Introducción

La receta electrónica ofrece numerosas ventajas tanto para los pacientes como para  los profesionales y para la propia administración sanitaria. Las utilidades del este sistema no deben quedarse limitadas al ámbito del servicio de salud que prescribe,  sino que deben permitir, como lo hace la receta en papel, la libre circulación de los pacientes por el territorio nacional y, en un futuro cercano, también en el ámbito de la Unión Europea.

Para lograr este objetivo se inicia en el año 2013 el proyecto de interoperabilidad de receta electrónica en el Sistema Nacional de Salud (RESNS), coordinado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI).

Ventajas de la receta electrónica y de la interoperabilidad

La incorporación de las tecnologías a la prescripción de medicamentos ha aportado numerosas ventajas tanto a los actores sanitarios como a los ciudadanos. Entre ellas se puede citar la disminución de tareas burocráticas”del prescriptor, permitiéndole”prescribir para periodos de hasta un año, evitar desplazamiento a los pacientes sólo para recoger recetas y prevenir el acúmulo de medicación en el domicilio.

Aspectos fundamentales que se asocian a la introducción de las tecnologías asociadas a la receta, son los orientados a la calidad de prescripción y seguridad del paciente, al permitir la incorporación de elementos que permiten detectar problemas relacionados con la medicación (interacciones, errores de dosificación, etc) e incluso uso inapropiado de medicamentos, especialmente en determinados grupos de población de especial riesgo como son los ancianos y los pacientes polimedicados. A esto hay que añadir la posibilidad de conocer el tratamiento activo de un paciente por parte de cualquier médico implicado en su atención, con sus repercusiones en la mejora de la calidad asistencial.

La interoperabilidad de la receta en el SNS viene a añadir un valor a este proceso, al superar la limitación de movilidad del paciente para obtener la prestación farmacéutica en cualquier punto geográfico mediante la generación de una vía de comunicación entre todos los sistemas de receta electrónica de las CCAA. Aparte de la ventaja en la movilidad, su desarrollo lleva aparejado un importante proceso de coordinación en múltiples funcionalidades relacionadas con la prescripción entre CCAA, cuyo resultado es contribuir a la homogeneidad de dicho sistema de prescripción.

Adaptación de los sistemas

En junio de 2013 se aborda la interoperabilidad de la receta electrónica en el SNS mediante un proyecto en el que se plantea la adaptación tanto de los sistemas de cada CA, donde se generan y almacenan las prescripciones, como del software de las oficinas de farmacia donde se realizan las dispensaciones. Esto permite transmitir prescripciones entre ellas y superar así la ya mencionada barrera de movilidad, garantizando a todos los ciudadanos el acceso a las prestaciones sanitarias y, de esta manera, contribuir a la protección de la salud en condiciones de igualdad efectiva en todo el territorio nacional, posibilitando su libre circulación.

El paciente puede acudir a cualquier oficina de farmacia y,  tras la presentación de su tarjeta sanitaria, el farmacéutico puede acceder a la medicación dispensable del paciente, independientemente de la CA en la que le hayan realizado la prescripción, y realizar dicha dispensación. La transmisión de toda la información contenida en la receta médica entre CCAA se realiza a través de un nodo central situado en el MSSSI, que actúa como plataforma de intercambio. El esquema de funcionamiento se recoge en la figura 1.

Considerando que la movilidad del paciente debe entenderse incluso más allá de  nuestras fronteras, los requisitos necesarios para realizar las adaptaciones de los sistemas se han establecido con la idea de anticipación a requerimientos futuros, como es una próxima interoperabilidad con otros países. Por ello, se han tenido en cuenta estándares internacionales sanitarios que sin duda van a favorecer dichos avances.

Funcionalidades

Los desarrollos de receta electrónica realizados en las distintas CCAA, aun compartiendo funcionalidades, presentan ciertas particularidades que pueden ser percibidas por el paciente como diferencias en la rutina de acceso a su medicación. Con el sistema de receta electrónica los profesionales y los pacientes se relacionan de forma diferente según la CA, por lo que ha sido necesario efectuar un análisis de criterios comunes y adaptar los sistemas de prescripción y dispensación para incorporarlos al proyecto.

El objetivo del proyecto de interoperabilidad no es unificar dichas funcionalidades, pero sí realizar un proceso de homogeneización basándose en los aspectos recogidos en el Real Decreto 1718/2010, de 17 de diciembre, sobre receta médica y órdenes de dispensación. Este Real Decreto supone el marco de referencia para esta homogeneización dentro del proyecto de interoperabilidad, al recoger en su articulado referencia explícita a la receta médica electrónica y aludir a aspectos tales como forma de acceso del paciente a su medicación, intervalos de tratamiento definidos que  no podrán ser superiores a un año, duración máxima del tratamiento para cada dispensación que no podrá superar un mes, protección y confidencialidad en la dispensación de algún medicamento, bloqueos cautelares, plazos de validez de la receta, etc. Todos ellos son aspectos que se deben respetar en los desplazamientos de los pacientes entre CCAA para recoger su medicación.

Normalización de la información

En los desarrollos realizados por cada CA para la implantación de la receta electrónica, algunos de los aspectos allí recogidos relativos a paciente, medicamentos, profesionales y centros se habían identificado con códigos propios, no entendibles por sistemas ajenos a su ámbito, impidiendo la transmisión de la información entre CCAA.

