Quedan aún muchas incógnitas que expliquen por qué hasta un 10% de la población que se ha infectado por el SARS-CoV-2 en España tiene el llamada COVID persistente. Pero, hasta que la investigación avance más en este campo, es necesario ir dando soluciones al millón de pacientes afectados.

Por eso, ante la falta de consenso en su definición, en la actuación y en el procedimiento a seguir para poder tratar a estos pacientes, varias sociedades científicas y entidades han decidido unirse. Y lo han hecho para impulsar el primer informe centrado en los síntomas leves de la enfermedad a largo plazo.

Ha sido la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) quien ha impulsado con el apoyo de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC), el Consejo General de Enfermería, el Consejo General de la Psicología de España y la asociación de pacientes Long COVID ACTS un proyecto de consenso en torno a la definición de COVID persistente. Asimismo, han acordado 27 recomendaciones para tratar los síntomas leves de los pacientes con COVID persistente.

Objetivos del consenso

Jaume Pey, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), ha explicado que el objetivo ha sido "establecer un consenso entre farmacéuticos comunitarios, médicos de Atención Primaria, enfermeras y psicólogos, que permita impulsar colaboraciones efectivas con impacto sobre los pacientes con síntomas leves de COVID persistente". También para concienciar sobre el uso de recursos adecuados en cada uno de estos ámbitos, así como compartir información.

Claro que todo esto parte por identificar a los pacientes y diagnosticarlos. Por eso Julio Mayol, presidente de la Comisión Asesora del informe y director de la Unidad de Innovación del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, ha explicado lo que consideraron síntomas leves. Y son aquellos problemas de salud de carácter clínico o psicológico no graves que guardan relación con algunas de las manifestaciones clínicas de otros problemas de salud  que sufra el paciente, pero que solo están relacionados con la COVID-19.

Por su parte, entienden como COVID persistente "aquellos casos en que los síntomas guarden relación causan y temporal con el diagnóstico clínico" o que se apoyen en un test de laboratorio de una infección del SARS-CoV-2.

Estas dos definiciones han servido como "punto de partida sólido para realizar recomendaciones para el manejo de síntomas leves". A partir de aquí, han buscado el consenso para identificar a estos pacientes; proporcionar información consensuada por los profesionales de Atención Primaria y Comunitaria, así como comunicarla de forma adecuada; las recomendaciones para el tratamiento de estos síntomas leves; y las prácticas de colaboración entre profesionales.

El rol de los profesionales sanitarios

La labor en la identificación y el abordaje de estos pacientes desde la Atención Primaria es fundamental. Médicos y enfermeras deben, a tenor de este consenso, escuchar de forma activa y empática a los pacientes. También informar de los tratamientos autorizados disponibles y explicárselos de forma clara.

"No tenemos tratamientos eficaces reconocidos a día de hoy. Por eso es muy importante que nos centremos en el control de los síntomas y su situación", ha asegurado, de forma telemática, la vicepresidenta de la SEMG, Pilar Rodríguez-Ledo. En la misma línea, José Luis Cobos, vicepresidente del Consejo General de Enfermería, ha enfatizado en la necesidad de hacer seguimiento a estos pacientes. Pero también en que la administración dote de herramientas e infraestructuras para ello.

Por su parte, el farmacéutico comunitario debe asumir un rol de identificación de los pacientes con síntomas leves persistentes de la COVID-19 que no están siendo atendidos. Navidad Sánchez Marcos, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) y miembro del grupo de COVID-19 que ha participado en la elaboración del documento, ha señalado que, desde el punto de vista farmacéutico, "en las farmacias es habitual la detección de casos de personas que han pasado la infección pero tienen síntomas compatibles con COVID persistente y lo desconocen o lo asocian a otros problemas de salud".

La salud mental en la COVID persistente

Claro está que los psicólogos también juegan un papel fundamental en estos pacientes. Y no solo en ellos. Como ha declarado Josep Vilajoana, coordinador de la División de Psicología de la Salud del Consejo General de la Psicología (COP), también hay personas que, sin haber pasado la infección, la han vivido muy de cerca. Y eso ha hecho mella en ellos.

Por eso, el  trabajo de consenso "pone de manifiesto la íntima relación entre la persistencia de síntomas físicos, aunque leves, y el malestar psicológico de tipo adaptativo". Vilajoana ha señalado que hay que aplicar aquellos tratamientos que sean viables, como los trabajos con pacientes en grupo.

Por último, Mª Eugenia Díez, coordinadora del colectivo COVID-19 persistente de Madrid y portavoz de la plataforma de colectivos y asociaciones Long COVID ACTS, ha recalcado que, aunque se definan como "leves", estos síntomas han cambiado por completo la vida de multitud de pacientes. "Nos implica tanto a nivel personal, familiar o laboral hasta el punto de tener que modificar todas nuestras actividades", ha asegurado.

Este consenso es el primer paso para un mejor abordaje. Para avanzar, los profesionales piden más recursos para investigar y seguir contestando a las preguntas que ha dejado este problema. También para tener tratamientos eficaces y evitar que sigan surgiendo pseudoterapias que vendan soluciones que, hoy por hoy, no existen.