poder expresar fragmentos de virus y otros microorganismos,  o extrapolando a temas oncológicos o a cualquier otro tipo de patología. Si uno es capaz de expresar una proteína en una planta, por ejemplo en un plátano o en una patata, es capaz de tener un antígeno expresado que induce una protección, y en muchos casos puede ser incluso más efectiva porque, al comerla, utiliza una ruta de exposición a través del intestino, donde se pueden producir  algunos casos muy relevantes de enfermedades que tienen como síntomas diarrea, de modo que la protección es más eficaz.  Muchas de estas actividades son todavía experimentales. En este sentido, uno de los problemas de la Biotecnología es el largo recorrido entre los resultados de laboratorio y la aplicación práctica. Si hiciéramos un listado de lo que hay en los laboratorios a día de hoy, quedaríamos impresionados. No obstante, es bueno no hacerlo porque hay tantas cosas que se quedan por el camino que nos causarían mucha desesperanza. Hay muchas investigaciones, procesos y productos que se están desarrollando y, aunque no todas, una parte importante va a llegar al mercado y nos va a hacer la vida un poco más fácil.

¿Cuál es la percepción pública que se tiene del impacto de la Biotecnología en la salud?

Aunque la Biotecnología, como sector, está razonablemente asentada en España, desde el punto de vista técnico y científico lleva muchos años y, de hecho, este año celebramos el 25 aniversario de la primera reunión que daría lugar a SEBIOT, Sociedad Española de Biotecnología, el tema de la percepción es cada vez más preocupante para la Sociedad y, personalmente, como presidenta, es uno de los temas que más me interesa. Creo que no se percibe la Biotecnología tan bien como debiera, a pesar de que resuelve tantos problemas, nos hace la vida tan fácil y está tan en nuestro día a día. El caso de la Biotecnología aplicada a la salud es el caso afortunado donde nadie objeta ni tiene ningún problema a la hora de aceptarlo. Sin embargo, en otros sectores hay una mayor controversia, sobre todo en las plantas. Los mal llamados organismos modificados genéticamente son objeto de una muy mala percepción, sin ninguna razón, ni técnica, ni científica, ni social, porque hay datos acumulados en los que no se ha observado ningún tipo de perjuicio. Las personas tienen que saber que cuando abren la nevera y ven yogures, cerveza, vino y queso, eso es un proceso biotecnológico. los vaqueros lavados a la piedra no son tal, es una enzima la que encarga de dejarlos decolorados. la insulina es un producto biotecnológico y nadie se plantea cuestionarla porque la calidad de vida que ha aportado a los pacientes diabéticos es impresionante… Sin embargo, hablamos de EPO y se asocia con dopaje y no, es igual que la insulina y sirve para los pacientes que necesitan incrementar su número de glóbulos rojos. Productos análogos, y quién o qué ha hecho que esa percepción sea diferente.   Yo adscribo mucha responsabilidad a los medios de comunicación y a la falta de conocimiento. Deberíamos hacer un ejercicio rápido e intenso por todas las partes, los científicos no podemos quedarnos detrás de la mesa y esperar a que otros cubran nuestro territorio, tenemos que salir e informar. la sociedad tiene que mostrarse interesada y los medios tienen que dar la información adecuada. Son muchos actores y ponerlos a todos de acuerdo no va a ser fácil, pero nos estamos jugando el futuro. Si no somos incapaces de involucrar a la sociedad en estos temas tendremos una sociedad temerosa, susceptible al alarmismo, y que no va a ayudar nada en que avance la Ciencia y ni siquiera las condiciones de vida de la propia sociedad.  Además, de los científicos nadie se acuerda, sólo cuando hay un problema, pongo como ejemplo el reciente caso de la bacteria E.coli, mientras tanto, siempre que hay que recortar presupuestos, somos uno de los primeros susceptibles al recorte.  No estamos comunicando y además hay un problema fundamental, ya no sólo español o europeo, sino a nivel mundial, y es que no tenemos una sociedad comprometida, si fuera así, sería fácil decirles en épocas malas que este dinero dedicado a las I+D no se puede tocar. Al igual que todo el mundo entiende que no se pueden disminuir los recursos  dedicados a la Educación y a la Sanidad, que, por supuesto, no se pueden tocar porque es el presente, lo que ocurre es que la investigación es el futuro y si no la alimentamos cada día estaremos perdiendo con factor exponencial. Lo que no pongamos hoy está perdido y no sólo tendríamos que poner mucho en investigación, sino poner otro tanto en ser capaces de divulgarla.

¿Cuáles son las fronteras actuales de la Biotecnología?

La mayor debilidad es la carencia de continuidad. En cualquier caso, depende mucho también de las áreas, por ejemplo, en Estados Unidos, la Biotecnología está muy dirigida por las grandes empresas biotecnológicas, tienen otro modelo, y supongo que con la crisis también se estarán viendo afectadas. Por otro lado, en Europa, la Biotecnología está muy basada en políticas públicas, porque el sector es importante, tiene estructura, por ejemplo, en Inglaterra, en Alemania y también en España. No obstante  podemos decir que en nuestro país, desde el 2008, tenemos un pequeño “parón” de crecimiento.”A pesar de todo los números que ha aportado recientemente el informe ASEBIO (Asociación Española de Bioempresas) son muy esperanzadores: se ha incrementado el número de empresas, el volumen de negocio, el número de empleados…  Creo que las políticas públicas tienen que seguir apostando mucho porque que la Biotecnología tiene mucho riesgo técnico y aunque podríamos decir que no existen fronteras desde el punto de vista teórico, sí desde el punto de vista de costes. Nos falta poder hacer el recorrido a mayor velocidad y lo que hace que ese recorrido sea más o menos rápido es la estructura del sistema científico, la calidad de los científicos y, sobre todo, la aportación de fondos, tanto privados, procedentes de las empresas, donde el sector biotecnológico es uno de los sectores que en porcentaje, no en cantidad, más aporta a la investigación, como públicos.  Tenemos que hacerlo en paralelo, tanto público como privado, y no sólo en términos económicos, sino en términos de apoyo, facilidades y entendimiento.

¿Y cuáles son los retos de futuro?

Estoy un poco decepcionada porque hemos “resuelto el  problema del cáncer” unas 250 veces en las páginas de los periódicos (¡¡!!). No quiero esos retos. Me gusta hablar de la realidad más próxima y pensar que la nanotecnología va a ser capaz, que ya lo está demostrando, de aportar fármacos más eficaces porque va a permitir llevarlos al sitio donde hay que actuar, a la célula tumoral, y poder resolver el problema. Eso casi no es un reto porque ya tenemos experiencias. pero, de la experiencia a que llegue al mercado hay un largo recorrido. Futuribles podemos hacer los que queramos, con un poco de imaginación, papel y lápiz, pero me gusta conocer que a día de hoy hay marcadores que nos van a poder decir cuál es el diagnóstico y el pronóstico de ciertos tipos de tumores, por lo que se podrán hacer intervenciones terapéuticas mucho más adecuadas. Ahora mismo hay ensayos que, con un coste de 500 euros, permiten predecir si un tratamiento que va a costar 30.000 euros va a ser útil. Estamos ante una situación en la que la Medicina puede hacerse, en primer lugar, más sostenible, desde el punto de vista económico, y más social y aplicable, y ese es el reto. La vehiculación de drogas, para que sean mucho más efectivas. las vacunas más específicas y selectivas, sin efectos secundarios y muy aplicables a grandes poblaciones. todos los diagnósticos y pronósticos para que la intervención terapéutica sea más eficaz… es lo que la Biotecnología está llevando a la sociedad, en un momento de cierta sequía de producto farmacéutico convencional.

¿Cuáles son las últimas novedades y avances en el campo de la Biotecnología?

Todo lo que son datos aportados por el genoma, no sólo humano, que están ofreciendo una serie de dianas que permiten la definición de agentes terapéuticos y diagnósticos, y la Medicina personalizada y los biomarcadores con la dualidad pronóstica y diagnóstica. Por otro lado, también me gustaría ver más vacunas basadas en procesos biotecnológicos, algo que quizá no ocurre por razones económicas ya que a las vacunas además de eficacia se les pide que sean baratas, algo que no se solicita a ningún otro fármaco. la razón es que afectan, en el sentido de que son aplicables, a millones de personas y el coste debe ser asumible por la Sanidad pública.

En este sentido, ¿dónde nos encontramos en el conocimiento del genoma humano y qué implicaciones prácticas tiene?

