Las principales novedades de la actual Junta Directiva de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se centran en el ámbito de la formación y la investigación. Por un lado, está poniendo en marcha una plataforma de contenidos online y una biblioteca virtual a las que pueden acceder todos los socios, y, por otro, está diseñando un mapa de unidades de investigación, para favorecer la inversión extranjera. Su presidente, Pedro Jaén, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, considera que la Dermatología española tiene un gran nivel, especialmente en Cirugía dermatológica, Dermatopatología, el diagnóstico de melanoma, la alergia de contacto y la Dermatología pediátrica y estética.

¿Qué balance hace de su trayectoria como presidente de la AEDV?

La Academia tiene dos objetivos fundamentales; uno de ellos va dirigido a nuestros propios socios, los dermatólogos, y se refiere al trabajo que podemos hacer para facilitar su ejercicio profesional y la formación especializada. Hemos apostado por un plan formativo de la especialidad, e intentar cubrir todas las áreas en las que el dermatólogo quiere una formación continuada. Nuestra idea es que todo dermatólogo pueda tener acceso a esa formación continuada, y para ello hemos puesto en marcha una plataforma formativa online en la que se van incorporando actividades de formación continuada.

¿Cómo funciona esta plataforma?

Se van seleccionando congresos por medio de una comisión, al frente de la cual está uno de los vicepresidentes de la Academia, responsable del área de formación e investigación. Queremos que toda la formación académica esté a disposición de todos los académicos. Si hay una actividad presencial, buscamos lo que pueda tener de interés y lo ponemos a disposición de todos los académicos de forma gratuita. Se trata de una novedad respecto a lo que teníamos previamente, y los académicos lo están valorando de forma muy positiva.

También disponen de una biblioteca virtual.

Sí, cualquier académico tiene acceso a nuestra biblioteca virtual, que dispone de más fondos bibliográficos que los de cualquier sociedad científica, así que ofrece herramientas al dermatólogo para que se siga formando, independientemente de que sigamos organizando actividades formativas presenciales o los congresos. En todos los grupos de trabajo se realiza actividad formativa durante todos los fines de semana.

También intentan ofrecer información de los congresos.

En los congresos importantes, un experto hace una selección diaria y se elabora un resumen de lo que se trata cada día. Los socios pueden acceder a esta información en el momento en que está teniendo lugar ese congreso. Así lo hemos hecho en el Congreso Mundial, en el Congreso de la Academia Americana de Dermatología, en el Congreso de la Academia Europea de Dermatología y en algunos otros especialmente destacados.

¿Qué nivel tiene la especialidad en España?

En el aspecto formativo, la Dermatología española tiene un importante papel dentro del contexto internacional, y también la queremos poner en valor internacionalmente. Hacemos los resúmenes en inglés, y los ponemos a disposición de otras sociedades científicas, lo que da visibilidad a la Dermatología española. En cuanto a la Cirugía Dermatológica española, posiblemente tiene el nivel más alto del mundo. La Dermatopatología o estudio de las biopsias de piel también alcanza un alto grado a nivel mundial. Además, estamos en primera línea en cuanto al diagnóstico de melanoma, la alergia de contacto y Dermatología pediátrica y estética.

Y, ¿cómo es el nivel en Atención Primaria?, ¿está el paciente bien derivado?, ¿tiene buena formación el médico de AP?

La Dermatología es una especialidad muy difícil, quizá la que resulta más complicada para el médico de Primaria. Se trata de una enfermedad de diagnóstico por imagen, y la curva de aprendizaje es larga. El diagnóstico dermatológico es muy difícil, lo tiene que hacer un dermatólogo, porque requiere un aprendizaje de años. El médico de AP es imposible que adquiera todo el aprendizaje de diagnóstico, solo los procesos comunes, frecuentes y muy concretos. Es difícil delimitar el número de derivaciones para el diagnóstico. Cuando un médico de Primaria tiene dudas dermatológicas, es mucho más sencillo que el paciente sea remitido al dermatólogo que hacer exploraciones complementarias. En Dermatología se ahorra mucho tiempo si el dermatólogo ve al paciente, en lugar de que se haga en Primaria una biopsia de piel. Sin embargo, el facultativo de AP sí puede tener conocimiento suficiente para realizar el seguimiento terapéutico.

¿Y en el ámbito de la investigación?

Uno de los nuevos proyectos es de asesoramiento a nuestros socios, queremos que la propia sociedad científica asesore a los dermatólogos que tengan proyectos de investigación; para ello, tenemos a un epidemiólogo que trabaja con nosotros a tiempo completo. También estamos realizando proyectos de investigación desde la propia AEDV, y uno de ellos será el Libro Blanco del Cáncer de Piel en España. Hasta ahora no teníamos datos, y ya se están publicando resultados, dirigidos desde la propia unidad de investigación de la Academia, formada por expertos de todo el territorio nacional.

