Estudios alrededor del mundo han demostrado la evidencia relacionada con el trastorno de estrés postraumático y los profesionales de la salud. Estos han enfrentado la crisis sanitaria por la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2,convirtiéndose en un eje principal en el cuidado de la salud mental.

El temor de adquirir la enfermedad y contagiar a sus seres queridos, la ardua labor que realizan durante largas jornadas, estrictos protocolos de higiene y descontaminación y la poca oportunidad de descanso que han vivido durante las oleadas de contagio más intensas. Estos son algunos de los factores que afectan y pueden provocar este trastorno.

En muchos países, incluido México, se reportaron diferentes formas de rechazo ante los profesionales de la salud. Ataques directos en el transporte público, mensajes de odio en las paredes de sus hogares, además del obligado aislamiento de sus familias para evitar el contagio a sus seres queridos.

Impacto psicológico

Este trastorno se puede combinar con depresión, ataque de pánico, ansiedad grave y uso excesivo de algunas sustancias. Los síntomas son miedo, confusión, enojo, pesadillas, dificultad para conciliar el sueño, recuerdos recurrentes del evento e imposibilidad para expresar emociones. En la actual emergencia sanitaria, debe enfatizarse este impacto psicológico en el personal de salud.

Los hallazgos de las investigaciones realizadas demuestran una necesidad inmediata en las intervenciones que deben dirigirse al personal de salud para reducir el impacto psicológico que tienen los eventos traumáticos que pueden vivir día con día. Por ejemplo, presenciar la pérdida de una familia completa a causa de la COVID-19.

El trastorno puede ser clasificado en tres grupos de acuerdo con el DSM-5:

  • Intrusión: imágenes recurrentes, sueños o recuerdos relacionados con la experiencia traumática.
  • Evitación de lugares, personas o temas relacionados con la experiencia traumática, acompañada de una disminución general de la actividad.
  • Excitación, entendida como un aumento de la reactividad psicofisiológica en forma de trastornos por déficit de atención, trastornos del ritmo circadiano o aumento de la vigilancia.

Concientización sobre el trastorno de estrés postraumático

Esto tiene un impacto realmente relevante dentro de la conmemoración del Día de la Concientización sobre el trastorno de estrés postraumático que ocurre cada 27 de mayo. En él se destaca la importancia de considerar la creación de políticas públicas que promuevan estrategias preventivas y de manejo para el trastorno de estrés postraumático y así evitar secuelas más graves.

Con respecto a los entornos de atención médica, se encontraron mayores tasas del trastorno en entornos con pacientes hospitalizados (de hasta el 70%), particularmente entre los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes con COVID-19 o empleados en las salas de urgencias del hospital.