Conocer es parte fundamental pero hemos especulado tanto con este tema que se llega a crear desesperanza y decepción. Hablamos de nuevo del recorrido y de “vender” las cosas con tanto tiempo de antelación y tantas expectativas. El genoma nos va a aportar datos para toda la vida, para dentro de 100 años, pero no nos va a resolver problemas de mañana y eso no lo estamos comunicando bien, ni los científicos, que somos en exceso entusiastas lo que nos lleva a precipitarnos en los plazos y a crear una cierta desazón cuando estos no se cumplen porque la aproximación temporal estaba mal hecha, ni los medios de comunicación. A día de hoy hay partes concretas que han ayudado a definir ciertos marcadores, tenemos una serie de datos sobre los que construiremos una base de conocimiento más sólida y sobre los que podremos trabajar generaciones y generaciones.

¿Qué implicaciones éticas tiene la modificación del genoma humano?

Es un tema cuidadoso en el que no podemos hablar en general. Aplicaciones concretas pueden tener implicaciones éticas y entonces hay que resolverlas caso por caso. Tanto los científicos como las autoridades sanitarias han puesto desde el primer momento sobre la mesa, antes de que lleguen las soluciones, el establecimiento de los comités éticos y las medidas y maneras de lo que se puede hacer y de lo que no y eso está muy controlado. Personalmente, siempre digo a todo que sí, y luego se le pone un pero, aunque éste sea muy grande, creo que es más eficaz.

¿Cómo es el mapa del sector de la Biotecnología en España””¿Qué papel ocupa España en el mapa biotecnológico europeo y mundial?

No tenemos un gran papel y tenemos que reconocerlo. Se dice que desde el punto de vista científico, en publicaciones, ocupamos el puesto número nueve, y en Biotecnología un poco mejor, hasta el cuatro, pero no soy muy dada a las estadísticas porque para dar una cifra buena se necesita un gran sector y muy asentado, y nosotros estamos todavía muy dispersos. Sí es verdad que se está creciendo, de hecho, en ASEBIO se está por encima de las 150-170 empresas. que el sector tiene actividad y que es un sector técnico y científico de recorrido. No somos un sector potente por mucho que tengamos cosas muy concretas e incluso asentadas, aunque sí somos un sector con futuro. También nos está afectando seriamente la crisis, en todos los sentidos, tanto en exportaciones, porque los mercados están más cerrados, y por el mercado interior que está lento y lo estará todavía por un tiempo. Cuando se afecta la economía general, la investigación todavía sufre más y las empresas biotecnológicas españolas están muy enfocadas, a día de hoy, a la investigación y al desarrollo. Tenemos un sector incipiente, proporcional a lo que somos como país, pero estoy segura de que vamos a salir de la crisis porque es un sector voluntarioso y activo. El parón de 2008 nos ha afectado mucho. con la inercia que teníamos, hubiéramos desarrollado un excelente recorrido que no veo frustrado, pero sí enlentecido. Por entonces, empezaba a moverse tímidamente el sector de capital riesgo, algo fundamental porque en las investigaciones de alto riesgo no son suficientes las subvenciones públicas. En estos momentos, el sector está trabajando durísimo para mantenerse y seguir para delante y tengo la seguridad de que lo va a conseguir.

¿Cuál es el nivel de formación de nuestros biotecnólogos?

La formación en general es buena, por esa función integradora y por la buena base de gente formada que la compone. Ahora tenemos muchas universidades que imparten este título y, de hecho, acaban de salir las primeras promociones de biotecnólogos. La Biotecnología es una disciplina conciliadora y multidisciplinar y en ese sentido siempre tiene una gran base, porque se puede optar a ella desde distintas áreas: Biología, Química, Farmacia, etc… En cualquier caso, hay que tener cuidado en no sobrecrecer la población de profesionales si luego el sector no los va a poder asumir. No convirtamos conscientemente una historia de éxito en una historia de fracaso.

¿Qué estamos haciendo aquí que no se haga fuera de nuestras fronteras? Y al contrario, ¿qué se hace fuera que aquí no hagamos?

Sólo es una percepción, pero dudo mucho que haya cosas que no se hagan aquí y que se hagan fuera y viceversa porque el mundo de la Biotecnología es muy global. Por ejemplo, en Ingenasa, hicimos algo que no se hacía fuera y fue colaborar en la resolución de un problema local, el virus de la peste porcina africana. Resolvimos aquí, la parte de diagnóstico no la de vacunas que todavía no se ha resuelto en el mundo, con toda la influencia de conocimientos internacionales.  No creo que haya grandes diferencias en cuanto a temática. todos actuamos sobre las mismas áreas y centros emblemáticos como el Centro Nacional de Biotecnología o el CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) están trabajando en temas donde la competencia es internacional. No estamos ni mucho menos a “verlas venir” y cada vez tenemos gente más formada que sale fuera para ver qué se hace en el mundo. La inmersión internacional y las colaboraciones te hacen estar en otro nivel.