¿Qué objetivos tiene este Libro Blanco?

Queremos conocer cuál es la epidemiología del cáncer de piel y qué tratamiento está siguiendo cada paciente, porque nos interesaba ver la equidad tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de esta patología en España. Por otro lado, estamos recogiendo datos respecto a la prevalencia, y presentaremos las conclusiones en una rueda de prensa, como parte de la Campaña del Cáncer Cutáneo que impulsa la AEDV. También estamos interesados en elaborar el mapa de investigación dermatológica en España, porque creemos que somos un país que consume muchos recursos sanitarios y farmacológicos, mientras que el esfuerzo en Dermatología por parte de las multinacionales no es suficiente. Nosotros podemos colaborar con este mapa que informe en dónde se puede hacer investigación en Dermatología en España. Queremos que las autoridades sanitarias nos ayuden para facilitar los trámites, de tal forma que las compañías internacionales inviertan más en investigación en nuestro país.

¿Qué plazo de conclusión tiene este mapa?

Tendremos disponible el mapa de investigación a lo largo de 2016. Así sabremos qué capacidad tenemos para hacer estudios epidemiológicos, clínicos y básicos en los servicios de Dermatología de nuestro país. Como especialidad, nos podemos comparar con cualquier país europeo, y en determinados aspectos estamos por encima. Otros países que son más pequeños quizá no tienen tanto talento, pero a veces los cuarteles generales de las compañías multinacionales están en otros países, y entonces es más sencillo. La idea es dar visibilidad a la calidad de la Dermatología española y al nivel de investigación que hacemos en España. Publicamos mucho en revistas internacionales de Dermatología, y es algo que quizá no se conoce demasiado.

¿Qué otros proyectos se pondrán en marcha?

Estamos realizando unas guías de manejo de patologías, por el interés que tiene la especialidad para el paciente. La idea es establecer un plan anual de las guías y consensos que la sociedad científica quiere abordar, ya sea para estandarizar procedimientos, los criterios de diagnóstico para el profesional, las prioridades en función de la gravedad y la prevalencia de la calidad de vida de los pacientes.

¿En qué consiste el portal Piel Sana?

Es un proyecto que hemos presentado hace poco tiempo. Piel Sana ofrece información avalada por nuestra sociedad científica para el paciente o el médico que quiera conocer mejor las enfermedades de la piel. A veces en Google nos perdemos, así que desde la AEDV estamos realizando este trabajo dirigido al paciente, en colaboración con asociaciones de pacientes que tienen más o menos recursos o visibilidad. Nos gustaría que la Fundación Piel Sana de la Academia fuera el lugar de encuentro de las asociaciones de pacientes, y, de hecho, hemos puesto nuestros recursos a su disposición.

También siguen haciendo campañas de prevención.

La campaña más importante es la del Euromelanoma, en la que ofrecemos a los ciudadanos un screaning de cáncer de piel de forma gratuita durante una semana al año. El número de dermatólogos que se ofrece de forma voluntaria a hacer este trabajo es cada vez mayor. Ahora estamos dando un paso más, porque creemos que la educación es importante, y hemos comenzado a dar charlas formativas en centros educativos, universidades y colegios. Los educadores deben tener la formación necesaria para que la puedan transmitir a los alumnos. Por otra parte, hemos empezado a trabajar con los ayuntamientos, y ya hemos nombrado algunas ciudades ‘dermosaludables’, como Las Palmas de Gran Canaria, que ha sido la primera. Consiguen este título las ciudades que cumplen ciertos criterios de formación y de educación de salud de la piel. En la misma línea, estamos nombrando ‘empresas dermosaludables’ y ‘colegios dermosaludables’ a aquellos que cumplen ciertos criterios y velan por la salud de las personas que trabajan o estudian en ellos.

¿Cómo es la situación actual en los colegios, por ejemplo?

Sabemos que los niños salen al recreo sin protección ni gorra, y pretendemos que se les enseñe a que tienen que salir con su fotoprotector. Los colegios deben enseñarles cómo aplicárselo y, en definitiva, tienen que ofrecer una serie de medidas de prevención y de educación.

¿Cómo es la relación entre el dermatólogo y otros especialistas, como los oncólogos, por ejemplo?

