Un programa piloto desarrollado por primera vez en España ha demostrado la viabilidad de la hemodiálisis progresiva como forma de inicio para el Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), aquel al que tienen que someterse los pacientes con insuficiencia renal crónica (IRC) y que en nuestro país afecta a más de 56.000 personas. Gracias a los resultados observados, el programa continuará ahora con el proyecto EHDiPPI (Estudio sobre la seguridad y efectividad de la HemoDiálisis Progresiva en Pacientes Incidentes), que iniciará su andadura lo largo del año 2017 y que consiste en un ensayo clínico controlado de forma aleatoria diseñado enteramente en España, que pretende demostrar la seguridad y eficacia de la HD progresiva como forma de inicio del TRS.

Con esta nueva modalidad de inicio los pacientes con IRC que aún mantienen una cierta Función Renal Residual (FRR) comienzan su tratamiento con una sola sesión de hemodiálisis a la semana, aumentando el tratamiento a medida que la enfermedad renal se agrava, pasando después de una a dos sesiones, y posteriormente de dos a tres sesiones semanales según se produce la pérdida total de la FFR. El programa piloto ha sido desarrollado desde el año 2012 en los hospitales San Pedro de Alcántara de Cáceres y Virgen del Puerto de Plasencia, y ha sido coordinado por los doctores Javier Deira y Miguel Ángel Suárez, de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).

Hasta la fecha, diferentes estudios y experiencias han mostrado que iniciar HD a través de dos sesiones semanales puede ser viable en los pacientes con IRC, según su FRR. Sin embargo, apenas hay Unidades de Nefrología que inicien tratamiento con una sola sesión semanal y las aumenten gradualmente. “Dada nuestra experiencia consideramos que esta modalidad de inicio les permite a algunos pacientes transitar de forma más progresiva desde la consulta de Enfermedad Renal Crónica Avanzada, es decir, vivir sin diálisis, hasta llegar a un programa pleno de HD convencional con tres sesiones semanales. Pretendemos dar un paso más”, indica el doctor Javier Deira.

Con esta modalidad, los costes del tratamiento médico se reducen considerablemente, al tiempo que los pacientes (y a sus familiares) evitan un número importante de desplazamientos para llevar a cabo sus sesiones. La distancia desde el domicilio hasta los centros hospitalarios, las malas comunicaciones o el propio transporte “colectivo” añaden, en ocasiones, varias horas a las cuatro que ya dura cada sesión de HD. Además de mejorar la calidad de vida de los pacientes, en algunos casos esta modalidad facilita que pueda continuar realizando, con cierta normalidad su vida laboral, al reducir los días de tratamiento. Además, en los pacientes tratados hasta la fecha, los resultados clínicos muestran escasas complicaciones y una supervivencia similar a la observada en los pacientes que desde el inicio reciben tratamiento convencional de HD con tres sesiones semanales.

Menos sesiones y ahorro económico

La experiencia se ha desarrollado en 38 pacientes, mostrando que se evitan 74 sesiones de HD, con sus respectivos desplazamientos, y un ahorro medio de 17.000 euros por paciente. todo ello en los nueve meses que de media permanecen cada paciente en esta modalidad de inicio. En total, en este estudio piloto se ha producido un ahorro de 650.000 euros.

En España, 4.887 pacientes con IRC iniciaron HD en 2015, cifra que se mantiene año tras año. Según los coordinadores del programa, y basándose en datos recientemente publicados de Estados Unidos, la mitad de los pacientes que inician HD tienen aún suficiente diuresis como para plantearse empezar un programa de HD con menos de tres sesiones por semana. Si uno de cada cuatro de éstos pacientes que inicia HD cada año aún con diuresis lo hiciera con HD progresiva se podría producir un ahorro próximo a los 20 millones de euros anuales.

Para confirmar con la máxima evidencia científica la seguridad y eficacia de esta modalidad para el paciente, se ha diseñado el proyecto EHDiPPI, aprobado a finales de 2016 y en el que, además de los dos hospitales extremeños, han confirmado su participación otros siete hospitales de diferentes puntos de España. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la SEN y de la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de Extremadura, y pretende unir el esfuerzo del mayor número posible de hospitales.

El estudio tiene un sistema aleatorio de inclusión de pacientes con IRC en todo el país, y evaluará la supervivencia a dos años y que no genera mayor morbilidad medida por ingresos hospitalarios. Para ello 100 pacientes iniciarán HD de forma progresiva y otros 100 lo harán con HD convencional con tres sesiones por semana. El periodo de inclusión está cifrado en 18 meses y otros 24 meses de seguimiento, y se realizará un análisis intermedio a los doce meses de incluir el último paciente.

Se estima que algo más de cuatro millones de personas padecen en nuestro país Enfermedad Renal Crónica (ERC), de que unas 56.000 están en Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS): hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal. Más de la mitad (52 por ciento están con un trasplante renal funcionante. el resto precisa de la diálisis. La prevalencia de la ERC no deja de progresar en nuestro país y cada año unas 6.000 personas con insuficiencia renal avanzan en el deterioro causado por su enfermedad hasta necesitar TRS. Sólo el TRS consume entre el 2,5 y el 3 por ciento del presupuesto nacional en salud de nuestro país, y más del 4 por ciento del presupuesto en atención especializada. El coste medio por paciente del TRS es seis veces superior al del tratamiento del VIH y 24 veces superior al de la EPOC y el asma.

En el mundo, se trata de una epidemia que afecta al diez por ciento de la población, y con una fuerte conexión con la diabetes y la enfermedad cardiovascular.