Según la ministra de Ciencia e Innovación, la nueva Ley de Ciencia aporta “más posibilidades” a los futuros investigadores, ¿en qué medida afecta al sector biotecnológico esta nueva Ley?

La antigua Ley de Ciencia surgió al mismo tiempo que el primer Plan Movilizador de la Biotecnología y yo creo que la nueva Ley es una revisión y actualización de aquella, que va a ser positiva. Personalmente me gustaban más algunos borradores que lanzó al principio el Ministerio y que en la tramitación no creo que la hayamos enriquecido. A pesar de ello creo (espero) que esta nueva Ley ayudará a toda la Ciencia y, por tanto a la Biotecnología, sobre todo en términos de innovación.

Hablando del papel del Ministerio de Ciencia e Innovación, dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011, se contempla una acción estratégica de Biotecnología, ¿cómo la evalúa?

El Plan Nacional considera “bien” a la Biotecnología y es muy acertado porque se trata de un sector que no sólo es investigación sino que tiene una implicación directa con la sociedad. Es el sector en el que, a pesar de sus tiempos y limitaciones, más rápido podemos ver las aplicaciones que inciden en la calidad de vida. Me preocupa que a veces ocurre que bajo este paraguas se incluyen muchas cosas, y nos encontramos que nos hemos “gastado” mucho en Biotecnología y no tenemos tantos resultados… No obstante, creo que mantener como programa la Biotecnología es uno de los aciertos de los Planes Nacionales.

Se habla mucho de los clusters biotecnológicos, ¿qué nos pueden aportar al respecto?

No me gustan los clusters, de hecho de ellos casi se ha dejado de hablar en Europa. En vez de repetir lo que otros han hecho, deberíamos ser más innovadores y sin redescubrir la rueda hacer algo más. Tengo la sensación de que muchos clusters se quedan en el nombre y nada más. En eso, hemos perdido una oportunidad de dar un paso para delante, de especializarnos. Por ejemplo, Madrid tiene muchos centros universitarios públicos y privados, ¿por qué no hacemos que el cluster de Madrid se especialice en formación o en internacionalización?, ¿o en alguna otra área concreta?, ¿nanotecnología? Creo que con los clusters nos quedamos cortos. a veces sólo el nombre, y con frecuencia carencia de foco.

¿Qué papel juega o puede jugar la Biotecnología en el ámbito de la prevención?

En prevención, las vacunas son fundamentales, junto con el diagnóstico, y ambos, como ya hemos comentado, enraízan fuertemente en Biotecnología. Si somos capaces de implementar mecanismos y herramientas, rápidos y poco costosos, conseguiremos la prevención y que no se generen o minimicen los problemas. Para ello necesitamos recursos económicos y una sociedad responsable y concienciada, que no sólo quiera vivir “riesgo cero a coste cero”. Creo que la Biotecnología es de enorme ayuda en Salud Pública y ya lo está demostrando. En casos como el de las “vacas locas” o el ya citado y reciente caso de contaminación alimentaria por  E. Coli, han sido procedimientos biotecnológicos los utilizados para combatir el problema.

Como presidenta de SEBIOT, ¿qué proyectos tienen en marcha?

Este año celebramos el 25 aniversario, de la primera reunión que tuvo lugar en 1986.  la Sociedad se creó un poco más tarde. Ahora somos unos 320 entusiastas asociados de todas las disciplinas. trabajamos en Sanidad humana y animal, en plantas, medio ambiente, bioprocesos, etc. y estamos muy pendientes de la divulgación, sin perder el rigor científico, y preocupados por la dimensión social y por la creación de vocaciones en los jóvenes biotecnológos. Siempre hemos sido muy cuidadosos con las formas y los aspectos éticos, poniendo a la Biotecnología donde tiene que estar, en una posición “bisagra”, desde la Ciencia menos orientada a la Ciencia más social. SEBIOT tiene voluntar de conciliar todas las actividades relacionadas con la Biotecnología, así, colaboramos con ASEBIO, FEBIOTEC, etc. y con otras sociedades científicas que nos son afines. Ahora mismo estamos involucrados en un curso sobre productos farmacéuticos activos y acabamos de organizar un curso de iniciación a la Biotecnología en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, por esa apuesta por los jóvenes valores que son nuestro recambio y nuestro futuro.