Se tiende a hacer unidades multidisciplinares, de tal forma que el paciente no se mueva. Cuando es necesario, colaboramos de forma estrecha en el diagnóstico y en el tratamiento del paciente hospitalizado con patología cutánea infecciosa. En consultas externas, también trabajamos de forma muy cercana con otros especialistas, como los oncólogos, sobre todo cuando se produce afectación cutánea por el uso de los fármacos. Normalmente, en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de piel el círculo lo cerramos nosotros, salvo cuando hay una afectación sistémica, y, en este caso, colaboramos con Oncología, como ocurre en el caso del melanoma. Tenemos protocolos de actuación comunes para tratar el cáncer cutáneo, así como los efectos secundarios de la quimioterapia. Colaboramos también, de forma específica, tanto con Oncología como Hematología, así como en el caso de pacientes que están ingresados por otros procesos y tienen problemas cutáneos derivados de la patología o, la mayor parte de las veces, de la medicación.

Aparte de Academia de Dermatología, también lo es de Venereología. ¿Qué novedades hay en este ámbito?

En el terreno de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), en breve se presentará un tratamiento farmacológico para las personas que han tenido una exposición de riesgo al VIH. Si alguien ha mantenido una relación de riesgo, dispone ya de una pauta terapéutica para minimizar las posibilidades de contagio del virus. Hay un cierto consenso internacional en su difusión, porque es más importante evitar el contagio. Estamos estudiando ya cómo plantear el debate para que el sistema sanitario incluya esta medicación. Es cierto que en los últimos años se ha bajado la guardia en este sentido, porque el miedo del VIH como enfermedad mortal ha bajado a crónica. Por ello, se ha producido un auge de otras ETS, porque las relaciones sexuales sin protección o de riesgo han aumentado en los últimos años.

Para tratar estos temas, ¿cómo es su relación con las Administraciones Públicas?

Tenemos una relación muy directa con la Agencia Española del Medicamento en dos sentidos. Por una parte, nos ponemos en contacto con la Agencia cuando, por ejemplo, encontramos que hay medicamentos que desaparecen, o hay un desabastecimiento, un vacío terapéutico. Por otro lado, la Agencia nos pide asesoría de forma frecuente. En definitiva, tenemos una relación muy fluida.

En cuanto a los medicamentos biosimilares y la Medicina individualizada, ¿cómo se desarrolla en su especialidad?

Se está tendiendo a la Medicina personalizada, a identificar qué pacientes van a responder o no a determinados medicamentos y a que los fármacos vayan dirigidos cada vez más a la enfermedad en concreto y a los respondedores de esa enfermedad. De esta forma, nos evitamos tratamientos innecesarios y efectos secundarios. Esa es la tendencia, y todavía estamos en el inicio. Hay diversos proyectos de investigación. En determinados tumores, identificamos si tienen o no una mutación, y si son susceptibles de ser tratados con determinado fármaco para reducir su tamaño y hacerlos operables, o para mantenerlo. Otros tumores no tienen determinada mutación y no son objeto de tratamiento. También en enfermedades inflamatorias se está trabajando e investigando en la predicción de respuesta a determinados fármacos. Los proyectos de investigación se desarrollan desde hace pocos años, y veremos resultados en el futuro próximo.

Entre sus propuestas, también está negociar un seguro de responsabilidad, ¿en qué consistiría?, ¿ya lo está poniendo en marcha?

Nosotros hemos buscado y hemos informado a todos los dermatólogos respecto a qué seguro les da cobertura al cien por cien de su actividad. Nuestra especialidad tiene una cartera de servicios médica, quirúrgica y estética, y a veces el dermatólogo tenía dudas sobre las coberturas de su propia póliza en estas distintas actividades. Lo que queríamos era encontrar una póliza que cubriera toda la cartera de servicios en Dermatología clínica, quirúrgica y estética. Hemos conseguido la información, pero no somos mediadores. Como Academia no hemos contratado ese seguro, sino que informamos a los asociados. Nuestros socios tienen su seguro de responsabilidad civil que les cubre si hacen Dermatología clínica, y nos hemos ocupado en buscar ese seguro que cubre toda la cartera de servicios aprobada por la Asamblea de la Academia de Dermatología, que incluye procedimientos estéticos como la liposucción, la blefaroplastia estética, la otoplastia estética y procedimientos quirúrgicos como la cirugía del cáncer de piel.

Su especialidad no entra en la troncalidad. ¿Está satisfecho?

Los dermatólogos estamos fuera de la troncalidad, y creemos que así debe ser. En su momento hubo cierto conflicto, pero en la actualidad no es una especialidad troncal, porque la formación es corta, son cuatro años, y hay mucha formación específica de la especialidad.