La psoriasis es una enfermedad de la piel, y también de las articulaciones, que afecta a cerca de un millón de españoles. Se trata de una patología autoinmune (pues se produce por una alteración en nuestro propio sistema inmunológico, que no responde adecuadamente), no contagiosa (pues no es infecciosa), crónica (pues no llega a curar por completo, sino que alterna periodos de brotes de lesiones con otros libres de ellos) e inflamatoria. Las lesiones que provoca pueden agrietarse, sangrar, generar dolor, picor y escozor, afectando a la calidad de vida de los pacientes que la sufren y llegando incluso a ser incapacitante e invalidante en determinados casos. La mayoría de las lesiones se presenta como una «placa» enrojecida, inflamada y con acumulación de escamas de color blanquecino o plateado.

La psoriasis suele venir acompañada de un impacto emocional en quien la sufre. La visibilidad de las lesiones puede generar sentimientos de rechazo, vergüenza, inseguridad, problemas de autoestima e incluso de integración social, y en un 45 por ciento de los afectados produce síntomas de ansiedad y depresión.

Con el objetivo de asegurar su adecuado control, minimizar sus efectos y ayudar al paciente a sobrellevar su enfermedad, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) dedica la entrega correspondiente a septiembre de su campaña sanitaria Recomendaciones SEFAC a la población a ofrecer consejos para el correcto reconocimiento y tratamiento de la psoriasis.

Recomendaciones

» Si observa una erosión en su piel sin causa conocida, consulte a su farmacéutico, quien tras una primera valoración le dirá si debe acudir al médico de familia o al dermatólogo.

» Si nota en sus articulaciones pérdida de movilidad, dolor, deformación o inflamación, aun con ausencia de lesiones cutáneas, consulte con su médico, ya que existe un tipo de psoriasis que se manifiesta con estos síntomas.

» Si después de una infección de garganta, resfriado o gripe, aparece un «sarpullido» en su piel, consulte con un especialista, ya que ciertos procesos infecciosos agudos pueden desencadenar la aparición de la enfermedad.

» Es recomendable la exposición al sol para minimizar el impacto de la psoriasis, porque la radiación ultravioleta reduce la actividad inflamatoria de la piel. Lógicamente, evite en todo caso las quemaduras solares.

» Mantenga en todo momento su piel hidratada, pues con ello se disminuye la sequedad, se elimina la descamación y se alivia el picor. Su farmacéutico le podrá recomendar sobre el uso de cremas hidratantes y emolientes adecuadas.

» Es preferible hacer uso del baño en lugar de la ducha, pues hidrata más la piel, empleando jabones poco detergentes y suaves. Evite secarse con la toalla demasiado fuerte, porque esto puede irritar la piel y desencadenar un brote.

» Aunque no observe avances en su enfermedad con el tratamiento farmacológico que sigue, nunca lo suspenda por su cuenta, pues se arriesga a sufrir un rebrote intenso y amplio.

» Evite situaciones que puedan desencadenarle estrés, ansiedad y depresión, ya que todos estos factores tienen efectos que pueden incrementar las posibilidades de aparición de nuevas lesiones. El ejercicio físico le ayudará a cumplir este objetivo. Igualmente, evite traumatismos físicos como heridas, roces continuados, golpes, rascados, etc., porque también suelen generar rebrotes de la enfermedad al cabo de una o dos semanas.

» Evite el consumo de tabaco. Fumar debilita el sistema inmunológico y, por tanto, aumenta el riesgo de contraer psoriasis. Además, existen estudios que indican que los fumadores tienden a contraer formas de psoriasis más graves y resistentes al tratamiento que los no fumadores. Algunos estudios sugieren también una relación entre el consumo frecuente de alcohol, incluso en pequeñas cantidades, y la aparición de síntomas psoriásicos.

» Si le cuesta sobrellevar la enfermedad contacte con una asociación de pacientes, pues nadie entenderá mejor su situación que otra persona que también la padece.

FUENTE: Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC).