Un nuevo estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Pública (NIHR) de Reino Unido recomienda a los gobiernos que los pacientes que esperan una intervención quirúrgica deben recibir la vacuna contra el COVID-19 antes que la población general, lo que podría ayudar a evitar miles de muertes postoperatorias relacionadas con el virus.

Los pacientes que desarrollan la infección por COVID-19 tienen un riesgo entre 4 y 8 veces mayor de morir en los 30 días siguientes a la cirugía. Por ejemplo, mientras que los pacientes de 70 años o más que se someten a una operación de cáncer suelen tener una tasa de mortalidad del 2,8%, ésta aumenta al 18,6% si desarrollan una infección por COVID-19.

Evitar las muertes relacionadas con COVID-19

Teniendo en cuenta los altos riesgos a los que se enfrentan los pacientes quirúrgicos, los científicos calculan que es más probable que la vacunación de los pacientes quirúrgicos evite las muertes relacionadas con COVID-19 que las vacunas administradas a la población en general.

El equipo internacional de investigadores de COVIDSurg Collaborative, dirigido por expertos de la Universidad de Birmingham, ha publicado sus conclusiones en ‘BJS’ (que reune al ‘British Journal of Surgery’ y el ‘European Journal of Surgery’), tras estudiar los datos de 141.582 pacientes de 1.667 hospitales de 116 países.

“Muchos países, especialmente los de ingresos bajos y medios, no tendrán un acceso generalizado a la COVID durante varios años –añade–. Aunque los suministros de vacunas son limitados, los gobiernos están dando prioridad a la vacunación de los grupos con mayor riesgo de mortalidad por COVID-19.