Antonio Morente, Sevilla.- El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ultima el documento para la reforma de la asistencia urgente en los niveles de Primaria y Especializada, una tarea que se ha encargado a un grupo de trabajo específico y que se recogía en los acuerdos firmados con los sindicatos andaluces en el marco del nuevo acuerdo laboral y retributivo. El proyecto entronca con la aplicación de la jornada máxima de 48 horas, y pretende definir qué tipos de especialidades son básicas y, por lo tanto, requieren de una presencia permanente en los centros sanitarios.

El director general de personal del SAS, Rafael Burgos, apunta que las líneas maestras de la nueva situación pasan por la creación de la figura del facultativo especialista de urgencias y, sobre todo, porque la reestructuración de los servicios "no suponga una merma retributiva" para los profesionales. Para evitarlo, los que dejen de hacer guardias, o las hagan con mucha menos frecuencia, deberán compensar trabajando una o dos veces por la tarde, con lo que se fijará una "estructura profesional más prolongada de 8 a 20 horas" tanto en hospitales como en el resto de centros.

Burgos asegura que "el profesional va a recibir bien" esta reforma porque, por lo pronto, "le quita el componente retributivo a la guardia". Además, se dota de racionalidad a unas guardias que ahora "son diferentes de un hospital a otro, no hay una homogeneidad ni entre hospitales iguales", con distribuciones tan peregrinas que en algunos centros los oftalmólogos están de presencia física y los cardiólogos sólo localizada."El nivel de gravedad no explica el tipo de guardia", apostilla el director general de Personal del SAS, y es que la actual estructura "se ha hecho en base a un componente retributivo y no asistencial", es decir, algunos servicios hacen guardias para no perder dinero.

Precisamente, Rafael Burgos está convencido de que los intentos anteriores por reformar las guardias fallaron "porque les faltaba decir que no habría merma retributiva" como ahora se ha hecho. La actual reestructuración va a definir qué servicios son necesarios con presencia física y permanente en los centros sanitarios, mientras que habrá especialidades en las que será suficiente con estar localizado. El sistema que se diseñe se implantará de manera homogénea en todos los centros andaluces, una situación que Burgos está convencido de que "va a satisfacer a todas las partes: a los profesionales, a los ciudadanos y a la organización, porque se estructura mejor la asistencia".

Una vez con el documento en la mano, llega el momento de empezar a negociarlo con los sindicatos, un proceso en el que el SAS no espera grandes encontronazos porque las retribuciones se garantizan y, además, las líneas principales de la reforma ya se negociaron dentro del nuevo marco laboral 2003-2005 "y hay un nivel de consenso importante". El objetivo es que el acuerdo entre las partes sea una realidad antes de que empiece el periodo vacacional de verano.