La astenia otoñal es mucho menos mencionada que la primaveral, pero también existe. Se trata de un estado de cansancio, apatía y debilidad que se produce con el cambio de estación, del verano al otoño. El organismo puede tener ciertas dificultades para adaptarse a los cambios estacionales, especialmente cuando se pasa de las vacaciones a la rutina laboral o escolar.

Otros motivos para sentir cierto malestar durante el otoño son la reducción del número de horas con luz solar y el descenso de las temperaturas. Todas estas circunstancias pueden afectar al estado de ánimo de niños, jóvenes y adultos; sin embargo, es más habitual la consulta de mujeres de entre 25 y 50 años.

En la mayoría de las ocasiones, los síntomas suelen ser leves y duran apenas unos días. Los biorritmos se adaptan a la rutina otoñal en un par de semanas como máximo. Y también es recomendable recuperar los hábitos adecuados de sueño para dormir, al menos, 6-7 horas cada noche.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid ha enumerado una serie de síntomas relacionados con la astenia otoñal:

  • Cansancio.
  • Somnolencia.
  • Debilidad.
  • Apatía.
  • Problemas de concentración.
  • Irritabilidad.
  • Menos apetito.
  • Disminución de la libido.

 

Hábitos saludables y vitaminas para el otoño

En el caso de que el malestar dure más de un mes, la persona debería acudir al médico, para descartar otras patologías como la anemia o el hipotiroidismo. La mejor recomendación para estas personas es que practiquen unos hábitos de vida saludable. Mantener una dieta equilibrada, tener buenas rutinas de sueño y realizar ejercicio físico de forma habitual suelen ser los mejores consejos para evitar una posible bajada de las defensas.

En ocasiones, también puede resultar útil reforzar el organismo con la toma de vitaminas para el otoño. Así, la vitamina A resulta beneficiosa para los huesos, la visión, la piel y, en general, para las defensas del organismo. Por su lado, la vitamina E actúa como sustancia antioxidante protegiendo elementos como las grasas del estrés oxidativo.

La vuelta a la normalidad en otoño

La buena evolución de la pandemia en España ha causado la relajación de ciertas medidas preventivas para evitar el contagio por COVID-19. Una de estas medidas ya se ha suavizado antes del verano, como ha sido la obligatoriedad de llevar mascarilla al aire libre, siempre que sea posible mantener la distancia de seguridad. Ello hace pensar que quizás este otoño de 2021 puede ser que se presenten algunos contagios más de otras enfermedades, como la gripe o el resfriado común que en situaciones anteriores con restricciones más estrictas.

Además, los niños suelen ser los ‘mejores transmisores’ de los virus de la gripe, por lo que el comienzo del curso escolar también supone un aumento de los contagios entre los menores y entre sus familiares.