Un estudio sobre la relación entre el consumo de alcohol y las posibilidades de quedarse embarazada sugiere que las mujeres que quieren concebir deben evitar el consumo excesivo de alcohol especialmente en la segunda mitad del ciclo menstrual, porque incluso el consumo moderado de alcohol está relacionado con la reducción de las posibilidades de embarazo.

El estudio, publicado en la revista ‘Human Reproduction’, una de las principales revistas de medicina reproductiva del mundo, investigó la ingesta de alcohol y la fecundabilidad, que se define como la probabilidad de concebir durante un solo ciclo menstrual. Se trata del primer estudio que lo analiza en función de las distintas fases del ciclo menstrual de las mujeres.

Los investigadores, dirigidos por la doctora Kira Taylor, profesora asociada de epidemiología y salud de la población en la Facultad de Salud Pública y Ciencias de la Información de la Universidad de Louisville (Estados Unidos), analizaron los datos del Estudio Mount Sinai de Mujeres Trabajadoras en Oficinas.

Resultados del estudio

El consumo excesivo de alcohol se definió como más de seis bebidas alcohólicas a la semana, el consumo moderado era de tres a seis bebidas a la semana, y el consumo compulsivo se definió como cuatro o más bebidas en un solo día. Cada bebida consistía en un tercio de litro de cerveza (355 mililitros), un vaso mediano de vino (148 mililitros) o algo menos de un trago doble de licor (44 mililitros).

“Descubrimos que el consumo excesivo de alcohol durante cualquier fase del ciclo menstrual se asociaba significativamente con una menor probabilidad de concepción en comparación con las no bebedoras –señala el doctor Taylor–. Esto es importante porque algunas mujeres que intentan concebir pueden creer que es “seguro” beber durante ciertas partes del ciclo menstrual”.

Según apunta, “durante la fase lútea, que son las dos últimas semanas del ciclo menstrual antes de que comience el sangrado y cuando se produce el proceso de implantación, no sólo el consumo excesivo de alcohol sino también el moderado se asoció significativamente con una menor probabilidad de concepción. En el momento de la ovulación, normalmente alrededor del día 14 del ciclo, consumir mucho alcohol -ya sea en exceso o en atracones- se asoció significativamente con una reducción de las probabilidades de concepción“.

En comparación con las no bebedoras, tanto el consumo moderado como el consumo excesivo de alcohol durante la fase lútea se relacionó con una reducción de las probabilidades de concebir de aproximadamente un 44%. El consumo excesivo de alcohol durante la parte ovulatoria del ciclo también se asoció a una reducción significativa del 61% de las probabilidades de quedarse embarazada. Sin embargo, los investigadores subrayan que se trata de estimaciones y que deben tratarse con precaución.

“Si asumimos que una mujer típica, sana y no bebedora de la población general que intenta concebir tiene aproximadamente un 25% de posibilidades de concebir durante un ciclo menstrual, entonces de cada 100 mujeres aproximadamente 25 no bebedoras concebirían en un ciclo concreto, unas 20 bebedoras moderadas concebirían y sólo unas 11 bebedoras empedernidas concebirían –explica Taylor–. Pero el efecto del consumo moderado de alcohol durante la fase lútea es más pronunciado y sólo unas 16 bebedoras moderadas concebirían”.

Diferencias entre las distintas bebidas

Cada día extra de borrachera se asoció con una reducción aproximada del 19% en las probabilidades de concebir durante la fase lútea y una reducción del 41% durante la fase ovulatoria. Los investigadores no encontraron diferencias en sus resultados entre los distintos tipos de bebidas.

El estudio no puede demostrar que el consumo de alcohol provoque la reducción de las probabilidades de quedarse embarazada, sólo que está asociado a ella. Los posibles mecanismos biológicos que podrían explicar la asociación serían que la ingesta de alcohol afecta a los procesos que intervienen en la ovulación, de modo que no se libera ningún óvulo durante la parte ovulatoria del ciclo, y que el alcohol podría afectar a la capacidad de un óvulo fecundado para implantarse en el útero.