El grupo de trabajo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) propone una serie de recomendaciones para que el curso escolar 2021-22 pueda comenzar de forma 100% presencial para todos los alumnos de todas las edades.

En concreto, recomienda una vigilancia y monitorización estricta de las infecciones en las escuelas, tal y como se realizó en el curso pasado. Además, que se mantengan las recomendaciones de prevención del año pasado: uso de mascarillas obligatorias a partir de los 6 años, ventilación habitual de espacios cerrados, medidas de limpieza e higiene adicionales, la máxima distancia interpersonal posible entre alumnos y el establecimiento de grupos burbuja -del menor tamaño posible-.

También, la AEP propone que se fomente la vacunación masiva de los niños a partir de los 12 años de edad, y una buena cobertura vacunal entre el personal adulto trabajador de las escuelas. «La posibilidad para los vacunados de no tener que aislarse en caso de ser un contacto de un caso positivo debería ser un aliciente adicional para convencer a aquellos que puedan tener dudas son la idoneidad de vacunar a los menores», incide la Asociación de Pediatría.

Reforzar mensajes y monitorización de problemas de salud mental

Por último, la AEP indica que es necesario que se refuerce el mensaje de que cualquier persona enferma no debe acudir a la escuela en casa de enfermedad, por lo menos hasta que se demuestre que no está infectada; y si lo está, hasta completar aislamiento. Y que se refuerce la monitorización y el acompañamiento de los problemas de salud mental de los alumnos y personal escolar mientras sigan vigentes estas normas estrictas y la crisis sanitaria.

«Somos conscientes de que algunas de nuestras recomendaciones pueden ser de difícil aplicación. Sin embargo, y ante la incertidumbre causada por la variante Delta y su mayor transmisibilidad, es importante resaltar que deberemos ser muy cautos y vigilantes porque desconocemos si las medidas que se aplicaron el año pasado seguirán siendo igual de efectivas a la hora de contener la transmisión intraescolar en este nuevo contexto», incide.

«Las mejoras implementadas por la pandemia en cuanto a mayor ratio profesor/alumno, menor hacinamiento en las aulas, hábitos de higiene, ventilación de espacios, traslado de actividades escolares al aire libre, etc., son actuaciones excelentes que aseguran una mejor calidad educativa. Por ello, deberían plantearse como definitivas e incluirse en las directrices de funcionamiento escolares en nuestro país para siempre, añade la AEP.