Un estudio en más de 10 millones de habitantes de Carolina del Norte (Estados Unidos) ha demostrado la eficacia de las vacunas contra la COVID-19, las dosis de refuerzo y la infección previa tanto para reducir el riesgo de una futura infección como para evitar la hospitalización y la muerte.

La investigación, publicada en la revista científica ‘Journal of the American Medical Association (JAMA)’, ofrece una imagen más clara de los beneficios que pueden aportar la vacunación y la infección previa, y compara la eficacia de las vacunas y los refuerzos entre quienes tienen y no tienen un caso previo de COVID-19.

Además, demuestra la eficacia de la serie primaria de vacunas contra la COVID-19 un año y medio después de su administración. Los resultados también sugieren que la infección por ómicron puede proteger contra la reinfección por esta misma variante, aunque el nivel de protección disminuye con el tiempo.

"Nuestro estudio proporciona las caracterizaciones más completas de la eficacia de la vacunación primaria y de refuerzo y de la infección previa en Estados Unidos", explica Danyu Lin, investigador principal del estudio y profesor distinguido Dennis Gillings de Bioestadística en la Escuela Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte.

Resultados del estudio

Los investigadores descubrieron que los que recibieron la serie primaria de vacunas tenían menos probabilidades de infectarse o de experimentar resultados graves de la infección que los que no estaban vacunados, incluso después de un año y medio. Los que recibieron una dosis de refuerzo tenían una mayor protección que los que sólo recibieron la serie primaria.

Los resultados también muestran que la dosis de refuerzo de aquellos que no estaban infectados previamente confirió una gran protección, especialmente contra la hospitalización y la muerte, mientras que también proporcionó una protección adicional para las personas previamente infectadas.

Los datos, capturados entre marzo de 2020 y junio de 2022, comprenden varias variantes del SARS-CoV-2, incluidas ómicron y sus subvariantes más recientes. Si bien la eficacia tanto de las vacunas como de la infección previa disminuyó con el tiempo, especialmente contra la infección con omicrón, la protección contra la hospitalización y la muerte siguió siendo fuerte.

Lin afirma que la rápida disminución de la protección de las vacunas de refuerzo y de la infección previa frente a la infección posterior durante el periodo de omicrón apunta a la necesidad de las vacunas adaptadas a esta variante.