Las pruebas de neuroimagen son útiles en Psiquiatría, sobre todo, a la hora de establecer un diagnóstico diferencial con patología orgánica. Está indicado realizar una prueba de imagen ante los primeros episodios psicóticos, cuadros de aparición brusca, historia de traumatismo craneoencefálico previo, aparición de clínica neurológica (crisis comiciales, alteraciones de fuerza y sensibilidad, disminución del nivel de conciencia…).

Idealmente, todos los pacientes que presenten síntomas mentales deberían tener una prueba de imagen. Dado que se debe hacer una utilización racional de los recursos, hay que indicar la prueba de imagen en los pacientes que tengan una presentación clínica atípica, una edad de inicio de los síntomas inusual, respuesta inadecuada a tratamiento y cuando se acompañen de otros síntomas neurológicos.

La tomografía axial computarizada (TAC) suele ser suficiente en los casos de Psiquiatría para descartar un componente orgánico cerebral. Suele ser la prueba de elección en los servicios de Urgencias, debido a su mayor disponibilidad. Su eficacia es buena a la hora de mostrar tanto sangrados como lesiones isquémicas, o lesiones ocupantes de espacio.

Indicaciones

Para detectar cambios más precisos en el parénquima cerebral se recomienda utilizar resonancia magnética funcional (RMNf). Probablemente, la prueba de imagen que más información nos puede aportar es una resonancia magnética craneal.

Hay que tener en cuenta que hay pacientes en los que aparecen síntomas extrapiramidales llamativos con dosis mínimas de antipsicóticos o que presentan trastornos del movimiento desde el inicio. En estos casos, el SPECT de transportadores de dopamina puede ayudar en el diagnóstico diferencial de los trastornos del movimiento. Su duración suele ser de unas tres horas. No es una prueba dolorosa y, aunque se usan fármacos radiactivos, el riesgo de radiactividad es mínimo.

El momento evolutivo donde se deberían emplear las técnicas de imagen debería ser siempre en el primer brote o inicio de la enfermedad.

En caso de aparición de nueva sintomatología neurológica o síntomas extrapiramidales o alteraciones del nivel de conciencia a raíz del tratamiento deberían indicarse las mismas pruebas.

Consultas en Urgencias

En los pacientes que consultan desde Urgencias, por una clínica que hace imprescindible un diagnóstico diferencial rápido o que hace sospechar que puede presentar una patología de origen con más probabilidad orgánico, debe hacerse un TAC craneal desde el primer momento.

En los casos de presentación más típica, que requieran ingreso hospitalario o en los que se puede iniciar un tratamiento con cierto margen de seguridad en el diagnóstico, se podría demorar unos días y solicitar una RM craneal, más cara, pero inocua y, en la mayoría de los casos, más informativa.

Descompensación

También se recomiendan en casos de descompensación y con síntomas atípicos.

En ocasiones, puede ser el propio paciente quien manifiesta su malestar, aunque lo habitual es que sea la familia que le acompaña la que indica los cambios notados en su familiar.

Siempre que se encuentre alguna característica de novo o aparezcan cambios bruscos e inesperados de la sintomatología habitual de los pacientes se puede plantear la indicación de una prueba de neuroimagen.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Juan Manuel Jiménez Lerma, Carlos Caso Usero, Cristina Cortajarena García, Gonzalo Ruiz Manrique de Lara, Marta Leonor del Pozo, Víctor Pérez Plaza, Francisco Gotor Sánchez Luengo, José Manuel González Moreno y Ana Vilches Guerra.