Para permitir su intercambio ha sido necesario realizar su tratamiento normalizado mediante la incorporación de estándares comunes, de modo que permitan pasar de ese estado inicial no entendible en su significado por todos los sistemas a otro estado que sí lo sea, es decir, interoperable. La importancia de esta normalización es un aspecto crucial y reconocido2,3.

Paciente

El acceso del paciente a su medicación se realiza a través de su tarjeta sanitaria individual del SNS, regulada por el Real Decreto 183/2004, de 30 de enero y su modificación posterior (Real Decreto 702/2013, de 20 de septiembre), que está dotada de una banda magnética normalizada a través de cuya lectura se pueda obtener la información del paciente.

La identificación del paciente requiere de la existencia de un código que identifique unívocamente al usuario del SNS. La Ley 16/2003 encomendó al Ministerio de Sanidad la generación de dicho código de identificación personal único para el SNS, creando la base de datos que recoge información básica de todos sus usuarios. Esta tarea ya está realizada desde el año 2010.

Profesionales y centros

En el caso de los datos del prescriptor, los datos relativos al centro y dirección donde ejerce se obtienen a través del código nacional asignado por el MSSSI y recogido en el registro de centros, establecimientos sanitarios y servicios (código REGCESS).

El código de profesional actualmente utilizado es el vigente en la CA. El objetivo es, igual que en el caso anterior, disponer de un registro de profesionales en los que éstos se identifiquen con un código nacional. Se prevé que dicho trabajo esté finalizado en un futuro próximo.

Medicamentos

Los medicamentos con nombre comercial o denominación genérica (tanto financiados como no financiados) tienen un código nacional asignado que los identifica perfectamente en todo el SNS y que se recoge en el correspondiente nomenclátor, tanto el de prescripción como el de la prestación farmacéutica. Dicho código no existía para la identificación de medicamentos prescritos por principio activo, por lo que fue necesario asignárselo para permitir el intercambio de prescripciones entre CCAA. Estos códigos se han incorporado utilizando la terminología SNOMED CT, permitiendo realizar prescripciones por principio activo, tanto con o sin formato, entendibles en todo el SNS. Esta terminología también se ha utilizado para identificar aquellos otros aspectos relacionados con los medicamentos como son la forma farmacéutica, vía de administración, presentación del medicamento y unidades clínicas de administración (gota, ampolla, etc).

El alcance del proyecto de interoperabilidad no se limita sólo a los medicamentos financiados o que necesiten receta médica para su prescripción, sino a todos aquellos autorizados. Mantener un listado de medicación activa del paciente donde se recojan todos los medicamentos que utiliza contribuye a su seguridad y esta información debe poder transmitirse entre CCAA.

La terminología antes mencionada utilizada para asignar códigos a los medicamentos presenta la ventaja de que también permite asignar códigos a conceptos clínicos, tanto los recogidos en la historia clínica del paciente como en la ficha técnica de los medicamentos. De esta forma, toda esa información puede relacionarse a múltiples niveles (por ejemplo, alergias, contraindicaciones, efectos adversos, etc) para cada paciente individual, contribuyendo a proporcionar más potencia al sistema y promover la seguridad del paciente y la calidad de la prescripción (figura 2).

Dependencias con otros proyectos

Como se ha mencionado, el proyecto de RESNS no se desarrolla de forma aislada sino que, dada su complejidad, está estrechamente relacionado con otros proyectos, como es el de nomenclátor, tarjeta sanitaria (esencial para la identificación del ciudadano) e historia clínica digital del SNS, necesaria para manejar la información de prescripción activa de un paciente y permitir la comunicación entre los médicos del SNS.

Las implicaciones que conlleva es la necesidad de realizar una gestión conjunta y coordinada de las modificaciones que se produzcan en cualquiera de ellos.

Pilotaje e implantación

Para la puesta a punto del proyecto se realizó un pilotaje con la participación de los Servicios de Salud y Colegios Oficiales de Farmacéuticos de las CCAA de Canarias y Extremadura.

En el pilotaje se han debido superar las pruebas necesarias que aseguran el intercambio de información con la calidad adecuada. De este modo, se ha comprobado que el sistema permite  prescribir y dispensar, en dos ámbitos sanitarios administrativamente diferentes, medicamentos tanto financiados como no financiados, sujetos a visado, estupefacientes, con posologías de diferente grado de complejidad, etc. Las prescripciones se pueden transmitir independientemente de que hayan sido prescritas por principio activo o nombre comercial y se pueden realizar sustituciones de medicamentos así como enviar instrucciones al farmacéutico.

Cabe destacar el trabajo en equipo realizado entre ambas CCAA y el MSSSI, que ha sido una de las piezas fundamentales para el éxito del proyecto y ha permitido que el pasado mes de julio entrase en funcionamiento la interoperabilidad de la receta entre estas dos comunidades. Tras este arranque, se posibilita su extensión al resto de CCAA, con el objetivo puesto en diciembre 2015 para la incorporación de 6 comunidades más y diciembre de 2016 para la inclusión de la totalidad de las mismas.

El proyecto sigue además progresando con la incorporación de nuevos productos, funcionalidades y ámbitos de actuación, así como de todos aquellos avances que se puedan ir produciendo

Más información en: http://www.msssi.gob.es/profesionales/recetaElectronicaSNS/home.htm