El Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que forma parte del Campus Vall d’Hebron, lleva tiempo trabajando en el desarrollo de un test basado en la detección de focos nucleares de RAD51. Es decir, una proteína implicada en la reparación del ADN. Ahora, un nuevo trabajo de investigación ha demostrado la precisión de esta herramienta para predecir la respuesta a los inhibidores de PARP. También de la quimioterapia basada en el platino.

Tal y como se publica en la revista Cancer Research, los resultados obtenidos han servido para demostrar que la cuantificación de RAD51 es un biomarcador más preciso que los empleados actualmente en la práctica clínica. Así, se pudo ver que la prueba RAD51 lograba predecir la respuesta a los inhibidores de PARP hasta en un 95 por ciento de los casos. Mientras, las mutaciones del gen HRR solo lo lograban en un 67 por ciento. Por su parte,  el análisis genómico HRD en un 71 por ciento.

Se trata de un trabajo liderado por Violeta Serra, jefa del Grupo de Terapéutica Experimental del VHIO, y por Judith Balmaña, jefa del Grupo de Genética del Cáncer Hereditario del VHIO. “En concreto, este trabajo ha servido para demostrar la validez del punto de corte a partir del cual se investigará si los pacientes son sensibles a estos medicamentos”, comentan las investigadoras.

La utilidad del biomarcador RAD51

Diversos estudios realizados hasta la fecha habían servido para estudiar la capacidad de este biomarcador de predecir la respuesta a la quimioterapia basada en platino o a los inhibidores de PARP. Es decir, medicamentos aprobados para algunos cánceres de ovario, mama, próstata o páncreas. “Estos tumores tienen en común que presentan alteraciones genéticas que afectan la reparación del ADN mediante el mecanismo denominado de recombinación homóloga”, explica Violeta Serra. Estos serían aquellos que presentan mutaciones en los genes BRCA1, BRCA2 o PALB2.  Así, la detección de los focos nucleares de RAD51 en las células tumorales es un marcador de esta funcionalidad.

Este nuevo estudio tenía como objetivo validar el punto de corte del biomarcador RAD51 para ayudar en la estratificación y la selección de pacientes. Todo ello además de confirmar el alto valor predictivo que tiene esta herramienta en comparación con otros test HRD. Es importante destacar que el test de RAD51 no solo ayuda a identificar a pacientes que presentan alteraciones en BRCA1/2, que los harían más sensibles a los inhibidores de PARP. También aquellos que presentan alteraciones epigenéticas de la vía que no se detectan mediante una mutación. De esta forma se convierte en una ayuda de gran valor en la toma de decisiones y permite extender la población de pacientes que pueda beneficiarse de estos medicamentos.